Blogia

ladymarjorie

Islands

Islands

Islands, from the first time we saw,
We could wait for this moment, like rocks on the shore.
We can never be closer, somehow,
For the moment that lasts, is this moment now.

When the night’s on fire, will you keep the candlelight burning?
Hold on to your heart’s desire. (When the night’s on fire)
When you see one bird into the wind, another one’s turning,
And the two can fly much higher.

[ Chorus ]

We are islands, but never too far,
We are islands
And I need your light tonight,
And I need your light tonight.
We are islands, but never too far,
We are islands
And I need your light tonight,
And I need your light tonight.

Islands, never been to before,
And we climb so high to where the wild birds soar.
There’s a new path that we found just today,
I was lost in the forest and you showed me the way.

When the night’s on fire, will you keep the candlelight burning?
Hold on to your heart’s desire. (When the night’s on fire)
When you see one bird into the wind, another one’s turning,
And the two can fly much higher.

Michael

Michael

Roberto

Roberto

Jimmy LEE

Jimmy LEE

Tom Blade

Tom Blade

Tyler KNIGHT

Tyler KNIGHT

JJ

JJ

Charles Dera

Charles Dera

ANDRES GARCIA (1.941- )

ANDRES GARCIA (1.941- )


Si en el cromo pasado confesé que hace años había dedicado un poema sentido (y bastante guarro) a Jorge Rivero, este mes con García me veo obligado a declarar que este, un poema no tuvo, pero que a cambio le hice protagonista de mi I Valerio Lazarov You, novela por entregas. En ella este cromo ejercía de galán número 1 junto a beldades de la talla de Agata Lys y, evidentemente, Nadiuska (en sus respectivas transfiguraciones también). Era lógico, pues este pedazo de tiarrón azteca me marcó bastante más que Rivero al decubrirlo en los pases televisivos de sus bodrios con René Cardona Jr.
Andres fue todo un mito erótico en su tierra de adopción (ha nacido en la República Dominicana y además tiene sangre española por parte de sus padres), en él se resúmen a la perfección todos los rasgos positivos y negativos del macho latino: ese que puede ser cruel y romántico a partes iguales con el sexo contrario. Que es bravo y suave según corresponda, déspota y condescendiente, orgulloso y reflexivo. Fisicamente casi lo tenía todo: era más guapo que Rivero, con quien los directores en un principio le quisieron enfrentar. Pero por l a contra, pronto se vio que Jorge tenía bastante más prestancia, una imágen más dura y una personalidad que le hacían rechazar ofertas televisivas indignas de un actor que había pasado por Hollywood (y de trabajar con Hawks). Mientras, el nada hirsuto García se entregaba a los culebrones que le dieron muchísima fama y una gran cantidad de dinero (que el supo sacar de las piedras, aireando cuanto pudo aspectos de su vida privada que pronto fueron pasto de las revistas del corazón). Volviendo a las guapuras, contemplar a García en su mejor momento (finales de los sesenta- principios de los ochenta) es una experiencia grata para la vista. Su rostro aniñado, de preciosos ojos verdes, su cuerpo serrano... aunque si acaso habría que reconocer que sus piernas eran algo flacas. Incluso habría un detalle que no se debería sacar salvo si uno de repente se siente intimidado en sus actuaciones por ese exceso de vanidad tan irritante típico de los papitos como él: y es que su pene era muy pequeño. Imaginamos que un sietemachos consideraría esto ya no sólo una deficiencia a ocultar, sino un motivo de verguenza que lo disminuiría en poder viril. Y, en cambio, a juzgar por la de veces que consintió que se lo retratara con el micropene al aire, juraríamos que tamaña tara no le reportaba ningun conflicto personal.
Es en lo personal donde supo venderse de maravilla. Con un pasado aventuril digno de un Errol Flynn a escala menor o, por ponernos localistas, de un genuino Chanoc, podría vanagloriarse ad aeternam de sus experiencias indómitas de cazador de tiburones, ballenas y demás mamíferos de m ala fama por las selvas del Orinoco. Sobrevivió a tales alimañas con el mismo arrojo con que lo hizo tras sufrir un aparatoso accidente en helicóptero en el que acabó cayendo al mar (a los dos minutos ya salía a flote). Y si por si esto fuera poco, se salvó de un atentado a su persona mientras conducía su automóvil (le dispararon al parecer hasta dieciseis balas, saliendo ileso). En lo sexual fue un pichabrava que aportaría al mundo 16 hijos (esos, los oficiales por lo menos). Su aureola de triunfador fue pareja al de playboy y empresario de hostelería capaz de dirigir hoteles propios en Acapulco. Y como a todo heroe tambien le llega el aviso de la muerte a través del demonio del cáncer, se sobrepuso a dos malignos que invadieron su próstata. Pronto vendería su milagrosa superación a las televisiones mexicanas explicando que lo había conseguido gracias a unas hierbas mágicas.
Es lógico que su autobiografía, El consentido de Dios, fuese ante todo un profundo agradecimiento al divino por darle esa buena estrella que siempre le guió en todos sus percances terrenos. Con tamaño bagaje, amén de su apostura antes ponderada por mí, cae de cajón que fuese un macho adorado por las hembras y por bastantes señores.
Su debut cinematográfico data de 1.967 y fue interpretando al heroe popular Chanoc, el junglesco. Acompañado siempre por su padrino, complemento humorístico y veterano frente a su arrolladora juventud logró calar rápido entre los públicos de clase media. Al poco vendría su paso por el terror ruinoso del último Karloff (Boris fue a dar con sus restos en los estudios Churubusco para pasmo de sus seguidores más desprevenidos). Títulos como House of devil y Pacto diabólico pertenecen ya no sólo a lo peor de la carrera del único Frankenstein que mereció la pena, sino que se insieren en el período de declive total del reivindicable cine fantástico mexicano.
De entre todas sus películas de la primera mitad de los setenta, quizá la que le reportó mayores satisfacciones personales fue El principio (1.973), ambientada en la revolución del país y combinando drama con romance. Andrés con su actuación alcanzaría un premio ciertamente prestigioso, el Ariel. Sin duda una de las mejores bazas que tenía el machote era su desparpajo natural, dueño de un gracejo que parecía instintivo y que rapidamente caló entre el público. Su sentido del humor hicieron el resto (físico aparte).
Cuando Cardona Jr le reclamó de buena gana se puso en sus manos, pues sabía distribuir con pillería sus subproductos en los mercados extranjeros. Este experto oportunista, ladrón de cuanta fórmula internacional estuviese de moda, lo eligió de galán casi exclusivo en al menos tres títulos idénticos: Tintorera (1.977), El diabólico triá ngulo de las Bermudas (1.978) y Ciclón (1.979). Se beneficiaba de unos repartos insólitos, en tanto que venían cargados de estrellas americanas (una doble ironía, pues no sólo se plagiaba temática sino un estilo que en Hollywood parecía imperar que eran los all star cast, auténticos cementerios de elefantes míticos disfrazados de festival peripatético). Cardona jr. en esto último también dio calderilla: así pasaron por el terror en alta mar gentes como John Huston, Carroll Baker, Arthur Kennedy, Susan George, Claudine Auger o Lionel Stander junto a las autóctonas presencias de García y un barbitas horrendo al que se le enfrentó en galanura: Hugo Stiglietz. Este espanto de actor y de persona paradojicamente al medírselas con García reveló un sentimiento insólito que en un principio parecía no encajar en la trama, y así en sus duelos verbales con Andrés en Tintorera revolotea de manera constante una homofilia que sigue alucinándome a cada nuevo visionado (y sobre todo, por venir de donde viene). A cada plano de desnudez Garciesca le continua un contraplano de Stiglitz mirándolo con fijeza y blandura (¿problemas de orientación sexual del seudoactor Hugo?, ¿malicia de un Cardona con ganas de romper clisés?. Pas de tout. Pero me inclino a que el bestia que dirigía estaba de vuelta y media ya que esos primeros planos de las miradas de ambos maromos cuando están solos y se olvidan del trio con Susan George, dicen más que palabras del estilo te deseo moi non plus). Lo cierto es que la mierda de película esta (que nacía al socaire del éxito de Tibu rón) es un verdadero despliegue de exhibicionismo de nuestro cromo, que en su morenez de chulo de guiris, con integrales incluidos, causaría sensación. Iría más lejos: marcaría un hito en la historia del beefcake en ese país, acabando por relegar a la alimaña a un muy secundario plano. Sonrisa dentífrica irreprochable, naturalidad agradecible, momentos submarinos ideales para un nadador como él era en la vida real... De estas tres cacas, Tintorera es la mejor para la práctica del culto García. Porque el horror intríngulis es una ridiculez a cuenta de un pobre mamífero del tamaño de una sardina en escabeche que por dar un mordisquito de nada a una puta en bikini, a las tantas de haber comenzado la película, se arma la histeria. Lo que prima es el despliegue erótico de andar por casa y punto pelota.
En el Triángulo de las bermudas, la acción se hace tan imperceptible, el confusionismo ideológico, temático, plagiario es tan absurdo, el destape de Garcia es tan inexistente incluso, que podríamos decir que lo único que vale la pena es la pubescencia indigenil de René Cardona III, un crio a reivindicar con urgencia. Y quienes deseen tener un verdadero conocimiento de este fenómeno paranormal, les recomiendo que repasen mejor viejos programas del doctor Jimenez del Oso o, en su defecto, el demencial reportaje aparecido en un Lib de la época con el título de El triángulo de las desnudas (profusamente ilustrado, además). Saldrán ustedes ganando.
Más allá de catastrofismos de ínfimo presupuesto, la faceta de amante de mujeres internacionales de Garcia también se amplió a señoritas españolas de la talla de la nacionalizada Nadiuska o Amparo Muñoz. Ellas lo disfrutaron bien pues lo sentían como si fuese un Máximo Valverde más macizo. Con la primera se revolcó en Suave, cariño, muy suave (1.978) y con la ex Miss Universo en Mírame con ojos pornográficos (1.980) también conocida con el título de El sexólogo. Nada que no se sujetase a las nuevas corrientes seudoeróticas que empobrecían las pantallas mediterraneas y que siempre tuvieron sus partidarios.
Paradojas del destino, en los años noventa un Andrés ya maduro, de sienes plateadas y bigotazo mariachi triunfaría en nuestro país cuando nos invadió la fiebre de los culebrones. Fue entonces cuando verdaderamente este caballero se dio a conocer entre nosotros a lo masivo. Lástima que prostático y canceroso ya no pareciese ni la sombra de lo que fue antaño. El latino mozo por excelencia de su época.



Gurney James

Gurney James

Erwin Olaf

Erwin Olaf

Trumna chłopska de Aleksander Gierymski,

Trumna chłopska de Aleksander Gierymski,

Capítulo 9


- Me temo que en su estado, señorita, esa petición no obtendrá
respuesta- Respondió Gareth volviendo, cuidadoso, a entreabrir la
puerta.
- ¡Quiero un whisky!- Gritó, Marjorie saliendo tras el criado con un
búcaro de cristal en la mano para apoyarse torpemente en la
barandilla dorada mientras Gareth trataba de hacer oídos sordos al
comentarios de su señora, bajando la escalera.
- ¡Quién crees que eres, escocés del demonio!
- Desde luego su sombra, señorita, y considere tratar de no bajar tan
aprisa los peldaños.
- ¡Es tanto pedir un vaso de whisky en mi propia casa!-Le espetó
ahogada por el alcohol y la fatiga- En mi estado , Tras tan infausta
noticia. No hay palabra que describa aproximadamente mi
doloooooooooooooooooooorrrrrr
- ¡Señorita! ¡Señorita! Por el amor de Dios ¡que alguien me ayude!

Cordelia y sus viajes. Cordelia en la meditación de tantas idas y
venidas desde que la orfandad cambio su infancia, su vida. Arrullada
por un hombre con perfilados mostachos en un jardín, en tanto una
canción acompañaba el balanceo de la pequeña y unas manos la
acariciaban el oscuro cabello. Era el único recuerdo que creía tener
de sus padres. Cordelia y el internado misterioso donde conoció a su
más leal amiga, donde compartió con ella intimidades y hasta
persecuciones de muerte. Cordelia y América acompañada por su
institutriz, Cordelia, la indiana, instalándose en París. La mujer que
pudo ser delfina de Francia. Cordelia la triste buscando refugio en
tierra de moros, en abrazos de jinetes del desierto, en la lentitud
pesada del opio, en el pescador de esponjas de Rodas. Cordelia en
Londres recibiendo el consuelo de su amiga, recuperándose
definitivamente de lo que dos años y medio después, apenas hacía una
semana, había vuelto a enfermar . La viajera a las puertas de la
mansión de Marjorie a juzgar por la brusca parada del cochero y la
mirada de satisfacción de Marié y su terrible y aflautada voz
permanentemente silenciada y contenida en unos fruncidos labios de
enfado durante todo el tranquilo viaje.
- ¡Hemos llegado!
- Así es. Dijo tratando de ocultar la emoción por el reencuentro,
evitando pensar en las mentiras de la criada, apeándose con cuidado y
refrenando el paso hasta la puerta que estrepitosamente se abría en
ese momento dejando escapar los gritos y llantos que hasta entonces
retenía.
- ¡La señorita Cordelia!- Exclamó Gareth-¡En qué terrible momento el
Cielo nos envía alivio con uno de sus ángeles! Aturdida por el
mayordomo, por los gritos de la servidumbre rodeando una informe masa
rosa, Cordelia apartó casi a empellones el muro que conformaban
cuantos y cuanto se interponía en su camino. Un rastro de mesitas
caídas, cartas desperdigadas, cristales rotos, pétalos frescos de
flores y criadas asustadas condujo Cordelia trataba de despertar a
Marjorie de su oscuro sueño. Un bucle agitado hasta la desesperación,
un leve rocío en su frente, bastaban para alzar su preocupación, su
miedo, su voz sobre el chillerío.

- Marjorie, Marjorie, ¡Marjorie! –susurraba cariñosa, mientras
acariciaba el rostro de su amiga que comenzaba a entreabrir sus
oscuros ojos llenos de contenido dolor.
- A ti te harán más caso, querida-esbozaron en un suspiro sus labios-
¡Quiero un whisky!
- Gareth llevad a la Señorita a un sitio más cómodo y tranquilo. ¿El
médico está avisado?. ¿dónde está el ama de llaves?
- A su lado , Mademoiselle Cordelia- Casi susurró a su lado una mujer
extremadamente alta y velluda, de tez cetrina y cabellos claros.
Disculpe este caos y la falta de formas, soy Mrs Claudine Page.
- Dé usted las instrucciones precisas para anular cualquier compromiso
de su ama hasta nueva orden- contestó con cierta aspereza- y preparen
su bebida en el acto. Necesita reponerse un poco.
- Pero, mademoiselle…
- ¡Un whisky!

El griterío dio paso a la calma. Con instrucciones precisas y la
ayuda de Gareth, el servicio de Marjorie regresó nuevamente a sus
quehaceres habituales en la casa. En la pesada duermevela de la
accidentada, Cordelia trataba de adivinar el sentido de las inconexas
palabras y frases de la durmiente amiga.
Puti…….Esmeraldas….El barco….Paulette…
- Mademoiselle,Milady recibió anoche infaustas noticias de la India.
Su prometido apareció sin vida sorprendentemente hace dos semanas. En
cumplimiento de ancestrales tradiciones esta caja pone en propiedad de
mi ama la última atención del Maharajá- trató de aclarar Gareth
acercándola la dorada arqueta y mostrando su contenido
resplandeciente.
- ¿Bebe desde entonces?
- No deja de hacerlo desde que la escribió hace unas fechas. Nunca la
he visto tan turbada como en estas últimas semanas. Tan pronto
eufórica preparando su viaje asiático y sus nupcias, como alicaída
otras. Afanosa en el despacho a cualquier hora e indolente en la
siguiente. Ni siquiera asistió a fiestas, mademoiselle. ¡Y recibió dos
invitaciones del mismo Príncipe de Gales!.
- Tranquilo, buen amigo. Ya daremos con el sentido último de tanto
desequilibrio.
- Mademoiselle. Con permiso- interrumpió la aguda voz de Marie- el
médico ha llegado.
- Gareth, quédese conmigo por favor. Marie, hazle pasar y recuerda
anunciar su nombre en cuanto nos tengas enfrente. Es norma de cortesía
cuando se accede a las dependencias privadas de una dama y pareces
olvidarlo frecuentemente.
- Sí, señorita. Dijo retirándose la criada para aparecer en un suspiro
acompañada por el médico:
- ¡El señor Fitzgerald!

Rápido y de viriles ademanes, el recién presentado apartó a Cordelia
de su privilegiada posición en el lecho de su amiga. Sus manos tocaron
el desfallecido rostro y avanzaron impetuosas hacia sus hombros
tratando de desnudarlos.

- Doctor! Si lo que pretende es desvestir a esta dama. Creo
conveniente que me informe por adelantado- Indicó indignada, Cordelia.
- Con su permiso voy a desnudarla. Gracias a su infinito favor voy a
proceder después a auscultarla, comprobar su frecuencia cardiaca,
percutir en su zona lumbar y hasta proceder a realizar una sangría si
es necesario. Señorita.- respondió Fitzgerald cortante, mientras
seguía liberando a Marjorie de sus gasas rosa y despertaba en los
pómulos de Cordelia el rubor de la furia.
- Salga de la habitación Gareth y espere por favor tras la puerta por
si preciso sus servicios.
- Oui, mademoselle!
- Doctor! Permítame ser yo quien despoje de sus vestidos a mi amiga.
Por lo que estoy advirtiendo la delicadeza no forma parte ni de sus
actos, ni de sus palabras.- exclamó Cordelia apartando del cuerpo de
Marjorie las enormes y bronceadas manos del médico y no esperando tras
su hiriente actitud más comentarios hasta las conclusiones de la
exploración.
- Disculpe- Interrumpió el médico- Pero en América no andamos con
protocolos y miramientos. Soy de natural hosco y no muy dado a
conversaciones, pero no he querido ofenderla, mademosille.

Cordelia no respondió. Tras presentar el resplandeciente cuerpo se
apartó apenas unos pasos del lecho y se dejó llevar por la observación
de cada uno de los gestos profesionales del americano. Que tras un
rato y múltiples anotaciones en un cuadernillo oscuro sorprendió a
Cordelia con una sonora carcajada.
-¿Por qué nadie me dijo que había bebido? Señorita, su amiga tiene una
monumental y muy distinguida trompa aparte de la torcedura en uno de
sus tobillos que a juzgar por su color e inflamación paulatina la
tendrá apartada un tiempo de bailes y carreras. Abochornada por la
directa respuesta a Cordelia no le cupo más que proceder a vestir a su
amiga. Mientras desde la puerta una no menos risueña voz trataba de
despedirse con un "Volveré mañana" que Cordelia no pudo ni supo
contestar al escuchar de los labios de su muy despierta amiga un
pícaro " y pasado mañana, también, doctor".
Cordelia sonrió, mientras abrazaba cariñosamente a Marjorie.

ALAN STAFFORD

ALAN STAFFORD

Somebody's Crying

Somebody's Crying


I know somebody and they cry for you.
They lie awake at night and dream of you.
I bet you never even know they do, but somebody’s crying.

I know somebody and they called your name.
A million times and still you never came.
They go on loving you just the same, I know that somebody’s trying.

So please, return the love you took from me.
Or please, let me know if it can’t be me, I know when,
Somebody’s lying, I know when somebody’s lying.

I know that somebody’s lying, I know that somebody’s lying.

Give me a sign and let me know we’re through.
If you don’t love me like I love you.
But if you cry at night the way I do I’ll know that somebody’s lying.

So please, return the love you took from me.
Or please, let me know if it can’t be me.
I know when somebody’s lying, I know when somebody’s lying.
Oh I, oh I......

Jeremy Holmes

Jeremy Holmes

Christian Strömholm

Christian Strömholm

Sterling Hayden

Sterling Hayden

Derrick Davenport

Derrick Davenport

Playground de Paul Cadmus

Playground de Paul Cadmus