Gominola
Ahora ocupa una esquina poco transitada. El único ventanuco está empapelado por dentro con amarillentas páginas del diario local. Y la puerta parece precintada.
Hace años era el kiosko que llevaba el sr. Kulias del que se dijo intentó un acto pederasta con una joven cliente.
Verdad o mentira, la esquina ha quedado maldita.
