Se muestran los artículos pertenecientes al tema Relatos Cortos.
Adalia
Adalia huele a rosas eulalias
a rosas valentinas
de junio,
también en mayo.
Último vistazo
Gominola
Ahora ocupa una esquina poco transitada. El único ventanuco está empapelado por dentro con amarillentas páginas del diario local. Y la puerta parece precintada.
Hace años era el kiosko que llevaba el sr. Kulias del que se dijo intentó un acto pederasta con una joven cliente.
Verdad o mentira, la esquina ha quedado maldita.
Borrajas
Al marido de la Marquesa de Sans no le gustaba el perfume inglés que ella le había regalado por su cumpleaños. Para no ofenderla, vació el frasco e introdujo la colonia que a él más le agradaba. Así pasaron los meses. La Marquesa de Sans estaba féliz porque se acercaba la Navidad y ya había encargado otro frasco de colonia inglesa para su marido.
Cuento de Reyes
Alguien vino al día siguiente (para Lady Lauri)
Aguanieve
Siguiendo los pasos de su madre, Katharina R. desequilibraba las naranjas que los fruteros colocaban cada mañana en el mercado de Storej. No era consciente, como no lo fue nunca su madre, pero palpar la fruta para sostenerla un instante en la mano y descolocarla en el orden establecido en la caja, hacia la gravedad, era lo único que había heredado de ella, aunque nunca la conoció. El día que parió a Katharina, retorcida aún por los dolores, se dejó arrancar del hospital en brazos de un ingeniero ruso que la esperaba desde el cuarto mes de embarazo y del que se había enamorado. En la habitación se dejó su mejor chal, que llevaba cuando rompió aguas en plena calle. Olvidó adrede su anillo de casada que se arrancó en el paritorio. Y a Katharina.
Una estrella de David sobre la puerta
Desde entonces no ha vuelto a llamar nadie.
Aquella vez no abrí.
Desde entonces entran sin llamar: primero a patadas, luego con llaves propias que no recuerdo haber entregado o a la vez que yo entro, empujando con el pie, cortándome el paso e introduciéndonos.
Diagnóstico
Franz confirmó que no fallándole nunca su intuición, y acostumbrado a ella, notaba que no estaba preocupado, signo de que seguramente acertaría.
Cuando el médico dio el diagnóstico atroz, Franz se arrepintió de sus palabras y sintió por dentro terror al darse cuenta, con una lucidez inhabitual en él, que su intuición le había dictado tranquilidad, porque en realidad, la enfermedad de Hannah, no le importaba nada.
Remordimiento
El hombre con el que casi cometió una infidelidad, y al que sólo conocía de un día, volvía en el tren de las nueve.
Shelma se pasó la tarde arreglándose para estar muy hermosa cuando pasara a su lado y no le dirigiera la palabra.
Le aborrecía, pero no quería defraudarlo en el recuerdo que podía tener de ella.
Encrucijada
Así ocurre muchas veces.
El inicio de la relación no aparece tal como imaginamos en nuestros cánones, que en el caso de Helga era si llegaban a darse un beso; un intercambio de miradas, unas cartas, discusiones, insomnios, sentimientos contradictorios y estados de ánimo que ella hasta entonces desconocía, no le habían puesto sobre aviso con la verdad a la que Franz se enfrentaba: desde el primer roce de dedos enguantados en su presentación ya sentía a Helga enlazada a él.
Había sido a la salida de misa de San Marcos.
Erika
Erika, alma pura hasta ese momento, notó que algo se encendía en su interior y como un reto, trece años, dos meses y tres días después consiguió para ella un alfiler de sombrero de la señora D. que tras estar postrada en la cama los últimos dos años, había muerto el día anterior.
Enemistad
Ella dijo que esperaba una visita masculina ese fin de semana.
Ella se jactó de que él, en realidad lo que quería era irse a la cama con ella;pero ella no estaba interesada.
Él estuvo, y el domingo por la noche se fué.
Ella confesó luego que no había pasado nada, tuvo la nobleza de admitir que en ningún momento él la tiró los tejos, que lo que antes dijo habían sido imaginaciones suyas.
Lo que no confesó, es que en parte estaba molesta porque él no la hubiera cortejado, incluso en el momento que ella coqueteó. Pero nada.
Nunca más le volvería a invitar a venir a su casa.
