Cuento de Reyes

Tanto era el amor que sentía la marquesa de Sans por su esposo, que rezaba por la mañana y rezaba por la noche dando gracias a Dios por aquel hombre. Le quería tanto que estaba pendiente de las últimas tendencias en moda y le agasajaba con regalos constantes. Desde luego, no descuidaba su propio físico. Tanto le amaba que no comía con él, prefería visitar los distintos restaurantes de Valiuska, para encontrar nuevas recetas con las que prepararle a la hora de la cena exquisiteces que le sorprendieran el paladar. Él lo agradecía infinito. Tal era su amor, que una noche por semana, la marquesa de Sans acudía a los clubs vestida de hombre para escuchar las últimas conversaciones entre caballeros y así deleitar a su amado esposo con noticias nuevas, y al salir de allí se acercaba a los bares del muelle donde elegía una sola vez a cada hombre que se le antojara buen amante, para aprender nuevas técnicas amatorias y así desarrrollar lo aprendido en su lecho marital para satisfacer a su amado esposo.
09/01/2007 18:12 Autor: ladymarjorie. Enlace permanente. Tema: Relatos Cortos.

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