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Manu Jon Bennet

Manu Jon Bennet

Tranca según Guía Durán

Tranca según Guía Durán

La Guía Durán facilita a los jóvenes una retahíla de sinónimos para referirse al pene. Bajo el título de «por su nombre lo conocerás», el manual de educación sexual que acaba de editar el Ayuntamiento de Palma ofrece alternativas «más divertidas y/o afectuosas».

Así, el Consistorio se refiere al miembro viril como «falo, verga, cipote, pito o minga». Pero también utiliza símiles gastronómicos del tipo «plátano, butifarra, longaniza, o cigala».

Cort se fija también en el reino animal para sustituir la palabra pene por «trompa». Y se refiere a él utilizando expresiones como «tranca o polla» así como empleando las más diversas comparaciones -«ballesta, porra, instrumento...»-. El Consistorio que comanda la alcaldesa popular Catalina Cirer recurre también al mallorquín para rebautizar al pene como «cogombre, fava, pardal y tiula».

La Guía Durán explica que «si te fijas, hablas con toda naturalidad de tu mano, de tu pie o de tu boca».

Y, sin embargo, «cuando debes hablar de tus genitales sueles cambiar tu tono de voz o la manera en la que haces referencia a ellos». Apostilla la Regiduría de Educación y Juventud que «en mallorquín solucionamos este conflicto con una expresión general: los bajos».

Elmundo

Tranca según distintos países

Tranca según distintos países

Argentina
Tranquilo

Ejemplo : ""Quedate tranca, no pasa nada""

Sinónimos : Tranquilo

Enviado por : Anónimo
   
Cuba Cuba
1. Travesaño, casi siempre de madera, que se utiliza para asegurar las puertas y ventanas
2. Órgano reproductor masculino
3. Propinar una paliza

Ejemplo : "1. Pon la tranca antes de ir a dormir.
2. Lo hace solo para que le vean la tranca.
3. Le dieron una tranca"


Sinónimos : Pinga Pito Tolete Paliza

Enviado por : Alejandro (Caibarien, Cuba)
   
España España
Trozo de madera que sirve de apoyo a algo, también puede ser usado en plan vulgar como pene.

Ejemplo : "José tiene una tranca asi de grande"

Sinónimos : Tabla Apoyo Pene Polla

Enviado por : Francisco (Sevilla, España)
   
Borrachera

Ejemplo : "¡Menuda tranca llevabas el otro día!"

Sinónimos : Borrachera Tablón

Enviado por : Manu (Teruel, España)
   
Perú Perú
Difícil

Ejemplo : "Qué tranca este ejercicio"

Sinónimos : Difícil

Enviado por : Nicolas Herault (Angers, Francia)
   
Borrachera. Estar en estado de ebriedad.

Ejemplo : "Ayer Luis se dio una tranca... !!!"

Sinónimos : Borrachera

Enviado por : Coco (Paris, Francia)
   
Venezuela Venezuela
Dicese cuando hay mucho trafico en una vía..que hay una cola..

Ejemplo : ""Aqui en la Av.Altamira hay tremenda tranca, no creo que llegue""

Sinónimos : Cola

Enviado por : Yeli (Barquisimeto, Venezuela)

Tranca

Tranca

f. Palo grueso y fuerte que se pone detrás de una puerta o ventana para asegurarla. fam. Borrachera. trance.

definición.org

A trancas y barrancas

A trancas y barrancas



Este modismo se utiliza a modo de adverbio coloquial y viene a significar “realizar una acción o acometer una empresa con grandes dificultades”. Con el término “tranca” acompañado del verbo “llenar” o el adjetivo “lleno”, que generalmente se dan por consabidos, suele también utilizarse otro modismo muy popular en el idioma castellano de España, “hasta las trancas”, equivalente a decir “lleno a rebosar, al máximo de su capacidad”, bien referido al aforo de un local o a la capacidad de un recipiente.

Carlos Rivera (que permite la reproducción de los textos siempre que se cite la fuente)

Autobiografías en seis palabras

Autobiografías en seis palabras

Estaría bien empezar con seis palabras. Es un inicio consecuente con la propuesta que anima a la revista electrónica Smith (www.smithmag.net), cuyo eslogan es Todos tienen una historia. Sin moverse un ápice de esta idea central, Smith promueve una batería de opciones para que sus lectores cuenten historias, y el resultado de esta propuesta es una turbamulta narrativa, profusa y confusa, que constituye el corpus de la revista.
De esta forma, los miles de lectores que tiene Smith son los mismos que los miles de individuos que la escriben, o publican en ella sus dibujos y sus fotografías; una mecánica parecida a la que opera en proyectos en continua evolución, como la Wikipedia.

Esta joya electrónica de la autosuficiencia se divide en varias secciones, que son una tentación y una excentricidad. En una de ellas, de título Mi ex, y subtítulo Vomita tus entrañas, se invita al lector, y potencial escritor, a arremeter contra esa ex pareja que le ha fastidiado la existencia. En otra, La popuLista, se trata de contar en 100 palabras algo importante, y popular, que se esté cocinando en el planeta. Merecen atención especial los diarios interactivos de un personaje que se llama Dominatrix; detrás de este sugerente nombre hay, efectivamente, una mujer cuyo oficio consiste en
someter, con lujo de instrumental kinky, a una panda de masoquistas; sorprende y entusiasma la graciosa lucidez con que este personaje explica su quehacer; luego de aclarar que sus clientes no tienen derecho a tocarla, uno de sus lectores le pregunta si ha tenido sexo con alguno; Dominatrix escribe esta respuesta contundente: "Exclusivamente con mi puño". Más adelante se promociona como experta en "dilatadores eléctricos de uretra", se define como "una suerte de consejera vital", y asegura que su oficio "es más comprometido que el de una soldadora, pero bastante menos que el de un agente del servicio secreto".

La revista tiene también una sección de cómics y de fotografías, pero la más interesante, sin duda, es una que se llama Memorias en seis palabras, donde quien quiera y se anime puede escribir, en riguroso inglés, la parte sustancial de sus memorias, o todas ellas si es que son muy breves.

El proyecto parte de una historia mínima que, según Larry Smith, el editor de la revista, escribió en seis palabras Ernest Hemingway: "Rebaja: zapatos de bebé, sin estrenar". La vocación de mémoire que pueda tener esta línea, verdadera o espuria, es discutible, pero lo cierto es que ha dado pie a este divertido experimento que, entre otras cosas, se ha convertido en un libro, no electrónico, sino con lomo y hojas, que ha alcanzado la lista de los más vendidos en The New York Times.

Esto constituye una insondable paradoja: los autores de esta obra en movimiento permanente, que conjuga las vanguardias tecnológicas de la escritura, la hiperbrevedad del texto contemporáneo y el sentido plural y comunitario de la tribu cibernética, deciden capitalizar su triunfo en la Red publicando un libro, es decir, regresando al mundo clásico y estático del que, con tanto éxito, habían escapado. Este progreso hacia atrás que ha experimentado la revista Smith, nos llena de esperanza a quienes pensamos que el libro es un objeto de diseño perfecto y, hasta hoy, insuperable.

El título, también en seis palabras, es un adelanto de lo que va a leerse: No es como lo había planeado (memorias en seis palabras por escritores famosos y oscuros). Lo de famosos que pone el subtítulo es un decir, porque la inmensa mayoría, con pocas excepciones como David Eggers, Stephen Colbert y Jane Goodall, son escritores herméticamente oscuros.

He aquí una muestra de estas célebres mémoires mínimas; empecemos por ésta, que debe haber escrito un hombre paciente y desmesurado: "Esperando que las drogas me pongan". O ésta, escrita por alguien que debe salir muy poco de su habitación: "Asustado de morir, aterrorizado de vivir". Ésta es sumamente autocrítica y tiene aires de epitafio: "Mi vida, un capítulo de Seinfeld"; y esta otra va firmada por Jimmy Wales, el artífice de Wikipedia: "Sí, tú puedes editar esta biografía". Larry Smith, el mismísimo editor de la revista, propone ésta: "Intenten no pensar con demasiada intensidad". Por cierto, ponerle a una revista Smith, el apellido más común en Estados Unidos, es un fino gracejo que en nuestra lengua equivaldría a ponerle Pérez o González. La que sigue es de un conmovedor romanticismo: "Yo sigo haciendo café para dos". Tampoco falta el simplón: "¿Curro?, ¿escuela?, ¡bah! ¿Música pop?, ¡hurra!". Ésta es una muy lograda autobiografía de seis palabras: "Cincuenta años, existencia de Dios improbable". Y esta otra es de una diafanidad que oscila entre el Hai-Ku y el SMS, los dos polos que articulan estas tumultuosas mémoires: "Nacido en California, después nada pasó". Ésta no tiene desperdicio: "Reparo retretes, me pagan una mierda". Y la última, tan puntual como inconveniente: "Nacimiento, infancia, adolescencia, adolescencia, adolescencia, adolescencia". Resulta imperativo terminar con seis palabras.

J. Soler

Carl Warner

Carl Warner

Rob Gonsalves

Rob Gonsalves

Francesco Cura

Francesco Cura

De la Glamourosa Cabra

Hombres que al andar culean
y al mirar sus ojos mecen,
no digo yo que lo sean;
pero sí que lo parecen.

Marc Alary

Marc Alary

Jeff Buckley

Jeff Buckley

Hay muchas teorías sobre la muerte de Jeff Buckley. Es cierto que se ahogó en el río Wolf, en Memphis (Tennessee) el 29 de mayo de 1997 a la edad de 30 años, la tarde en que su banda había llegado a Memphis para comenzar la grabación de su segundo disco, que iba a llamarse My Sweetheart the Drunk. Aquel día estaba en la orilla del río Wolf con un amigo, escuchando Whole lotta love, de Led Zeppelin, cuando de repente, Jeff se levantó y se fue metiendo en el agua totalmente vestido. Mientras Buckley nadaba, su amigo giró para subir el volumen y cuando volvió Jeff había desaparecido. Su cuerpo fue encontrado desnudo cinco días después al final de Beale Street, la legendaria cuna del blues; pudo ser identificado por el característico piercing que llevaba en el ombligo.

También se ha especulado sobre la posibilidad de que Buckley se hubiese suicidado. La biografía escrita sobre él y su padre, Dream Brother, revela que la noche anterior a su muerte Jeff supuestamente había confesado a varios de sus seres queridos que padecía un desorden bipolar. Hay mucha controversia sobre si su muerte fue o no un accidente.

Isabel Presley

Isabel Presley


Quien te me enojó, Isabel,
que con lágrimas lo pene;
hágote voto solene
que pueden doblar por él.
Vuelve, Isabel, esos ojos;
que no soy yo por lo menos
quien a tus ojos serenos
quitó luz y puso enojos.
¿Quién tan bárbaro y crüel,
a tu hermosura atrevido,
causa de tu enojo ha sido?
¿Quién te me enojó, Isabel?
No es posible que tuviese
noticia de mi rigor,
sin que luego de temor
súbitamente muriese.
Quien te enojó, ¿vida tiene?
¿Que donde estoy vivo esté?
Dime quién es; que yo haré
que con lágrimas lo pene.
Dime cómo y de qué suerte
que le mate se te antoja,
porque en sacando la hoja
soy guadaña de la muerte.
Si el Cid a su lado viene,
gigote de hombres haré,
y de que lo cumpliré
hágote voto solene.
Si yo me enojo en Madrid
con quien a ti te ha enojado,
haz cuenta que se ha tocado
la tumba en Valladolid.
Porque en diciendo, Isabel,
que he de matalle, está muerto.
No hay que esperar, porque es cierto
que pueden doblar por él.

Lope De Vega (La dama del cántaro)

Mona Lisa Lego

Mona Lisa Lego

Rehab

Rehab

They tried to make me go to rehab but I said ’no, no, no’
Yes I’ve been black but when I come back you’ll know know know
I ain’t got the time and if my daddy thinks I’m fine
He’s tried to make me go to rehab but I won’t go go go

I’d rather be at home with ray
I ain’t got seventy days
Cause there’s nothing
There’s nothing you can teach me
That I can’t learn from Mr Hathaway

I didn’t get a lot in class
But I know it don’t come in a shot glass

They tried to make me go to rehab but I said ’no, no, no’
Yes I’ve been black but when I come back you’ll know know know
I ain’t got the time and if my daddy thinks I’m fine
He’s tried to make me go to rehab but I won’t go go go

The man said ’why do you think you here’
I said ’I got no idea
I’m gonna, I’m gonna lose my baby
so I always keep a bottle near’
He said ’I just think your depressed,
this me, yeah baby, and the rest’

They tried to make me go to rehab but I said ’no, no, no’
Yes I’ve been black but when I come back you’ll know know know

I don’t ever wanna drink again
I just ooh I just need a friend
I’m not gonna spend ten weeks
have everyone think I’m on the mend

It’s not just my pride
It’s just ’til these tears have dried

They tried to make me go to rehab but I said ’no, no, no’
Yes I’ve been black but when I come back you’ll know know know
I ain’t got the time and if my daddy thinks I’m fine
He’s tried to make me go to rehab but I won’t go go go

La ciudad de los jóvenes suicidas

La ciudad de los jóvenes suicidas

EDUARDO SUÁREZ

BRIDGEND (GALES).- Amanecía cuando el perro de un segurata jubilado olisqueó el martes en una arboleda el absurdo cadáver de Jenna Parry, la ficha número 17 del dominó maldito de Bridgend. Pendía de un árbol no demasiado lejos de su casa, en una barriada apartada de este pueblo de Gales donde el suicidio se ha convertido en una epidemia mortífera entre los adolescentes.

Jenna tenía 16 años y vivía con sus padres una vida aparentemente plácida. La noche antes de morir había estado en casa de su amiga Jessica. «La vi el día anterior poco después de las siete», dice su madre, «y recuerdo que ella y mi hija reían a carcajadas, sin preocuparse de ninguna otra cosa. Ese es el tipo de persona que era». Algo parecido a lo que dice su amigo Daniel: «Amaba las mariposas y era muy coqueta, hablé con ella el día antes de que muriera y la encontré bien, como siempre».

Como de costumbre, nadie notó nada.

El patrón se repite en muchos de los jóvenes que se han quitado la vida en este rincón de Gales. No hacía ni cuatro días, Bridgend se había desayunado con otros dos casos: los de los primos Nathaniel Pritchard (15 años) y Kelly Stephenson (20). El primero jugaba de vez en cuando al rugby y escuchaba música de Eminem. La segunda era una estrella del fútbol en ciernes. El director del colegio de Nathaniel decía esta semana: «No parecía que tuviera problemas, parecía un alumno feliz y muy popular entre sus compañeros».

De todas formas, no siempre ha sido así. Algunos de los 17 jóvenes que se han suicidado en Bridgend en el último año mostró de antemano señales de sobra de lo que podía ocurrir. Angie Fuller (18 años), encontrada el pasado 4 de febrero, se hallaba inmersa en una depresión profunda y Andrew O’Neill (19) murió unos días después de que lo condenara un juez por conducir borracho.
Instintos de Martin

Tampoco fue una sorpresa el suicidio de Anthony Martin, que amaneció colgado en su habitación en abril del año pasado. Dos semanas antes, Martin (19 años) visitó el hospital pidiendo ayuda para atajar sus instintos autodestructivos. No sirvió de nada.

Su madre Tracey se lamenta ahora de que nadie lograra frenar sus deseos a tiempo: «Cualquiera que haya intentado suicidarse debería permanecer en observación; si uno va pidiendo ayuda y no la consigue, no ve la luz al final del túnel».

En realidad, el caso de Anthony es bastante especial. Lo había intentado en dos ocasiones y había mostrado síntomas depresivos después de que lo echaran de su empleo en la cantina de la fábrica de Ford de la localidad.

En muchos otros suicidios no hay un detonante aparente. Al contrario. Quienes les conocieron suelen dibujar a unos jóvenes sensibles y vitalistas, sin conexiones con las drogas o con los bajos fondos. Hijos adolescentes de una familia cualquiera. Y he aquí lo que consume desde hace meses a esta localidad de Gales. Cualquier padre teme que su hijo pueda ser el siguiente.

En 2005 apenas hubo tres suicidios adolescentes en Bridgend. En 2006 otros tres. Entre 2007 y lo que llevamos de 2008, 17. La policía asegura que no ha logrado establecer ninguna relación entre todos ellos, pero lo cierto es que muchos de los fallecidos se conocían y frecuentaban los mismos lugares y las mismas páginas web. Es imposible encontrar un adolescente muerto que no tuviera relación con alguno de los demás, en un entramado de amistades y parentescos en el que continúan rastreando la policía y los servicios sociales.

Para Jenna, por ejemplo, tuvo un gran impacto emocional la muerte en agosto de Zachary Barnes, primo de su amiga Jessica. Leigh Davies (22 años) se suicidó en junio, dos meses después de que lo hiciera su mejor amigo, Alan Pierce (21). El día después de Navidad murió Liam Clarke (20 años), un tendero que quería enrolarse en las fuerzas especiales. Le siguieron su amigo Gareth Morgan (20 años) y su amiga Natasha, con la que aparece en una imagen tomada en una fiesta de disfraces.

Existen casos aún más llamativos, como el de Jason Williams (21 años), cuyo cadáver fue hallado en agosto por su prometida nueve meses antes de su boda. O el de Thomas Davis (20 años), que llegó a comprarse unos zapatos y un traje nuevo para el entierro de su amigo David y se colgó sin embargo de un árbol dos días antes de poder estrenarlo.

Mucho se ha escrito estos días sobre la plaga que asola Bridgend. La policía de Gales ha puesto el dedo acusador sobre los medios de comunicación, de los que dice que provocan el contagio regodeándose en el sufrimiento ajeno. La cobertura de los tabloides ha sido criticada por las familias y por algunos expertos, que se apoyan en diversos estudios que prueban la influencia del periodismo en espíritus a medio camino entre la pubertad y la madurez. La teoría tiene un problema: no explica por qué el sensacionalismo mediático se ha hecho presa de Bridgend y no de ninguna otra localidad británica.

Se han evocado también las penurias económicas y sociales del pueblo, pero lo cierto es que basta un paseo por sus calles para darse cuenta de que Bridgend no tiene problemas muy diferentes de los de cualquier otra localidad pequeña del Reino Unido. Aquí viven unos 40.000 habitantes y hay buenos hoteles y restaurantes. La tasa de paro está por debajo de la media nacional y no se puede decir que no haya trabajo. A las afueras hay sendas fábricas de Sony y de Ford y el viernes, sin ir más lejos, un cartel en la puerta reclamaba todavía sin éxito un limpiador para el pub O’Neills.

Se ha dicho también que los jóvenes no tienen a dónde ir y no es del todo cierto. En Bridgend hay un cine, un teatro, una biblioteca y desde primeros de febrero incluso clases de Tai-Chi, organizadas por el Círculo Taoísta de Gales.

En el centro del pueblo hay un par de centros juveniles. Uno de ellos -el Solid Rock- es en realidad una habitación con un billar, unas mesas y un puesto de perritos calientes en el que los jóvenes pueden matar el tiempo a mediodía hasta la hora de volver a clase. El otro, municipal, ofrece los sábados por la mañana sesiones anónimas de terapia para aquéllos que necesiten atención o consejo. Difícil de indagar mucho más allá porque la mujer que está al frente de él echa al reportero de Crónica con cajas destempladas: «Empezamos a estar hartos de periodistas. Si ustedes no hubieran venido, quizá algunos de esos chiquillos estarían vivos».
Bulos en el pueblo

Es un humor que está presente en las calles de Bridgend, donde también vuelan los rumores y las habladurías. El miércoles, por ejemplo, la policía tuvo que salir a decir en la prensa local que no se había hallado otro cadáver en el barrio de Newbridge Fields. El bulo corría como la pólvora por los pubs y los supermercados.

Las instituciones tratan de buscar soluciones a la desesperada. El Gobierno autonómico galés, por ejemplo, ha anunciado que importará la iniciativa Choose Life, que a base de actividades y visitas a los colegios, logró reducir sustancialmente la tasa de suicidio juvenil en Escocia.

Sin embargo, la preocupación está sobre todo en el corto plazo. En la sede de Bridgend de la ONG Samaritans, especialista en tratar este tipo de casos, las llamadas se han disparado en los últimos días. Muchas tienen que ver con Internet, otra de las presuntas respuestas a los enigmas del caso. Muchos de los fallecidos pertenecían a la red social Bebo, pero pertenecen a ella muchos más en el pueblo que no se han quitado la vida.

Diversos psiquiatras han apuntado esta semana una teoría que se antoja algo más plausible. El rosario de condolencias provoca en algunos jóvenes el deseo de un agasajo similar. Muchos de los fallecidos dejaron su rastro en webs de homenaje a los fallecidos y convirtieron el sitio de su ahorcamiento en lugar de peregrinación. En cierto modo, muchos quizá no iban buscando mucho más que sus 15 minutos de fama. Sólo que en este caso pasa la fama y la muerte queda.

Bert Teunissen

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Muerte en el Nilo 3

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Muerte en el Nilo 1

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