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Stella Walsh

Stanisława Walasiewicz, luego Stella Walsh - (11 de abril de 1911 en Wierzchownia, cerca de Rypin, Polonia; † 4 de diciembre de 1980 en Cleveland, Ohio) Atleta polaca y más tarde estadounidense que fue campeona olímpica de los 100 metros en los Juegos de Los Angeles 1932 y subcampeona en los de Berlín 1936.
Cuando era muy pequeña, sus padres decidieron emigrar a Estados Unidos huyendo de la pobreza, y se establecieron en Cleveland, Ohio, donde había una amplia comunidad de inmigrantes polacos. Sin embargo Stella no conseguiría la ciudadanía estadounidense hasta muchos años más tarde, en 1947.
Inicialmente la llamaban por el diminutivo Stasia, y posteriormente su nombre se americanizó en Stella Walsh. Ya en su adolescencia empezó a destacar en el atletismo, en pruebas de velocidad, saltos y lanzamientos.
En 1930, cuando contaba 19 años, se proclamó campeona de EEUU en las pruebas de 100 yardas, 220 yardas y salto de longitud. En aquella época se permitía participar en los campeonatos de EEUU a atletas de otras nacionalidades, y por eso pudo participar.
Ese mismo año se convirtió en la primera mujer en la historia que superaba la barrera de los seis metros en salto de longitud con 6’02, lo que hizo en Cleveland.
La competición más importante de su vida fueron los Juegos Olímpicos de Los Angeles 1932, adonde acudió representando a su país de origen, Polonia, debido a las dificualtades para conseguir la nacionalidad estadounidense. En Los Ángeles logró la victoria en los 100 metros lisos con 11’9, igualando el récord mundial de la noruega Tollien Schurman. También fue sexta en la prueba de lanzamiento de disco
Tras los Juegos fue recibida en Polonia como una heroína nacional. Miles de personas le dieron la bienvenida en el puerto de Gdynia, donde arribó el barco con los deportistas polacos, y recibió varias distinciones.
En 1933 batió en Poznan el récord mundial de los 100 metros con 11’8, marca que igualaría pocos días después en Varsovia. Al año siguiente logró mejorar su récord hasta 11,6 en la misma ciudad, aunque el récord no fue homologado.
En 1935 logró en Varsovia el récord mundial de los 200 metros con 23’6, siendo la primera mujer en la historia que bajaba de 24 segundos. Este récord se mantendría vigente durante 17 años, hasta que fue batido por la australiana Marjorie Jackson en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952.
Acudió a los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, de nuevo representando a Polonia, e intentó defender su título de cuatro años antes. Sin embargo en la final de 100 metros fue vencida por la estadounidense Helen Stephens, y tuvo que conformarse con la plata.
Irónicamente, en estos Juegos la ganadora Helen Stephens se tuvo que enfrentar a las sospechas sobre su identidad sexual, hasta el punto de que aceptó someterse a un "examen ocular" para demostrar que realmente era una mujer.
Su última gran competición internacional fueron los Campeonatos de Europa de París 1938, donde fue la gran estrella ganando los 100 y los 200 metros, además de ser segunda en salto de longitud y en relevos 4×100 metros.
La Segunda Guerra Mundial hizo que se suspendieran los siguientes Juegos Olímpicos en 1940 y 1944. Sin embargo, Stella Walsh siguió compitiendo hasta pasados los 40 años, aunque ya sólo en eventos deportivos internos de los EEUU. En 1954, ya con 44 años cumplidos, ganó el título nacional de pentatlón.
A lo largo de su carrera deportiva ganó 41 títulos de campeona de EEUU, 27 de ellos al aire libre, en pruebas de velocidad, salto de longitud, lanzamiento de disco y pentatlón.
Vivió en Cleveland el resto de su vida. Se casó con el boxeador Neil Olson, aunque el matrimonio no duró mucho. Pese a todo, conservaría el apellido Olson. Tras su retirada siguió vinculada al deporte a través de varias asociaciones deportivas, donde organizaba competiciones y ayudaba a promocionar el deporte entre los jóvenes, principalmente entre la comunidad polaca. En 1975 fue incluida en el Salón de la Fama del atletismo estadounidense.
El 4 de diciembre de 1980, cuando tenía 69 años, murió de un disparo durante un asalto a mano armada en un supermercado de Cleveland. Su caso saltó a las páginas de los periódicos, cuando la autopsia reveló que tenía órganos genitales masculinos. Aunque no está del todo claro, parece que fue un caso de hermafroditismo masculino.
Stella Walsh fue la primera mujer en bajar simultáneamente de 12 segundos en los 100 metros y de 24 segundos en los 200 metros. A lo largo de su carrera batió o igualó hasta 17 récords mundiales.
Big Edie y Little Edie

Del 7 de noviembre de 1917 hasta el 14 de enero del 2002 existió una mujer demasiado grande para este mundo. A veces me sorprende lo literaria que puede ser la vida. Imagínense a dos mujeres fuertes, testarudas, muy adelantadas para su época que terminan aislándose de la sociedad en una mansión playera llamada Grey Gardens. Como si eso no fuese lo suficientemente perfecto resulta que esas dos mujeres eran parte de una de las grandes dinastías estadounidenses. Eran familia de Jacqueline Bouvier (mejor conocida como Kennedy-Onassis) que llegaron a gozar del prestigio y la riqueza para luego vivir en decadencia, rodeadas de basura, de gatos, de mapaches, pulgas y pobreza. La tía y la prima de Jackie pasaron a ser la vergüenza de la familia. Grey Gardens se convirtió en un pequeño mundo podrido del cual estas mujeres no salían porque al menos allí adentro podían ser ellas mismas.
Todo esto parecería mentira, demasiado literario para ser real. Pero no. Existieron estas dos diosas al borde de la demencia. Existió Little Edie. Existió Grey Gardens.
En 1975 los hermanos cineastas Albert y David Maysles sacaron un documental sobre estas mujeres reclusas. Grey Gardens se ha convertido en un documental clásico. Al verlo, uno no puede evitar sentirse hipnotizado por estas dos mujeres, por la casa, hasta por los gatos y mapaches con los que conviven. La madre anciana aparece casi siempre recostada en la cama, rodeada de papeles y basura, poniéndose sombreros de paja a la vez que intenta cantar como lo hacía hace 40 años. Su cuerpo se ha debilitado, pero ella no. Big Edie grita, ordena, hasta seduce desde su vejez. Pero su impotente presencia no logra opacar a su hija, la verdadera protagonista de la película.
Decir que Little Edie parece sacada de una obra de Tenessee Williams no es suficiente. Blanche DuBois se queda corta. Little Edie es la hija que desprecia y adora a su madre. En ocasiones habla con una dulzura casi infantil y al segundo sus palabras demuestran la fiera que se esconde dentro. Es una mujer inteligente y educada. Durante todo el documental va soltando ingeniosas referencias literarias y lo hace con tanta naturalidad que pasan desapercibidas. Casi todo lo que dice Little Edie es digno de copiar y repetir. Pero por lo que más uno recuerda y ama a esta mujer es por su indumentaria experimental, sus “revolutionary costumes” como les llamaba. Little Edie desfila durante todo el documental con nuevos vestuarios, cosas inimaginables. Era una artista. De una toalla hacía un velo, de un pedazo de tela una falda que también podía servir como capa. Nunca podría haber usado un abrigo de forma tradicional. No. Edie, jamás. Ella se lo colocaba al revés, lo giraba, jugaba con él hasta que dejara de ser un abrigo y se convirtiera en la correa, la blusa o la bandana más hermosa que jamás se ha visto. Eddie está eternamente trasformándose y reinventándose en esa cinta. Tendremos para siempre la evidencia fílmica de una mujer que fue demasiado grande, demasiado original. No es difícil entender por qué ella se convirtió en ídola secreta de muchos diseñadores de moda. Su influencia ha sido documentada en desfiles de Prada, en tomas fotográficas de Vogue, entre otros. Algunas personalidades famosas como Madonna la han citado como una fuente de inspiración. Little Edie también se convirtió en una figura de reverencia entre la comunidad gay. Es una diva, digna de admirar: una mujer marginada que no temía manifestarse tal y como era. Si yo alguna vez me encontré criticando el mundo de la moda, ante alguien como Little Edie tendría que comerme mis palabras. Esta mujer buscaba en la moda la expresión de su individualidad, de su creatividad. No se trata de mera vanidad. Las telas, los colores, los accesorios, el maquillaje, todo su vestuario era su forma de ser libre.
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Virna Lisi

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Deliranta Rococó

Doña Urraca

Maya de Espacio 1999

Belle Watling

Las brujas de Eastwick

Wilgeforte

Betty Ford

Yma Sumac

Carla Bruni

Anna May Wong

Mujeres al borde de un ataque de nervios

Frida

Suzy Parker

Keira

Gracita Morales

Dorian Leigh

Toda Aznar
Toda Aznar, bisnieta del rey García Iñiguez de Pamplona; nieta por parte de madre del rey Fortuño Iñiguez, llamado el Tuerto; esposa de Sancho Garcés I, que destronó al Tuerto y la hizo reina; madre del rey García II; tía del califa Abderramán III; abuela de dos reyes de León y de Sancho de Navarra; suegra de Fernán González; tía de casi todos los nobles importantes de la Península y la mayor casamentera conocida a este lado de los Pirineos, tanto entre cristianos como entre musulmanes, fue con bastante probabilidad la mujer más importante de la Alta Edad Media española, aunque, sin duda, no la mejor. Lástima que Sánchez Albornoz, en su legendaria disputa con Lévi Provençal sobre las fuentes históricas árabes del Reino de Pamplona; Pérez de urbel, en su detallista reconstrucción de la guerra de clanes vascones, o García de Cortázar, gran sistematizador de la complicadísima urdimbre de familias, clanes, pactos, repactos y recontrapactos que anudan la cadena de posesiones cristianas pirenaicas no hayan podido darnos más datos sabrosos sobre la reina Toda. Los que tenemos, sin embargo, nos permiten asomarnos a una existencia febril, dilatada y, en el sentido literal del término, extraordinaria.Hace pocos años se publicó El viaje de la reina, de Angeles de Irisarri, visión amena pero quizás en exceso amable de la última hazaña de esta fiera coronada.
Nació Toda Azanar el 2 de enero del 876 y murió el 15 de octubre de 958. Ochenta y dos años tenía al dejar este mundo y era de tan vigorosa naturaleza, tan política y tan ferzo defensora de su causa, que sus últimos meses de vida los pasó viajando de Pamplona a Córdoba y de Córdoba a Pamplona para pagar una cura de adelgazamiento y el trono de León para su nieto Sancho el Gordo, que lo había perdido a manos de su hermano jorobado Ordoño, llamado El Malo.
Quienes creen que la dieta, la línea y la bulimia son términos odiosamente contemporáneos, propios del siglo XX, deben saber que hace más de 1.000 años en España un rey perdió el trono por perder la línea -en realidad, estaba tan gordo y tan deforme que no podía montar a caballo ni sostener la espada- y lo recobró gracias a la cura de adelgazamiento del famoso Hasday Ben Hasprut, que viajó desde Córdoba a Pamplona con sus hierbas mágicas y lo dejó hecho un adonis. A cambio, la reina Toda, su hijo el rey García y el ex-obeso Sancho viajaron a Córdoba para rendir vasallaje a Abderramán III. Luego, el califa les prestó un ejército bajo las órdenes de Ben Tumlus, que en un año puso a Sancho en ocndiciones de echar a Ordoño y de derrotar a su suegro Fernán González, que es lo que buscaba la anciana Toda. Fue su última y soberbia demostración de poder.
Era de estirpe vascona y raíz gascona, ultrapirenaica. Hay un Aznar conde de Gascuña en tiempos de Ludovico Pío, que fue hecho prisionero en el segundo Rondesvalles y que era sin duda uno de los hispani que se instalaron en territorio franco tras la conquista de la Península por los musulmanes. Según les iba en la guerra al imperio carolingio o a los señores musulmanes del valle del Ebro, dependientes del emirato cordobés, estos clanes se instalaban a uno u otro lado de los Pirineos. Durante el siglo IX, en el primitivo solar navarro se establecieron dos grandes familias, la vascona de los Iñigo, es decir, los Iñiguez, en torno a Pamplona, y la gascona de los Jimeno, o sea, los Jiménez, que tras encabezar una rebelión contra los francos se instalaron en torno a Leire. Al principio se impusieron los vascones y, uno de ellos, Iñigo Iñiguez, llamado Arista, se proclamó rey de Pamplona con el apoyo de los Jimeno. Juntos resistieron las acometidas de origen franco o cordobés, ayudados por la alianza con los Muza de Tudela. En esta familia destacó Muza ben Muza, hijo de la misma madre que Iñigo Arista aunque de distinto padre y de distinto credo, que contó con la ayuda de los pamploneses cuando desde Córdoba le querían apretar las tuercas. Tanto los cristianos de las montañas como los musulmanes del valle eran de origen hispanogodo y buscaban escapar del control de sus patronos, francos o cordobeses, en cuanto podían. Los matrimonios cruzados fueron la fórmula habitual de sus alianzas, aunque ni los lazos de sangre eran entonces seguros.
Los Iñigos mantuvieron la primacía en el reino de Pamplona apoyados en los vascones menos cristianizados y bajo la tutela de los poderosos Banu Quase, descendientes del muladí Casio, un conde hispanogodo que se pasó a los musulmanes a cambio de conservar el control de valle del Ebro. Pero en el año 905 Sancho Garcés, de la familia Jimena y procedente del núcleo gascón, más cristianizado, derrocó al rey Fortún Iñiguez, el Tuerto, y se proclamó rey. Su esposa, nuestra Toda, aunque era una Iñiguez, respaldó, si no empujó, a su marido en la conquista del trono, fundando la dinastía Jimena.
Durante 20 años, Sancho Garcés I y Toda Aznar cambian por completo la política navarra. Su alianza ya no será con los musulmanes de Tudela sino con los cristianos de León y su expansión llegará hasta el Ebro por el Sur, el condado de Aragón por el Este y los de Alava y Castilla por el Oeste, sin dejar de combatir a los cordobeses, quienes al empezar el verano solían saquearles a conciencia.
Cuando muere Sancho Garcés I, en el 925, los Jiménez no se fían de la reina -al cabo una Iñiguez- y como el joven príncipe don García sólo tiene seis años, sientan en el trono a don Jimeno, hermano del rey muerto. Pero muere seis años después y entonces Toda toma el poder ya sin oposición. Su autoridad será indiscutible y lo demostró combatiendo contra todo el mundo, dentro y fuera del reino.
Aunque los intratables cordobeses la obligaron más de una vez a rendirles pleitesía, Toda se daba tanta prisa en someterse como en traicionarles. En Simancas, la peor derrota de Abderramán III, los cronistas de allende los Pirineos describen a Toda a caballo, empuñando la espada y animando a los suyos a matar sarracenos. Pero además, Toda fue gran política experta en bodas. A sus hijas Sancha, Oneca, Urraca y Velasquita las casó muchísimo. Ya en vida de su marido, a Sancha la casaron con Ordoño II de León, que le vivió unos meses, luego con el conde de Alava, Herreméliz, y finalmente con Fernán González, el hijo que hubiera querido Toda si no le hubiese gustado tanto mandar. El conde castellano tenía además una madre de aúpa, Muniadona, llamada en árabe Muma y en latín comitissima, que era como Toda pero con más hijo.
A Oneca la casó con Alfonso IV de León y luego con Abadalá, emir de Córdoba. A Urraca, con el hermano y rival de Alfonso, Ramiro de León, una vez que conquistó el trono con ayuda de los navarros. Y a Velasquita, con el conde Munio de Alava y, apenas se le murió, con el conde, Galindo Aznar, de Ribagorza. Por su puesto, después de las hijas, Toda colocó a sobrinas y nietas en todos los tálamos de alcurnia. Pero llegó demasiado lejos: casó a su hijo García con una prima carnal, Andregoto, hija de Galindo Aznar y de Sancha Garcés, y, al cabo de cierto tiempo, García se atrevió a rebelarse, repudió a Andregoto, aunque ya tenían descendencia y se trajo de león a la que fue reina Teresa. Toda dejó a García por imposible y se dedicó a su nieto Sancho.
La última batalla de Toda es la que le enfrentó a su consuegra Muniadona y a Fernán González. El rey Ordoño de León, nieto de Toda, estaba casado con una hija de Fernán González pero la abandonó por una hermosa gallega. El padre y la abuela de la repudiada pactaron con Toda que Sancho el Gordo, también nieto suyo, sería rey de León, apoyado por navarros y castellanos, pero Ordoño, cuando los vio venir, acordó con Fernán González la readmisión de su hija y Toda se quedó con el Gordo en la meseta. Entonces tuvo lugar la citada -y novelada por Irisarri- aventura de la dieta adelgazante, la sumisión ante Abderramán, la derrota de Ordoño y la humillación final de Fernán González. Cumplia su venganza, Toda ya preparaba otras bodas: su nieta Urraca Garcés se casaría con Fernán González, viudo de su hija Sancha, y sería condesa, como quien dice reina de Castilla; y la hija de Fernán González, Urraca Fernández, se casaría con su nieto Sancho y sería reina de Navarra. De esa forma, se haría de nuevo la paz entre los buenos vecinos. Y realmente así sucedió.
Quizá porque no podía terminar mejor la historia, aquel día de otoño del 958 Toda Aznar subió satisfecha a la torre del homenaje de su castillo pamplonés para contemplar los chopos ya bermejos junto a las aguas frías y las llanuras altas en el horizonte pardo y verde. No sabemos si sufrió un síncope o sintió que se moría y quiso contemplar sus tierras por última vez. Fuera como fuese, cayó rodando por la escalera de caracol de piedra. Y se descalabró.
Laura, Mary y Carrie Ingalls

Isabel Presley

Quien te me enojó, Isabel,
que con lágrimas lo pene;
hágote voto solene
que pueden doblar por él.
Vuelve, Isabel, esos ojos;
que no soy yo por lo menos
quien a tus ojos serenos
quitó luz y puso enojos.
¿Quién tan bárbaro y crüel,
a tu hermosura atrevido,
causa de tu enojo ha sido?
¿Quién te me enojó, Isabel?
No es posible que tuviese
noticia de mi rigor,
sin que luego de temor
súbitamente muriese.
Quien te enojó, ¿vida tiene?
¿Que donde estoy vivo esté?
Dime quién es; que yo haré
que con lágrimas lo pene.
Dime cómo y de qué suerte
que le mate se te antoja,
porque en sacando la hoja
soy guadaña de la muerte.
Si el Cid a su lado viene,
gigote de hombres haré,
y de que lo cumpliré
hágote voto solene.
Si yo me enojo en Madrid
con quien a ti te ha enojado,
haz cuenta que se ha tocado
la tumba en Valladolid.
Porque en diciendo, Isabel,
que he de matalle, está muerto.
No hay que esperar, porque es cierto
que pueden doblar por él.
Lope De Vega (La dama del cántaro)
Diana

Shelley Winters

Amália Rodrigues

Alfonsina Storni
Dientes de flores, cofia de rocío,manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.
Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación, la que te guste;
todas son buenas: bájala un poquito.
Déjame sola: oyes romper los brotes...
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájalo te traza unos compases
para que olvides... Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido...
Cass Elliot

Inés de Castro
Que se desposó, según la leyenda, después de muerta.Bonnie Blue
Bonnie Blue viste un traje azul de seda con broches escondidos y a juego con sus ojos azules y sus rizos perfectos, que a su vez están adornados con cintas azules. Todo ello para desearles una Feliz Navidad.Patty McCormack

Soeur Sourire
Jeannine Deckers nació en Bruselas el 17 de octubre de 1933, tuvo una infancia y una juventud que ella describió como muy difícil. Buscando su vocación ingresó a la orden Dominica en 1959, en donde se convirtió en la Hermana Luc-Gabriel, en el Convento de Fichermont en Waterloo. Muy pronto se ganó el aprecio y admiración de sus hermanas de orden en razón de su afición a la música y composición.Su superiora decidió hacerle grabar un disco y negociar un contrato con el sello fonográfico Phillips. Ni su nombre, ni su imagen aparecerían en las portadas. El seudónimo "Sor sonrisa" (ella misma afirmaría años después que le parecía más bien ridículo) se debió a un panel de escuchas encuestados, quedando pues en la propiedad de su editor y su convento. Los derechos normalmente devueltos al autor fueron destinados pues, al convento. En razón de sus votos de pobreza y obediencia Jeannine firmó.
Dominique el éxito mundial
En 1963 la canción Dominique alcanza una enorme popularidad, la frescura de su voz, su letra, y la simplicidad aparente de su fe le ganaron la simpatía de un publico que no solo se limitó a los católicos.
La letra del coro original en francés dice así:
« Dominique-nique-nique s’en allait tout simplement
Routier pauvre et chantant
En tous chemins en tous lieux il ne parl’que du Bon Dieu
Il ne parl’que du Bon Dieu. »
Su anonimato despertó la curiosidad de la prensa y el rumor de ser poseedora de una belleza proporcional a la pureza de su alma. Muy pronto, la canción se colocó en primer lugar de las listas Billboard de Norteamerica permaneciendo ahí por más de tres semanas desplazando a The Kingsmen’s con el tema: "Louie Louie". El famoso programa americano "El Show de Ed Sullivan" tuvo que trasladarse al convento de Fichermont, donde se encontraba Jeannine, para dar a conocer a la exitosa personalidad. Años más tarde basado en Jeannine se rodó el filme The Singing Nun(1966) dedicado a su vida llevando como estelar en el papel de Sor sonrisa a Debbie Reynolds. La actriz no guardaba ningún parecido con su modelo cuyo rostro permaneció desconocido.
Por aquellos años Jeannine Deckers retoma sus estudios y ensayos con más esfuerzo (testimoniado en su diario) encaminándose al estudio de la teología, continuando sus estudios en la Universidad Católica de Louvain, es este paréntesis estudiantil que la orilla a cuestionarse sobre el sentido de su vida. En 1966, convencida de su falta de vocación, y considerando la vida en el convento como anacrónica, abandona la orden sin ninguna eucaristía.
La posteridad habría de olvidar el lado B del sencillo de 45rpm: Le pied du missionaire, y más aún los títulos de su siguiente disco:Une fleur, cœur de Dieu
El segundo aire
El contrato con su casa discográfica le prohibía pues , utilizar el seudónimo que la convirtió en celebridad. Es bajo el nombre de Luc Dominique que Jeannine intentó continuar su carrera con canciones como La Pilule d’or(La pildora de oro) que era una oda a la píldora anticonceptiva. Escribió en esta época temas más bien controvertidos para los cuales ella se dirigió a las madres, a los hombres (que ella consideraba dominantes y violentos), a la iglesia católica y al conservadurismo. Se apasionó por las nuevas concepciones de la Teología (entre el Concilio vaticano II y los sucesos de mayo del 68), busco inventar para ella misma y para su compañera, una nueva vía religiosa, situada entre la vida regular y la vida secular. Llegó a secundar la afirmación de John Lennon en el sentido de sus declaraciones sobre la popularidad de Jesús de Nazareth.
El éxito de sus discos fue tal vez modesto y dio razón a uno de sus títulos de su época: Je ne suis pas une vedette(No soy una artista).
En la canción: Luc Dominique, ella explica que Sor Sonrisa ha muerto:
« Je réclame de mes frères (Yo reclamo a mis hermanos)
Le droit d’évoluer. (El derecho de evolucionar)
De vivre solidaire, (De vivir solidaria)
Parmi eux, consacrée. (Entre ellos, consagrada)
En short ou en tunique, (En short o en tunica)
Blue jeans ou pyjama, (Blue jeans o Pijama)..
Je n’ajoute en critique,
Le Seigneur est mon choix.
[…]
Il est certain sourire
Qu’il faut démystifier,
Portrait un peu rapide,
Portrait inachevé.
Si cet autre visage
Étonne certaines gens,
Qu’ils vénèrent l’image
Du sourire d’enfant.
Elle est morte, Sœur sourire, (ella ha muerto, Sor Sonrisa)
Elle est morte, il était temps ! (ella ha muerto, ya era tiempo)
J’ai vu voler son âme, À travers les nuages, (Vi volar su alma entre nubes)
Dans le soleil couchant. »
Su nivel de vida fue muy irregular, encontró su sustento diario a través de sus escritos, sus discos, cursos de guitarra e incluso a través de su labor con niños autistas. Sus problemas con el fisco transformaron esta situación precaria en un drama completo. En 1976 intentó un retorno a los Estados Unidos, pero ninguna persona se interesó en ella.
Un final trágico
Los servicios fiscales belgas, reclamaron entonces las fortunas que habría de redituarle Sor Sonrisa . Pero permanecieron sordos a sus protestas, incluso las autoridades religiosas -El convento y las obras que ella dejó como ganancias de sus primeros discos nunca fueron firmadas como recibidas- Frente a la situación Kafkiana de tal deuda, monstruosa al fin(con intereses acumulados) Jeannine y su pareja, Annie Pecher, terapeuta de niños autistas, sumergidas en una profunda depresión, que el alcohol y los medicamentos agravaron, optaron por suicidarse juntas el 29 de marzo de 1985.
Enid Blyton

Daphne du Maurier

Agatha Christie

La Chata
Isabel de Borbón y Borbón (cuyo nombre completo era María Isabel Francisca de Asís Cristina Francisca de Paula Fernanda Luisa Josefa Trinidad Joaquina Ana Melchora Gaspara Baltasara María del Olvido Dolores Pilar Concepción Carmen Desamparados Filomena Micaela Rafaela Gabriela Dominga de la Cogolla Tomasa Teresa Rita Lucía Águeda Bárbara Bibiana María de la Cabeza Isidra Rosalía Polonia Lugarda Ramona de Cosme Damiana Antonia de San Antón Juana Bautista Vicenta de Ferrer Genara Francisca de Borja Blasa Jacoba de Roque Caralampia y de Todos los SantosJacqueline Bisset

Miss PIGGY

Nati Mistral
Ella entra en el hotel y el recepcionista le dice que no puede introducir a su perro. Ella muy digna, le dice con su característica voz: "Esto no es un perro, es un pedazo de mi alma que cría pelo"Castafiore

Tracy Lords

Perlita de Huelva

Antonia Hernández Peralta nació en Huelva en 1939. Es una maestra del fandango de Huelva, aunque siempre ha trabajado también en los espectáculos de variedades con artistas como Valderrama y Lola Flores. Se hizo famosa con el tema “Amigo conductor” y ha grabado muchos discos en los que ha recorrido casi todo el florilegio flamenco.
Santa Edith Piaf
Édith Piaf cuyo verdadero nombre era Édith Giovanna Gassion, (París, 19 de diciembre de 1915 - Plascassier (Grasse, Alpes Marítimos); 10 de octubre de 1963); Una de las mas celebres cantantes francesas que han existido. Sus restos fueron llevados a París, lugar en que se anunció oficialmente su muerte el 11 de octubre. Esta fecha es la que figura oficialmente como la de su muerte.Biografía
Infancia
Según cuenta la leyenda, Edith Piaf nace debajo de una farola frente al número 72 de la rue de Belleville en París, de padre acróbata, Louis Alphonse Gassion (nacido en Castillon en la región de Calvados en Normandía el 10 de mayo de 1881) y de madre cantante ambulante, Annetta Maillard (1895-1945), de origen italo-argelino.
Siendo pequeña, su madre, demasiado pobre como para criarla, la confía a su abuela materna, Aïcha Saïd Ben Mohammed (1876-1930) originaria de Cabilia, quien a su vez la entrega a su padre, a punto este de ir al frente en la Primera Guerra Mundial. Él la deja con su abuela paterna (que regenta de una casa de prostitución en Bernay, Normandía) donde Édith es criada por las prostitutas de la casa.
Al finalizar la Primera Guerra Mundial, su padre vuelve del frente y la lleva consigo a vivir la vida de los artistas de los pequeños circos itinerantes, y luego la del artista ambulante, independiente y miserable. Édith revela su talento y su excepcional voz en las canciones populares que canta en las calles junto a su padre, tal como su madre lo hacía.
En 1933, a los 18 años, tiene una hija llamada Marcelle con su amante Louis Dupont, que desgraciadamente muere de meningitis a los dos años de edad en 1935.
Algunos detalles de su biografía son difíciles de aclarar, ya que ella exageraba a veces algunos capítulos. Por ejemplo, contaba que había estado ciega durante un período importante de su infancia, cuando la verdad es que su enfermedad ocular, aun siendo grave, nunca le impidió ver. Su autobiografía se titula Au bal du chance.
Primeros pasos artísticos
En 1935, es descubierta en la calle por Louis Leplée, gerente de un cabaret de moda, el Gerny’s, situado en la avenida de los Campos Elíseos. La invita a presentarse con el nombre artístico de la niña Gorrión ("la Môme Piaf") debido a que era de pequeña estatura y cantaba como un gorrión con una voz espléndida. Sus presentaciones fueron todo un éxito, y su talento y su voz extraordinarios son destacados, entre otros, por el compositor Raymond Asso y su futura fiel amiga Margarita Monnot, compositora y pianista virtuosa, que la acompañará durante toda su carrera y compondrá para ella la música de Mon légionnaire, Hymne à l’amour, Milord y Amants d’un jour.
Firma un contrato con Polydor y graba su primer disco en 1936: les Mômes de la cloche ("los niños de la campana"; cloche, en argot, es el nombre genérico de los mendigos parisinos). Ello la convierte en un éxito mediático de forma inmediata. Pero en abril de ese año Louis Leplée es encontrado asesinado en su domicilio. Esto revela que él formaba parte de los bajos fondos del barrio parisino de Pigalle, lo que precipita a Édith al centro del escándalo y el linchamiento mediático, y la envía nuevamente al lugar de donde vino: la calle y los pequeños cabarets miserables.
Vuelve a tomar contacto con el compositor Raymond Asso (autor de Mon légionnaire y Le Fanion de la Légion, creadas por Marie Dubas en 1935, que Piaf retoma a inicios de 1937). Asso se convierte en su Pygmalion y amante, y la prepara para ser una cantante profesional del Music-Hall.
Cantante del Music-Hall
En marzo de 1937, Édith debuta en el Music-Hall en el teatro ABC de París. Se convierte inmediatamente en una estrella de la canción francesa adorada por el público y difundida por la radio.
En 1940 se presenta con éxito en la obra teatral Le Bel Indifférent que Jean Cocteau escribió para ella. También comienza una carrera cinematográfica con la película Montmartre sur Seine de Georges Lacombe.
En la primavera de 1944 se presenta en el Moulin Rouge, donde el joven cantante de Music-Hall Yves Montand forma parte importante del espectáculo. Se produce un flechazo entre los dos artistas y Édith Piaf, una ya célebre y adulada devoradora de hombres, se propone iniciar a su nuevo amante en los trucos del oficio y de la vida de artista. Lo presenta a las personas más importantes de la época en el mundo del espectáculo: Joseph Kosma, Henri Crolla, Loulou Gasté, Jean Guigo, Henri Contet, Louiguy, Marguerite Monnot, Bob Castella, Francis Lemarque...
Durante la guerra, Edith Piaf cantaba en los clubs y music-halls, en donde conoció a su contemporánea alemana Ilona Hesse, y ayudaba a los prisioneros a escapar. Tras la guerra, en 1945, escribe La Vie en rose, su canción más célebre, que interpreta en la Comédie-Française.
Yves Montand, por su parte, se convierte en una estrella del music-hall. Montand debuta en el cine junto a Édith Piaf en Étoile sans lumière, para luego obtener su primer papel protagonista en Les Portes de la nuit de Marcel Carné. Ambos parten en gira el año 1946, en el cual se separan.
Vida sentimental
En 1948, mientras está en una gira triunfal por Nueva York, vive la historia de amor más grande de su vida con un boxeador francés de origen argelino, Marcel Cerdan, que fue campeón del mundo de peso medio el 21 de septiembre de 1948 y que muere trágicamente en un accidente de avión el 28 de octubre de 1949 en el vuelo de París a Nueva York en el que viajaba a encontrarse con ella. Abatida por el sufrimiento, Édith Piaf se vuelve adicta a la morfina. Cantó su gran éxito Hymne à l’amour en su memoria.
Son varios los romances de Edith Piaf. Los más conocidos fueron con Marlon Brando, Marlene Dietrich, Yves Montand, Charles Aznavour, Théo Sarapo, Georges Moustaki y Marcel Cerdan (este noviazgo originó la película Édith et Marcel).
En 1951, el joven cantautor Charles Aznavour se convierte en su secretario, asistente, chófer y confidente.
El 29 de julio de 1952 se casa con el célebre cantante francés Jacques Pills, según el testimonio de la actriz Marlène Dietrich. Se divorcian en 1956.
Comienza una historia de amor con Georges Moustaki (Jo) a quien lanza a la canción. A su lado tuvo un grave accidente automovilístico el año 1958, lo que empeora su ya deteriorado estado de salud y su dependencia de la morfina.
El éxito internacional
Se convierte también en una especie de icono parisino y en la musa de los existencialistas. En los años 50, Piaf era famosa en muchos países. El público norteamericano la consagró en 1956 en el Carnegie Hall de Nueva York, al que regresó con frecuencia, tras iniciar ese mismo año un cura de desintoxicación.
En 1958 graba la canción Milord, que se convertirá en uno de sus enormes éxitos mundiales.
Deterioro de salud y fallecimiento
En 1959, Édith se desploma en escena durante una gira en Nueva York. Tuvo que soportar numerosas operaciones quirúrgicas. Volvió a París en un penoso estado de salud y sin su marido Georges Moustaki, que la había abandonado.
En 1961, Édith Piaf, a petición de Bruno Coquatrix, ofrece una serie de conciertos, tal vez los más memorables y emotivos de su carrera, en el Olympia de París, local que estaba bajo amenaza de desaparecer por problemas financieros. Es en ese, su salón de espectáculos favorito, en el que interpreta la canción Non, je ne regrette rien, que se adapta perfectamente a su persona y que Charles Dumont compuso para ella. Con ello salva al Olympia y Bruno Coquatrix le queda eternamente agradecido.
A esas alturas, estaba muy enferma para tenerse en pie y se mueve y canta sólo con importantes dosis de morfina.
El 9 de octubre de 1962, a los 47 años de edad, hastiada, enferma y drogada, se casa con Théo Sarapo, un cantante joven y apuesto de 26 años, quien declara que tiene la impresión de ser un hijo que cuida a su anciana y enferma madre. Cantan a dúo À quoi ça sert l’amour ?.
A principios del año 1963, Édith graba su última canción L’Homme de Berlin.
La tumba de Édith Piaf en el cementerio de Père Lachaise de París.
La tumba de Édith Piaf en el cementerio de Père Lachaise de París.
El 10 de octubre de 1963, Édith Piaf fallece en Plascassier a los 47 años de edad, desgastada por los abusos de la vida, la morfina y muchos sufrimientos. El transporte de sus restos mortales fue organizado clandestinamente y de forma ilegal.
Su fallecimiento fue anunciado oficialmente el 11 de octubre, el mismo día en que muere su amigo, el cineasta Jean Cocteau. Su entierro tiene lugar en el cementerio Père Lachaise, en París, con el homenaje de una inmensa multitud de admiradores.
Se dice que Jean Cocteau (con el cual Édith mantenía en ese entonces una asidua correspondencia) fallece al enterarse de su muerte.
Su último marido, Théo Sarapo, muerto en un accidente automovilístico en 1970, es enterrado con ella.
De extraordinaria personalidad, sigue siendo una de las cantantes francesas más conocidas en el mundo. Además, dio a conocer con éxito a algunos cantantes.
El Museo Edith Piaf, dedicado a su memoria, se encuentra en la calle Crespin du Gast, en el XI arrondisement de París.
Anna Frank

Simone Silva
Aunque ya ilustra su hueco en la sección Hollywood Babilonia 3 me detendré a canonizar a esta breve actriz pero gran starlette. Si la anterior Icono femenino, tuvo como una de sus fechas cumbres el 16 de febrero de 1899 al morir el presidente de la república francesa Félix Faure al practicarle aquella una mamada. Simone destacó al mundo el 6 de abril de 1954 en una playita también francesa, al despojarse en pleno Festival de Cannes de su sujetador junto a un poco azorado Robert Mitchum.Marguerite Steinheil
Émotion à l’Élysée. Le président de la République, Félix Faure est mort dans les bras de sa maîtresse. Cela s’est passé le 16 février 1899...Origine
Née à Beaucourt (Territoire de Belfort) dans une riche famille industrielle, elle est la fille d’Edouard Japy, industriel protestant devenu rentier. Sa mère est une fille d’aubergiste. Enfant, elle étudie le piano et le violon ; elle fait ses débuts dans le monde en 1886 en participant à des bals de garnison. Elle s’éprend d’un jeune officier, liaison à laquelle son père met un terme.
En 1889, elle part à Bayonne chez sa sœur aînée pour se changer les idées ; elle y rencontre le peintre Adolphe Steinheil, neveu du peintre Meissonier. Elle le retrouvera plus tard à Biarritz, où il exécute des fresques pour la cathédrale.
Le 9 juillet 1890, elle épouse Adolphe Steinheil au temple protestant de Beaucourt. Elle aura de lui une fille, Marthe. Mais bientôt la mésentente s’installe au sein du couple, qui évite le divorce mais vit sans intimité.
Elle devient par ailleurs une figure importante de la vie parisienne, son salon est fréquenté par la bonne société (Gounod, Lesseps, Massenet, Coppée, Zola, Loti).
Maîtresse présidentielle
En 1897, elle est présentée, à Chamonix, au président Félix Faure, qui confie une commande officielle à Adolphe Steinheil. De ce fait, Félix Faure se rendra souvent Impasse Ronsin, à Paris, à la Villa où réside le couple Steinheil.
Bientôt, Marguerite devient la maîtresse de Félix Faure et le rejoint régulièrement dans le "salon bleu" du Palais de l’Elysée.
Le 16 février 1899, Félix Faure appelle Marguerite au téléphone et lui demande de passer le voir en fin d’après-midi. Quelques instants après son arrivée, les domestiques entendent un coup de sonnette éperdu et accourent : allongé sur un divan, le président râle tandis que Marguerite Steinheil rajuste ses vêtements en désordre. Félix Faure meurt quelques heures plus tard.
Femme du monde
Après la mort de Félix Faure, Marguerite Steinheil devient la maîtresse de diverses personnalités.
Selon ses "Mémoires", son époux et elle auraient reçu la visite d’un mystérieux visiteur allemand, lequel aurait racheté l’une après l’autre les perles d’un collier que lui aurait offert Félix Faure (le "collier présidentiel") et aurait réclamé le manuscrit des Mémoires du président défunt.
En février 1908, elle fait la connaissance d’un industriel, Borderel, originaire des Ardennes, dont elle devient la maîtresse.
Le 7 avril 1908, Adolphe Steinheil expose des toiles dans son atelier, attirant le Tout-Paris qui défile devant les dernières œuvres du peintre.
L’affaire Steinheil
Le 30 mai 1908, Madame Japy, mère de Marguerite, vient passer quelques jours chez sa fille à Bellevue. Initialement prévu le soir, le départ est à la dernière minute reporté le lendemain.
Le lendemain 31 mai, à 6 heures du matin, le domestique Rémy Couillard descend de sa chambre, située sous les combles et découvre toutes les portes du premier étage ouvertes : parcourant les chambres, il découvre successivement Madame Japy puis Adolphe Steinheil, morts.
Madame Japy est morte d’une crise cardiaque, Adolphe Steinheil a été étranglé ; Marguerite est bâillonnée et ligotée à un lit : elle expliquera aux policiers avoir été attachée par quatre personnes (trois hommes et une femme) en habits noirs. On a pensé qu’ils recherchaient des documents secrets ayant appartenu au président Faure, sans doute en rapport avec l’affaire Dreyfus.
Les services de police soupçonnent tout d’abort Marguerite, mais faute de preuves tangibles, l’affaire est classée. C’est Marguerite Steinheil elle-même qui relancera l’enquête en glissant dans une poche de Rémy Couillard, son domestique, une perle qu’elle affirma s’être fait voler par ses quatre assaillants. Démasquée, elle cherche à faire accuser Alexandre Wolff, le fils de sa gouvernante, mais celui-ci a un alibi... Durant l’enquête, elle ne cesse de varier dans ses versions, accusant sans cesse une personne à la place d’une autre.
Le 4 novembre 1908, le juge d’instruction, M. Leydet, ordonne qu’elle soit arrêtée et emprisonnée à la prison de Saint Lazare. Il sera dessaisi de l’affaire au profit d’un nouveau juge, M. André.
Procès
Le procès s’ouvre le 3 novembre 1909 : la Cour d’assises de Paris est présidée par le président M. de Vallès ; Marguerite est défendue par Maître Antony Aubin, avocat, assisté de Maître Landowski. Les répliques de Marguerite Steinheil fuseront pendant tout le procès :
- "J’ai menti pour protéger ma vie de femme".
- "Jusqu’en 1905, vous rencontriez vos amants à l’hôtel ?" - "J’avais cette délicatesse !"
Pendant le procès, très médiatisé, on apprendra que Marguerite Steinheil avait énormément d’admirateurs, parmi lesquels le roi Sisowath du Cambodge. L’opposition cherchera à faire de cette affaire un procès politique et l’on accusera au passage Mme Steinheil d’avoir empoisonné Félix Faure, pour le compte d’un parti antisémite.
Le 14 novembre 1909, après une plaidoirie de son avocat ayant duré plus de 7 heures, elle sera acquittée bien que le juge ait qualifié son discours de « tissus de mensonges ».
Hypothèse sur le meurtrier ?
S’il est aujourd’hui acquis qu’elle ne peut être la meurtrière de son époux et de sa mère, on s’interroge encore sur l’identité de ce meurtrier : selon certains historiens, il s’agirait probablement d’un grand-duc de Russie, l’affaire ayant été étouffée pour raison d’État.
Une lady [modifier]
Après le procès, elle ira vivre à Londres sous le nom de Mme de Serignac. Elle rédige ses mémoires en 1912 et, le 26 juin 1917, épouse Robert Brooke Campbell Scarlett, 6e Baron Abinger (mort en 1927) et deviendra Lady Abinger.
Elle décèdera à son tour le 18 juillet 1954 dans une maison de repos à Hove, comté de... Sussex[1].
Marujita Diaz
" Yo soy mejor que la Minnelli. ¡A la española, por supuesto!. Lo que no tengo son las posibilidades de ella, porque estamos en España, pero con la mitad de posibilidades soy mejor que la Minnelli. ¡Eso desde ya!... Por lo pronto, soy mucho más guapa. Eso para empezar. No estoy tan escuchimizá... y tengo una zarabanda que no se puede aguantá..."Ornella Muti

Sylvia Sidney

Diana Damrau
Diana Damrau nació en Günzburg an der Donau en Alemania y recibió su educación musical en la Musikhochschule de Würzburg con Carmen Hanganu y luego en Salzburgo con Hanna Ludwig con quien hasta el día de hoy mantiene una relación artística profesional. Los primeros compromisos en festivales en los que participó la soprano la llevaron del Stadttheater de Würzburg y el Nationaltheater de Mannheim hasta la ópera de Francfort, desde la cual comenzó en 2002 su carrera internacional como cantante independiente. Asi fue que actuó como invitada en las más importantes casas de ópera alemanas en Munich, Berlin, Dresda y Hamburgo, y en seguida se presentó en Viena, Bruselas, Washington y Londres. Además, desde 2000 se puede verla en los Festivales de Salzburgo. Su paso por los diferentes escenarios musicales fue acompañado por renombrados directores de orquesta como lo son Zubin Mehta, Lorin Maazel, Sir Colin Davis, Christoph von Dohnanyi, Adam Fischer, Ivor Bolton, Nikolaus Harnoncourt, Pierre Boulez y Peter Schneider. Su repertorio es vasto en especialidad y se extiende desde la italiana a la francesa (Gilda/"Rigoletto", Leila/"Les pêcheurs de perles", Lakmé) pasando por altos roles líricos alemanes hasta llegar a compositores contemporáneos (La pequeña mujer en el estreno de Cerhas "Der Riese vom Steinfeld" en el teatro ópera de Viena, "Hérodiade-Fragmente" de Pintscher, "1984" de Maazel/estreno 2005 en el Royal Opera House de Covent Garden en Londres). Es siempre muy requerida como intérprete de Mozart y Strauss para los roles de Konstanze (Francfort, Munich, Viena 2006), Reina de la Noche (Munich, Londres, Festivales de Salzburgo 2006), Zdenka (Munich), Sophie (Dresda, Munich, Viena), Zerbinetta (Dresda, Viena, Londres, Met Nueva York 2005) y Aithra/"Die ägyptische Helena" (Met Nueva York 2007). En 2004 intrepretó el rol principal de la obra de Salieri, "L'Europa riconosciuta", bajo la dirección de Riccardo Muti con motivo de la reinauguración del teatro Scala di Milano. Además de las óperas, los recitales están tomando un espacio importante en la actividad de la cantante. Ella es una invitada regular en los Kissinger Sommer y en las Schubertiade Schwarzenberg y también se la podrá ver en 2005 en los Festivales de Munich y Salzburgo. Desde hace algunos años viene ocupándose intensivamente junto al barítono argentino Iván Paley en la literatura para dúos existente, con la que ya deleitó a un público entusiasta en varios conciertos. Con telos music vocal ha encontrado el socio ideal para grabar una nueva serie que tendrá varios álbumes basada en ese repertorio.Connie Sellecca
Connie Sellecca (born Concetta Sellecchia on May 25, 1955) is an American actress of Italian descent. She is best known for her roles as William Katt’s girlfriend, Pam Davidson on The Greatest American Hero, and as James Brolin’s promotions manager and later girlfriend Christine Francis in the serial, Hotel. Her most recent movie is the 2006 film Last of the Mustangs.Sellecca, an Italian American, was born in The Bronx, New York City. She moved to the Rockland County, New York village of Pomona at the age of 12. She attended Pomona Junior High School and Ramapo High School in Spring Valley, where she first became interested in the performing arts. Though she would later attend Boston College, she withdrew before graduating to pursue a career in acting.
Sellecca made a name for herself as a fashion model, after she starred as "Pam Davidson" on The Greatest American Hero. After Hero ended, she was released from her contract in time to audition for the part of "Christine Francis" on the television drama Hotel, opposite James Brolin. She played this role from 1983 to 1988.
[edit] Family
Sellecca has one sister, Rosann Mack. Their parents are Ann and the late Primo Sellecchia.
Gil Gerard was married to Sellecca (1979–1987). Their son, Gilbert "Gib" Vincent Gerard, was born in 1981. She has been married to infotainer/pianist John Tesh, since April 4, 1992. They have a daughter, Prima Sellecchia Tesh, on June 2, 1994. She is named after Sellecca’s late father.
Sellecca is a born-again Christian[citation needed].
Dinah Washington
NOMBRE REAL: RUTH LEE JONESNACIDA EN: TUSCALOOSA (ALABAMA)
FECHA NACIMIENTO: 1924. 29 AGOSTO
FALLECIDA EN: DETROIT (MICHIGAN)
FECHA FALLECIMIENTO: 1963. 14 DICIEMBRE
Dinah Washington, se acercó a la música profana después de haber sido pianista y corista en una iglesia baptista del South Side de Chicago, donde residía con su familia. Aun adolescente, ganó un concurso para aficionados en el "Chicago Regal Teathre", iniciando entonces un recorrido por los garitos de blues de la ciudad y diferentes locales de música negra. En 1940 actuó con Sallie Martin, una de las figuras mas representativas del sonido gospel afroamericano, y fundadora del primer grupo femenino de gospel.
En 1943, tuvo la fortuna de que la escuchara cantando en el "Garrick’s bar", un club de Chicago, el director de bigband, Joe Glaser quien tras escucharla se la presentó al tambien líder de orquesta, Lionel Hampton, que no dudo en contratarla nada mas oírla. Con Hampton, Dinah Washington, estuvo hasta 1946 y fue en el seno de la formación del vibrafonista, cuando decidió cambiar de nombre artístico. Tras un fructífero periodo de madurez con la bigband de Lionel Hampton, la casa discográfica "Apollo" le ofreció la posibilidad de actuar y grabar en solitario. Con un repertorio cercano al Rhythm and Blues, y con temas escasamente originales, Dinah Washington no tardó en salir de Apollo, donde a pesar de todo, cantó unos cuantos blues memorables recogidos en el disco: "Mellow Mama" (Delmark, 1992). Aprovechó la ocasión para salir de Apollo, cuando el sello Mercury le ofreció un sustancioso contrato y la posibilidad de grabar los temas que ella quisiera. En 1959 llegó su mayor éxito popular con el celebérrimo: "What a Difference a Day Makes", versionada posteriormente por Sarah Vaughan y Esther Philips, y recientemente sacada del cajón del olvido por servir de banda sonora en un anuncio publicitario televisivo.
A partir de los años cincuenta se ganó a pulso el apodo de "Reina del Blues" que le pusieron sus admiradores, y sus discos se colocaban uno tras otro en las lista de los mas vendidos de Norteamérica. Entre 1950 y 1960, grabó para Mercury y para su filial, Emarcy lo mas granado de su discografía con alguna que otra obra maestra indiscutible como el disco grabado en 1954 titulado: "Dinah Jams!" o el homenaje, sincero, emotivo y lleno de swing al maestro Fats Waller en 1957. Su personalidad, su fuerza en los escenarios y su canto, a mitad de camino entre la fuerza de Bessie Smith y el fraseo de Billie Holiday, enganchó de tal manera a los aficionados a su música que las ventas de sus discos no tenían frontera de estilo. Era tan conocida fuera de los ambientes jazzisticos o bluseros como fuera de ellos, y tuvo la capacidad para vender sus discos fuera de los confines raciales del mercado.
En sus últimos años, Dinah Washington, fichó por el sello Roulette, donde prolongó acertadamente su trayectoria jazzistica sin apenas cambio de conceptos: orquestaciones sinuosas, repertorio variado, baladas tristes y alguna que otra concesión a las modas comerciales. Un exceso de somníferos ingeridos en estado de embriaguez acabó con su vida en Detroit, donde residía, poco antes de la Navidad de 1963.
Gloria Grahame
Una mujer de cine negro: Gloria Grahame, actrir de películas como "Que bello es vivir" de Capra, "Encrucijada de odios", "Cautivos del mal" de Minnelli o "Los sobornados" de Fritz Lang. Nació en 1923 y murió de cáncer en1981. Estuvo casada con Nicholas Ray, con el escritor Cy Howard y con su hijastro Nicholas Ray, entre otros. Siempre daba un perturbador perfil de "femme fatale", aunque aquí parece mostrar un genio más apacible.Liz Taylor

Monica Belluchi

Jean Seberg

Hace casi medio siglo, el mundo descubrió a una americana menuda y frágil, con el pelo cortado a lo garçonne, con los ojos entre azules y grises, que paseaba por los alrededores de París con Jean Paul Belmondo en Al final de la escapada (1959), de Jean--Luc Godard. Se llamaba Jean Seberg. Había sido descubierta unos años antes por Otto Preminger entre miles de aspirantes para encarnar a Santa Juana, la Juana de Arco soñada por George Bernard Shaw. Hasta entonces poco se sabía de ella: había nacido en Iowa en 1938, descendía de emigrantes suecos y era la chica mona a la que adoraban los integrantes del equipo de fútbol de su ciudad. Pronto se convirtió en una especie de mito: encarnaba a la mujer moderna como antes lo había hecho Katharine Hepburn y como en los 70--80 lo haría la fugaz Dominique Sanda de Noveccento y Más allá del bien y del mal.
Rica y famosa, se casó con el novelista y diplomático de origen lituano Romain Gary (1914--1980), con quien mantuvo durante diez años una relación de amor y desamor. Era la vieja estampa del intelectual, sabio y maduro, y la joven diosa, la cazadora solitaria en que habría de convertirse pronto. Jean Seberg fue una mujer tempestuosa: vivía en el abismo de la pasión, en el límite de una enajenación inicialmente controlada, y poesía una lunática y poderosa personalidad.
Tuvo muchos amantes. El novelista mexicano Carlos Fuentes, casado a finales de los 60 con la actriz de Nazarín de Buñuel, Rita Macedo, sucumbió a sus encantos, y se quedó hechizado por ella. Le ha dedicado una novela, Diana o la cazadora solitaria (Alfaguara, 1994), donde le cambia el nombre por Diana Soren. La relación, que llegó a ser intensamente emocional y erótica (a veces el lector se sorprenderá con la sinceridad del autor al hablar de "la infinita capacidad sexual de Diana" y de sí mismo), contabilizó más de mes de convivencia a lo largo de casi un año. En la novela, sorprende el lado oscuro de Seberg, su rabiosa independencia y su compromiso con las causas perdidas de los Panteras Negras, del hippismo o de los derechos humanos. Era desconcertante y asumía sus traiciones: durante el rodaje de La leyenda de la ciudad sin nombre se enamoró de Clint Eastwood y vivió un romance con él; al volver al apartamento que compartía con Fuentes, colocó un retrato de Eastwood de vaquero en La muerte tenía un precio. Carlos Fuentes viene a decir que era una mujer desquiciada, con un enigmático lado oscuro, que perturbaba a cualquiera y podía llegar a ser muy cruel. Era la mujer fatal, quizá sin saberlo, aunque iba de aquí para allá seduciendo muchachos, buscándolos en las tabernas de Estados Unidos o París, y consumiendo alcohol y droga. Hubo un momento en que fue perseguida por el FBI, habida cuenta de que era una estrella contestataria de Hollywood. Hacia 1970, poco después de cambiar a Carlos Fuentes por otro amante y reprocharle, según dice en su novela, que "era menos culto que Iván Gravet (Romain Gary)", se quedó embarazada. Alguien hizo llegar a la prensa el rumor interesado de que esa criatura era de un integrante de Las Panteras Negras. La desgracia se cebó en ella, el niño murió a los tres días, pero antes Jean Seberg tomó al cadáver más de doscientas fotos. Estaba al borde de la destrucción.
Quizá por entonces, o a mediados de los 70, la conoció y la amó el realizador Ricardo Franco. Fue para él una experiencia increíble: Jean Seberg, que nunca fue una gran actriz, seguía siendo una criatura irresistible, una leyenda de carácter insondable y aniquilador. Subyugante, sin duda, tierna, díscola, rebelde. Era un doloroso misterio y quizá un naufragio continuo como ser humano. Ni Ricardo Franco ni Carlos Fuentes pudieron olvidarse de ella, ni siquiera Gary que se suicidó en París en 1980, un año después de la muerte en extrañas circunstancias de Seberg: hacía tiempo que estaba al borde de la locura. Lo mismo salía toda desnuda del baño de un aeropuerto que había decidido alimentarse tan sólo de comida para perros. O que intensificó su atracción por la defensa de los negros a través de su amistad con el escritor homosexual James Baldwin. Apareció muerta en un Renault, envuelta en un poncho (Fuentes dice que era exactamente igual que él que le había regalado tiempo atrás), con el cuerpo abrasado por quemaduras de cigarrillo, una botella de agua y una nota de suicidio.
Fuentes no se olvidó jamás de ella. Y Ricardo Franco, muerto mientras le rendía su último homenaje, tampoco. En Lágrimas negras --la valiente e intensa película que terminó el finado Fernando Bauluz y un equipo entusiasta de colaboradores--, Ariadna Gil encarna en cierto modo el fantasma de Jean Seberg: aquel infierno y paraíso de pasión y de locura concentrado en un ser humano, signado por la enajenación, la mentira compulsiva, la autoaniquilación, la incertidumbre de vivir y la imposible felicidad. Y lo hace con una interpretación antológica y medida que reproduce a la perfección el frunce violento, la mueca torva, la ternura íntima y el amor oceánico de una loca que se sabe condenada al fuego en un coche frente al mar, aunque un hombre normal y romántico como Fele Martínez --fotógrafo y realizador de vídeos en el filme-- crea que pueda redimirla con amor de tanto sufrimiento en una historia en que ambos, Fele y Ariadna (¿o tal vez Ricardo Franco y Jean Seberg?), nos dejan perplejos y temblando. Y con ellos tiemblan también Elena Anaya y Ana Risueño en una actuación estupenda. Tiemblan y pierden porque Lágrimas negras es un testamento sobre la inútil pasión cuando sobreviene la locura.
De Antón Castro
Laeticia Casta

Allegra y Donatella

Lotte Lenya
La mirada de una mujer fascinante y turbadora: Karoline Charlotte Blamauer. Pasó a la historia como Lotte Lenya. Maltratada por un padre alcohólico, que quería que suplantase a su hermana muerte, llegó a ejercer la prostitución. Luego se casó con Kurt Weill en Berlín, en 1926, y obtendría un enorme éxito en Estados Unidos como actriz y cantante. Tuvieron una relación tumultuosa, llena de amores contingentes. Su relación, en ocasiones, recuerda a la de Jane y Paul Bowles. Existe en España una biografía, publicada en Circe, de Donald Spoto, biógrafo de Alfred Hitchcock, Marlene Dietrich o Ingrid Bergman, entre otros. Esta magnífica foto, que es la de la edición española de su biografía, la realizó la fotógrafa alemana Lotte Jacobi (1896-1890).Victoria Beckham

Greta Garbo

Janis Joplin

Florbela Espanca

Una de las escritoras más fascinantes de Portugal es Florbela Espanca. Nació en Vila Viçosa en 1894 y se suicidó en 1930. En el país vecino es una auténtica gloria nacional: no es tan conocida como Pessoa o Torga, pero a nadie le ha pasado inadvertida su figura, tan atormentada, tan infeliz y tan lúcida, ni mucho menos su obra poética que alcanza su cumbre en el soneto y, en cierto modo, en su copioso epistolario. Como le sucedió a Rilke. Por su existencia, tan llena de sombras y de espantos, Florbela Espanca pertenece a ese grupo de mujeres herido por el dolor, la soledad y la desesperación. Pensemos en Delmira Agustina, en Alfonsina Storni, en Rosalía de Castro, en Anne Sexton, en Silvia Plath o Alejandra Pizarnik, cuyas existencias fueron un combate constante contra las circunstancias adversas que les rodearon y contra sus propios fantasmas. Contra las negras sombras. Las semejanzas, de partida, entre Rosalía de Castro y Florbela Espanca son curiosas: a ambas tardó en reconocerlas su propia madre; la de Florbela Espanca trabajaba de asistenta en la casa de su padre, Joao Maria Espanca, un personaje de rango que era fotógrafo, pintor y pionero de la cinematografía en Portugal, y la esposa de éste figuró como su madrina. Florbela estudió pintura, música, fue una gran lectora y con sólo ocho años compuso su primer soneto, que iba a ser su modalidad preferida. Tuvo una vida presidida por la insatisfacción y el amor: se casó tres veces y, salvo en los momentos iniciales del fervor, siempre se sintió desgraciada. Padeció numerosas enfermedades, varios abortos que acentuaron su sentido melancólico y, en medio de las vanguardias (y de la obra de Mario de Sa-Carneiro, Pessoa, Teixeira de Pascoaes, etc.), eligió un camino personal, solitario: la lírica amorosa, en cierto modo intemporal, intensa, ardiente, de una sensualidad tangible, que acabó desplazándose del paisaje y de la cosmovisión hacia el placer, la carne y la entrega. Olifante publicó hace algún tiempo “Las espinas de la rosa” (2002), una selección de sonetos que ha traducido con solvencia y en versión rítmica Ángel Guinda.
Mae West

Olga Ramos
Trinidad Olga Ramos Sanguino nace en Badajoz. Su padre, un guapísimo teniente de mucho porte y exiguo jornal; su madre una voluntariosa mujer con una voz de ángel y tristemente desaprovechada por los tabúes de entonces. Afortunadamente, sus genes los hereda la pequeña Olga, que ya cantaba en el vientre de su madre. Cuando quiere ser artista, su padre (el militar de los bigotes retorcidos) le impone la condición de aprender música y comienza sus estudios de violín en el conservatorio de Badajoz con D. Joaquín Macedo. Al llegar a la Villa y Corte, continua su carrera musical, esta vez con D. Enrique Iniesta y D. José Bordas, obteniendo el Primer Premio de Música de Cámara en el Real Conservatorio de Madrid. Olga Ramos no es sólo una exquisita cantante si no una insigne violinista por lo que, en cierta ocasión, el maestro Sorozabal comenta: “esta mujer debiera dedicarse al violín...” En los años 40 y 50 recorre, como figura imprescindible, los cafés-concierto más importantes de España y el periodista Emilio Romero la califica como “la peregrina de los viejos cafés con música” En el Café Universal, mediados ls años cincuenta, conoce a Enrique Ramírez de Gamboa “El Cipri” que la conquista a golpe de verso y con el que se casa en 1.947, formando desde entonces una de las parejas musicales más reconocidas. Tras una brillante trayectoria, Olga Ramos se encarga en el año 1.968, de la dirección musical del restaurante romántico “las noches del cuplé”. Allí realiza una labor personal y se convierte en reina del género y el público descubre una forma única de interpretarlo. Autodidacta, crea escuela y rescata del olvido cuplés que no habían vuelto a escucharse desde los años treinta. En México cosecha un triunfo resonante, rueda la película “¡Púm!” y queda en el recuerdo de todos con esta definición: “Olga Ramos le puso voz al cuplé".Virginia Mayo

Nico

Concha Piquer

ANITA DELGADO
Un grupo de escritores torna cartas en el asunto, al mando de Valle-inclán, que lo hace puntillo de honor: "Que Anita se case con el maharajá es para nosotros una cuestión de patriotismo". Hasta que el príncipe oriental entra por el aro, y, como no hay otro remedio, se casa con la andaluza. ’Anita -escribe Ricardo Baroja-era alta, morena, muy clara, de pelo negrísimo, ojos enormes, adormilados. Sus faccionies, todavía no definidas. Prometían
que, al florecer su juventud, iban a alcanzar el clásico modelado de una Venus griega " ’ .. Y así fue cómo la Venus griega de Málaga llegó a ser princesa de Kapurtala
(Martir) Whitney Huston

Tórtola de Valencia
La musa del “jabón” que enamoró a los poetasTórtola Valencia se hizo popular gracias a su imagen en productos de cosmética, pero fue musa de artistas y poetas en los primeros años del siglo XX, entre ellos Pío Baroja y Valle-Inclán. Su biografía, como cuenta en este artículo María Pilar Queralt del Hierro, autora de un libro sobre la bailarina sevillana, está llena de secretos, como su homosexualidad.
Tórtola Valencia había iniciado su carrera en Londres como una componente más de la inmensa pléyade de artistas que, en la Europa fin de siècle, militaba en las filas de las varietés. No obstante, su talante refinado y culto y su voluntad por hacerse con un estilo propio, pronto la apartaron de otras profesionales como la Bella Otero o Cléo de Merode y su nombre, convertido en fuente de inspiración de pintores y poetas, se unió al de sus más ilustres coetáneas y colegas: Isadora Duncan y Ana Pavlova.
Bautizada por Rubén Darío como la "bailarina de los pies desnudos", su carrera se desarrolló entre 1908 y 1930, cuando el mundo de la danza se rendía ante el genio de Isadora Duncan y la magia única de los Ballets Russes de Serguei Diáguilev. Sería imposible entender sus pretendidas danzas exóticas o los movimientos rítmicos y sensuales de sus pies descalzos sin aquella Europa colorista, artificiosa y decadente de las primeras décadas del siglo XX.
Contradictoria, enigmática y libre, Carmen Tórtola Valencia nunca reveló demasiados datos sobre sus orígenes o su intimidad. Se sabe que nació en el sevillano barrio de Triana el 12 de junio de 1885 del matrimonio formado por Lorenzo Tórtola y Georgina Valencia, una pareja humilde de origen catalán. Lo cierto es que su nacimiento está lleno de incógnitas a las que ella misma contribuyó con continuas fantasías que tan pronto la convertían en una humilde gitana, como en la hija ilegítima de un sacerdote o de un grande de España. A los 3 años viajó con sus padres a Londres, posiblemente huyendo del cólera que se cernía sobre la Península y cuando, en 1889, éstos emigraron a Oaxaca (México), ella permaneció en la capital británica con una familia de la alta burguesía londinense que le procuraró una completa formación. Aprendió seis lenguas así como música, danza, y dibujo.
La muerte de su tutor en 1906 la dejó en la más absoluta ruina. Tórtola contempló sus posibilidades y decidió que, puesto que la opción de contraer un matrimonio de interés coartaba su libertad, no le quedaba más remedio que vivir de lo único que sabía hacer: bailar. Poco después, en 1908, debutó en el Gaiety Theater de Londres con el musical Havana, donde se presentó como la Bella Valencia. Por entonces, era una jovencita de cara redonda y formas opulentas, que no dudaba en explotar sus orígenes españoles en números falsamente folclóricos.
No tardó en destacar y, un año después, llevó a cabo su primera gira europea, que se inició en Viena y concluyó en el Folies Bergère de París. Su paso por la capital francesa fue definitivo. Allí tuvo ocasión de asistir a la actuación de Loïe Fuller e Isadora Duncan, y ello cambió definitivamente su forma de hacer sobre el escenario. Poco a poco comenzó a crear sus propias coreografías que pintaba con tintes orientalistas y adornaba de pinceladas costumbristas. Una excelente combinación que la llevó a convertirse en la artista sensual y mística, exótica e innovadora, que cautivó al universo intelectual europeo y americano entre 1910 y 1930.
Sus triunfales tournées en los escenarios europeos llamaron la atención de los empresarios españoles y el 2 de diciembre de 1911 debutó en el teatro Romea de Madrid. No era ni el lugar ni el momento adecuado. Allí se vio obligada a compartir cartel con otros artistas de variedades asiduos del local que ya contaban con un público fiel y poco amante de innovaciones. El fracaso fue estrepitoso y Tórtola decidió poner tierra de por medio. Por entonces ya se relacionaba con los círculos intelectuales y artísticos de la capital y fueron ellos quienes, decididos a no hurtar al público español una artista de su categoría, insistieron hasta conseguir que dos años después se presentara en el Ateneo de Madrid —apoyada por nombres tan ilustres como Valle Inclán, Pío Baroja, Rubén Darío o Ignacio Zuloaga—, donde su éxito fue rotundo.
Desde entonces, Tórtola Valencia se erigió en musa indiscutible de intelectuales y artistas mientras conseguía el favor de un público cada vez más amplio. Las giras se sucedían y su popularidad llegó a cotas muy altas cuando, en 1915, hizo una corta incursión en el cine como protagonista de Pasionaria y Pacto de lágrimas. Es más, consiguió entrar en la mayoría de hogares españoles cuando prestó su imagen para la popular Maja que preside los envases de la línea homónima de la casa Myrurgia. Sólo la Gran Guerra pudo desplazarla de los escenarios europeos. Pero su nombre empezaba a ser conocido en Latinoamérica donde, con el tiempo, llegaría a ser un auténtico ídolo de masas. Tórtola Valencia vivió un largo idilio con los países del Cono Sur y allí, precisamente, conoció a quien iba a ser el gran amor de su vida.
Ambigua. Conocer la verdad sobre el mundo afectivo de Tórtola Valencia es prácticamente imposible. En este ámbito es donde queda más patente la dualidad entre Carmen y Tórtola, entre la mujer y el personaje público. Supo, como nadie, envolverse en un torbellino sofisticado y exquisito hecho de seda, diamantes y champagne que la convertía en un ser casi inaccesible. Se unía a ello un físico excepcional: esbelta, de piel muy blanca y cabello oscuro, facciones correctas y ojos de un inverosímil color verde oscuro, jugó a ser una mujer distante a medio camino entre la femme fatale y la mujer libre e independiente que auguraba el recién estrenado siglo XX.
Se rumoreó que había gozado de la admiración de diversos personajes de la aristocracia o el mundo intelectual entre los que se barajaron los nombres de D’Annunzio, el príncipe de Gales y Alfonso XIII, pero lo cierto es que sólo dos hombres se vinculan oficialmente a su biografía amorosa: Ignacio Zuloaga —quien pintó su más conocido retrato en 1912— y el marqués de Vinent. Al primero le conoció en 1911 en Madrid y es posible que entre ambos surgiera una historia de amor, pero el artista vasco estaba casado y no hay más testimonio de su relación que la de una larga y profunda amistad. Con Antonio de Hoyos , marqués de Vinent, los rumores fueron más allá y, en 1927, se publicó la noticia de un posible matrimonio entre ambos.
Se habían conocido en 1912 con ocasión de su debut en el Ateneo de Madrid y en su compañía había hecho varios viajes a España y al extranjero. Inteligente, esnob, libre y bien relacionado, era, sin duda, el compañero ideal para Tórtola pero, al año del anuncio de boda, llegó el desmentido. La razón de la ruptura la conocía todo Madrid: Antonio de Hoyos y Vinent era homosexual. La relación con Tórtola era una magnífica tapadera en unos tiempos que no se caracterizaban por el respeto a la condición sexual de los individuos.
Lo que se desconocía era que había otro motivo. Y se llamaba Ángeles Vila-Magret. Tenía 14 años menos que la bailarina y, desde que las presentó un amigo común, entre ambas se estableció una relación profunda e íntima en la que Ángeles se convirtió en la organizadora del mundo cotidiano de la diva y en la guardiana perfecta de su memoria.
Posiblemente para cubrir las apariencias, en 1942, Tórtola la adoptó legalmente como hija y a ella encomendó que, a su muerte, su legado fuera depositado, como así se hizo, en el Museo del Teatro, actual Institut del Teatre, de Barcelona. En 1928, poco después de conocerse, Tórtola escribió en la primera página de un álbum de autógrafos que regaló a su amiga: "Angelita: Para recoger sólo firmas de personas que valen la pena recorriendo mundo a mi lado". Y, realmente, así fue. Recorrieron el mundo, compartieron un verdadero hogar y, desde entonces, no se separaron jamás. En sus brazos y a causa de una insuficiencia cardíaca, murió Tórtola el 13 de marzo de 1955.
Llevaba 25 años retirada en su casa del barrio barcelonés de Sarriá, sin más aparición pública que una puntual entrevista radiofónica en 1943 que también recogió la prensa. Para justificar su retirada en pleno triunfo, aseguró que el motivo no era otro que una promesa cuando Ángeles enfermó gravemente en 1930. La realidad era muy distinta. Tórtola Valencia fue lo suficientemente inteligente como para retirarse a tiempo. La eclosión del Art-déco, el cine sonoro o las nuevas bailarinas que alejaban sus danzas de los gustos del público. Cierto que contaba con seguidores incondicionales, pero era consciente de que su arte era el de la curva sinuosa, el barroquismo en los tejidos, los brillos, los oropeles… Una estética que, definitivamente, había periclitado.
Refugiada en su casa de Barcelona, vivió su época más serena dedicada a la pintura y al coleccionismo, entre antigüedades, cuadros y álbumes de sellos, y el recuerdo omnipresente de su triunfo escénico. Culta, refinada, libre y ególatra. Prodigiosa en el escenario y celosa de su intimidad. Ésa fue Tórtola Valencia. Una de las mujeres más fascinantes de su tiempo.
* María Pilar Queralt del Hierro (Barcelona, 1951) es licenciada en Historia Moderna y Contemporánea y autora de numerosos libros.
Cuatro poesías inspiradas en sus movimientos
Iba en un paso rítmico y felino / a avances dulces, ágiles o rudos, / con algo de animal y de felino... / La bailarina de los pies desnudos / Su falda era la falda de las rosas, / en sus pechos había dos escudos... / constelada de casos y de cosas... / La bailarina de los pies desnudos. / Bajaban mil deleites de los senos / hacia la perla hundida del ombligo, / e iniciaban propósitos obscenos / azúcar de fresa y miel de higo. / A un lado de la silla gestatoria / estaban mis bufones y mis mudos... / ¡Y era toda Selene y Anactoria / la bailarina de los pies desnudos!
Ruben Darío, 1912
Las manos de Tórtola / Tus manos son cual dos palomas blancas / de tu hermosura en el radiante cielo / porque el poder de tus miradas francas / las detuvo en su vuelo. / Senderos son de gloria / tus dos brazos / y son tus manos / mágicas y bellas, / de esas dos cintas de sutiles lazos / dos broches de estrellas. / Son terribles, sagradas y piadosas: / con tus uñas clavadas en mi cuello / moriría, creyendo que dos rosas / con sus espinas fieras y celosas / señalaban mi muerte con el sello / de las muertes gloriosas.
Pío Baroja, 1914
Tiene al andar la gracia del felino, / es toda llena de profundos ecos, / anuncian sus corales y sus flecos / un sueño oriental de lo divino. / Los ojos negros, cálidos, astutos, / triste de ciencia antigua la sonrisa, / y la falda de flores una brisa / de índicos y sagrados institutos. / Cortó su mano en un jardín de Oriente / una manzana del árbol prohibido / y enroscada a sus senos la serpiente / devora la lujuria de un sentido sagrado / Mientras, en la tiniebla transparente / de sus ojos, la luz pone un silbido.
R. M. del Valle-Inclán, 1922
Un fuego de rubíes todo tu cuerpo inflama / diríase que sangre te corre por sudor... / La pasión de tus ojos ha encendido su llama / y toda tú te abrazas en un fuego de amor... / Si Salomé volviese de los infiernos rojos / (donde es flor de las llamas su ardiente corazón) al sentir en sus ojos el fuego de tus ojos / diría que el infierno está en tu corazón. / Y luego, cuando viese tu danza de los velos / sentiría el tormento del fuego de los celos / y en vez de la sangrienta cabeza de Johanan / ¡Pediría tu alma al Tetrarca Satán!
R. Gómez de la Serna, 1925
Purita Campos
Purita Campos nació en Sarriá (Barcelona). Estudió en un colegio de monjas y cosa curiosa es que solía tener malas notas en dibujo, pero en casa copiaba ilustraciones de Emilio Freixas, su ídolo.A los 13 años estudió en una sucursal de lonja. Aunque le faltaba un año para poder ingresar, asistió al curso sin matricularse. Estudió allí 7 años.
Trabajó algunos años creando modelos y colaboró en revistas como “Carnet Elegante” y “Dames de France”.
Unos años después al conocer a Manuel Vázquez un afamado dibujante español, le presentó a la editorial Bruguera, sus dibujos fueron conocidos por editoriales inglesas y empezó a dibujar algunas ilustraciones de la misma temática, chico y chica se enamoran, pelea y reconciliación.
Aprovechando un contrato una agencia de publicidad en Bruselas, trabajó en ese campo. Seguidamente se trasladó a Inglaterra haciendo ilustraciones de la temática de siempre.
Tiempo después conoció a Philip Douglas, uno de los mejores guionistas ingleses y ella empezó a ilustrar Patty’s World (Esther y su mundo). Purita se sintió inmediatamente identificada con el personaje, le recordaba a ella misma en su niñez.
Este personaje resultó un gran éxito, y se publicó más de 10 años en toda Europa. A raíz de este personaje la revista holandesa Tina le encargó el personaje estelar (Historia de una modelo con ese nombre), el guión esta a cargo de Andreis Brandt. Ilustró otros personajes: Gina con guión de Frank Elliot, también la revista Jana, Heidi, Cenicienta con tacones altos, Tulipanes de Broadway, Jeff (publicado en la revista inglesa Valentina).
(santa) Frances Farmer

Jane Rusell

Nellie Oleson

Clara

ANNA DE NOAILLES
Anna-Elizabeth de Brancovan, condesa de Noailles, escritora y reina intelectual de los salones de París hasta la llegada de la Gran Guerra europea, nació en la capital francesa en 1876, en una familia de antiguos linajes griegos y rumanos. Crece en un ambiente de preocupación artística y formación literaria y poética; lectora asidua y apasionada sobre todo de poesía y novela. Condesa por su matrimonio con Mathieu de Noailles, se interesó también por la política de una f orma comprometida y valiente. Tuvo un largo romance con el ideólogo Maurice Barrès. Fue admirada como mujer y como escritora por muchos intelectuales de la época, como Daudet, Paul Valéry, Jean Cocteau, François Mauriac, Pierre Lotti, Francis Jammes, Enrique Larreta; conoció y trató a escritores como D’Annunzio, Rilke, Rostand, Tagore, Marcel Proust... A su muerte, acaecida en 1937, había recibido los máximos honores públicos de Francia y era miembro de la Real Academia Belga, siguió escribiendo hasta el último día.Florence Foster Jenkins
Florence Foster Jenkins (1868–November 26, 1944) was an American soprano who became famous for her complete lack of singing ability.Biography
Born Florence Foster in 1868 in Wilkes-Barre, Pennsylvania, Jenkins received music lessons as a child, and expressed a desire to go abroad to study music. Her wealthy father refused to pay the bill, so she eloped to Philadelphia with Frank Thornton Jenkins, a medical doctor, who became her husband (the two divorced in 1902). She earned a living there as a teacher and pianist. Upon her father’s death in 1909, Jenkins inherited a sum of money which allowed her to take up the singing career that had been discouraged by her parents and former husband. She became involved in the musical life of Philadelphia, founding and funding the Verdi Club, took singing lessons, and began to give recitals, her first in 1912. Her mother’s death in 1928 when Florence was 60 gave her additional freedom and resources to pursue singing.
From her recordings, it is apparent that Jenkins had little sense of pitch and rhythm and was barely capable of sustaining a note. Her accompanist can be heard making adjustments to compensate for her tempo variations and rhythmic mistakes. Nonetheless, she became tremendously popular in her unconventional way. Her audiences apparently loved her for the amusement she provided rather than her musical ability. Critics often described her work in a backhanded way that may have served to pique public curiosity.
Despite her patent lack of ability, Jenkins was firmly convinced of her greatness. She compared herself favourably to the renowned sopranos Frieda Hempel and Luisa Tetrazzini, and dismissed the laughter which often came from the audience during her performances as coming from her rivals consumed by "professional jealousy." She was aware of her critics, however, saying "People may say I can’t sing, but no one can ever say I didn’t sing."
The music Jenkins tackled in her recitals was a mixture of the standard operatic repertoire by the likes of Wolfgang Amadeus Mozart, Giuseppe Verdi and Richard Strauss (all of them well beyond her technical ability), Lieder (including works by Johannes Brahms and Joaquín Valverde’s "Clavelitos," a favourite encore), and songs composed by herself or her accompanist, Mr. Cosmé McMoon (who was in reality the famous and talented accompanist Edwin McArthur). Jenkins often wore elaborate costumes that she designed herself, sometimes appearing in wings and tinsel, and, for "Clavelitos," throwing flowers into the audience while fluttering a fan and sporting more flowers in her hair.
After a taxicab crash in 1943 she found she could sing "a higher F than ever before." Instead of a lawsuit against the taxicab company, she sent the driver a box of expensive cigars.
In spite of public demand for more appearances, Jenkins restricted her rare performances to a few favorite venues, and her annual recital at the Ritz-Carlton ballroom in New York City. Attendance of her recitals was always limited to her loyal clubwomen and a select few others - she handled distribution of the coveted tickets herself. At the age of 76, Jenkins finally yielded to public demand and performed at Carnegie Hall on October 25, 1944. So anticipated was the performance that tickets for the event sold out weeks in advance. Jenkins died a month later.
There have been claims that Jenkins’s entire 32-year career was an elaborate joke on the public, which seems to be in contradiction with another claim that her death after the Carnegie Hall performance was a result of derision by her critics. However, there is little evidence for either claim. All indications are that Florence Foster Jenkins died with the same happy, confident sense of fulfillment that pervaded her entire artistic life.
Jenkins recorded nine arias on five 78-rpm records, which have been reissued on three CDs. The Muse Surmounted: Florence Foster Jenkins and Eleven of Her Rivals (Homophone Records) contains only one Jenkins’ performance, Valse Caressante, for voice, flute & piano, but it includes an interview with the composer, who was also her accompanist, Mr. Cosmé McMoon. The Glory (????) of the Human Voice (RCA Victor) contains the other 8 arias, all accompanied by Mr. McMoon. Murder on the High C’s (Naxos) contains all 9 arias plus performances by others, but it lacks the interview with McMoon. In 2001, a play about Jenkins by Chris Ballance had a run at the Edinburgh Fringe. Another play about Jenkins’ life, Souvenir, opened on Broadway in November 2005, and starred Judy Kaye as Jenkins. Meanwhile, a new play about Jenkins, Glorious by Peter Quilter, opened in September 2005 in England. It has been said to provide a wonderful vehicle for Maureen Lipman who in the words of the New York Times reviewer "ably supported by William Oxborrow, Janie Booth et al, provides a thoroughly entertaining evening complete with much double entendre, theatrical in jokes to say nothing of some terrible singing! Lipman, as always, knows exactly how to create a character both funny and sad and vulnerable at the same time."
Cecilia
Evangelina Sobredo Galanes, "Cecilia", (Madrid , 11 de octubre de 1948 - Benavente, 2 de agosto de 1976), cantautora española.Como hija de diplomáticos españoles tuvo una infancia itinerante (Inglaterra, EE.UU., Portugal, Jordania) y una educación cosmopolita: aprendió a hablar en inglés antes que en castellano. Por ello sus primeras letras fueron tanto en inglés como en español. Finalmente se decantó por este último idioma. Se educó con una monja americana que la animaba a tocar la guitarra y a cantar en todas las fiestas de fin de curso. De regreso a España, tras licenciarse en Derecho, decidió dedicarse en serio a la música y a componer sus propias letras, que poseen una calidad poética y literaria notable, muy por encima de lo habitual en su tiempo, y se adscriben a corrientes existencialistas y a la canción de protesta feminista.
Junto a Nacho Saez de Tejada (Nuestro Pequeño Mundo) y Julio Seijas ("La Compañía"), Cecilia grabó en 1970 un sencillo, Expresión, cantado en inglés, y con aire bluessy-folk, y, aunque Seijas siguió siendo colaborador, el grupo se disolvió. Un año después, Cecilia grabó su primer sencillo en solitario: Mañana/Reuníos, dos temas hasta el momento inéditos en cd; el segundo es como un ruego para que se reunieran los entonces disueltos The Beatles. Aunque no supuso un gran éxito, el disco representó entonces una novedad en un panorama dominado por cantautores de influencia francesa como Mari Trini, Joan Manuel Serrat o Luis Eduardo Aute.
En 1972, la multinacional "CBS", hoy "Sony", la contrató y grabó su primer LP, por título Cecilia, en homenaje a la canción homónima de Simon y Garfunkel. Una canción social de este disco, "Dama, Dama", fue un exitazo, así como las existenciales "Nada de nada", "Mi gata Luna", "Fui" o "Señor y dueño" (que según sus propias palabras, era su canción favorita).
Al año siguiente, 1973, apareció su segundo LP, titulado Cecilia 2" con una característica foto de Ontañón en la portada; en este álbum hay recuerdos ("Cuando yo era pequeña", "Mi ciudad"), prospecciones al futuro ("Me quedaré soltera", tema fuerte para la época, y "Si no fuera porque..."), pasado colectivo ("Un millón de sueños", alusión a la Guerra Civil) y un amor existencial, elegíaco y triste muy característico de Cecila ("Canción de amor", "Me iré de aquí"). Solo "Andar", tema de apertura del disco, escapa de esa tristeza y aparece lleno de ganas de vivir. Fue también un éxito, aunque no tan resonante como el anterior, habida cuenta de que los elepés eran por entonces mucho más caros que los sencillos y todavía se estaba generalizando su uso.
Su tercer álbum fue el mayor éxito de su corta y fulminante carrera, Un ramito de violetas, por la canción que tuvo más éxito del LP y por la que se le suele recordar injustamente, ya que muchos de sus otros éxitos son también notables. Según su hermana Teresa, antes de ser canción fue un cuento. Junto a esta pieza destacan canciones como "Mi querida España", "Decir adiós" o "Sevilla".
En 1975, Televisión Española decidió que representara a España en el Festival de la OTI, y la artista aceptó a regañadientes, puesto que no le gustaban los festivales, con la canción "Amor de medianoche", compuesta por ella misma y Juan Carlos Calderón; el tema consiguió el segundo puesto. Grabó entonces un LP recopilatorio con el título de esa canción, que fue su último trabajo antes de perder la vida en un accidente de tráfico contra una carreta de bueyes, incidente que dejó desolado a todo el país, pues la cantante poseía un carisma insólito y una popularidad increíble. Sin embargo, aún llegó a editar un single en vida en 1976 con "Tu y yo" y en la segunda cara el tema "Una guerra", alusión a la Guerra Civil que aparece en otras letras suyas. "Tu y yo" nunca se reeditó en las innumerables recopilaciones posteriores. Cuando murió trabajaba en un proyecto sobre textos de Ramón María del Valle-Inclán. Está enterrada en el cementerio de La Almudena, en Madrid.
En septiembre de 1976, un mes tras su fallecimiento, salió el single póstumo que llevaba por título en la cara A "El viaje" y en la cara B, "Lluvia". A los siete años de su óbito su casa de discos editó un álbum con 12 canciones inéditas recopiladas desde maquetas y arregladas por Juan Carlos Calderón. En 1991 la llegada del sonido digital posibilitó la remasterización de una recopilación y en 1996 se editó un doble álbum con dúos de Cecilia con cantantes como Mercedes Corisco que apenas había nacido cuando murió, con Miguel Bosé, Ana Belén, Manolo Tena, Julio Iglesias etc... Además se logró recuperar "Desde que tu te has ido", una canción que dio título a esta colección de dúos y que fue reconstruida y digitalizada desde una maqueta que grabó Cecilia como prueba sólo con su voz y guitarra; se debe la reconstrucción al músico Juan Carlos Calderón.
Como intérprete usó unas veces de una voz frágil de una niña pequeña y otras de una voz firme e indomesticable. En sus versos refleja, con una gran tensión lírica e ironía, una España gris que empezaba a dejar de ser la España negra y rural del Franquismo.
Murió con 27 años en un accidente de tráfico tras chocar contra una carreta de bueyes.
Raffaella Carrá
Raffaella Roberta Pelloni (born in Bellaria on 18 June 1943), better known by her artistic name Raffaella Carrà, is an Italian TV hostess, singer and actress. She is especially popular in her native country and in Spain and Latin America where during the past decades she has conducted numerous popular TV shows, mainly in the Italian (RAI) and Spanish (TVE) national TV channels.She had a big hit song with Tuca Tuca written by her long-time collaborator and boyfriend, Gianni Boncompagni. She had another long relationship with Sergio Japino.
She starred in the motion picture Von Ryan’s Express (1965) with Frank Sinatra, Edward Mulhare, and Trevor Howard. Her greatest international hit single was "A far l’amore comincia tu".






