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Rebecca en Rebecca

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Clowns

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Beso

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Alinna

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El baño de Jane Mansfield

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Hermanas Bouvier

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Oscar Grace

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Frida poney

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Aniela

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CQ C.Tatum

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Sylvia Miles

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Joe & John Benson

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Hijo del amor

Hijo del amor

Del barrio y la calle las mas postinera,
porque era mi orgullo la vera de el.
Y a miel me sabia la hiel que me diera,
que nunca he querido mas hombre que aquel.
Mi brazo en su brazo, su boca en mi hoyito,
los dos corazones al mismo compas.
Con mas alegria mujer no ha vivido
Feliz tanto ha sido ninguna mortal.
Con palabras embusteras el ladron
me juraba la verdad de su querer.
Y en la sombra preparaba la traicion
que por fuerza me tenia que perder.
A sus ruegos y a su acecho resisti
pero ya me iba venciendo la pasion.
Por cariño convencida
la alegria de mi vida
con la honra se la di.
Verguenza en la cara y un hijo en los brazos
corri por las calles buscando al ladron.
Cobrarme lo mio, o hacerle pedazos,
si no le quebraba su ruin corazon.
Ninguno tenia piedad de mi pena
ni puerta ninguna se abrio para mi.
Me culpan de mala porque he sido buena,
quiza con la honra mi mal se lo di
Defendida por la sombra del manton
una tarde entre en su casa y lo espere.
Para un hijo le pedi su compasion
y a los pies del miserable me humille.
“No soy libre” me grito !que puedo hacer!
pero aun lejos el cuchillo rechace.
Y le dije conmovida “Te perdono la partida”
que es nobleza perdonar.
Si miro a mi hijo dormido en su cuna
la pena y el hambre de casa se van.
La negra miseria se cambia en fortuna
y alegra una vida sin honra y sin pan.
Si rie parece que todo me rie
que todo me canta, y olvido el dolor.
Me dicen sus ojos que siempre sonrien
que aquel amor muerto me trajo este amor.
Por tu vida complacida luchare
que tu madre no te puede abandonar.
Y mi vida siempre !hijo! te dare
que la vida por tu dicha es poco dar.
Pero quiero que respondas con valor
si mañana te quisieran humillar,
y si alguno te dijera que eres hijo de cualquiera:
!!!!Soy el hijo del amor!!!!

Jesco Denzel

Jesco Denzel

Rébecca Dautremer

Rébecca Dautremer

Tab_Hunter_Roddy_McDowalll

Tab_Hunter_Roddy_McDowalll

Kris Kuksi Art

Kris Kuksi Art

Lady Jane Digby

Lady Jane Digby

Cuando, en el mes de abril de 1853, lady Jane Digby abandonaba Europa rumbo a Oriente Medio, ignoraba que aquel viaje cambiaría para siempre su destino. Esta rica aristócrata inglesa tenía entonces cuarenta y seis años, había contraído matrimonio en tres ocasiones y era madre de seis niños, que había dejado al cuidado de sus respectivos padres. Atrás dejaba una intensa vida amorosa —entre sus conquistas masculinas figuraban ilustres personajes de la política y la diplomacia—, que escandalizó a la refinada sociedad victoriana e inspiró un buen número de novelas, que se convirtieron en auténticos éxitos de venta. Si ahora, en el ecuador de su vida, lady Jane se disponía a viajar a los remotos países árabes, era para olvidar su último y apasionado amor con un general albanés, la trágica muerte de su hijo más querido, de apenas seis años de edad, y encontrar la tranquilidad en un lugar donde nadie conociera su pasado.

Lady Jane, como otras aristócratas inglesas del XIX, sintió la llamada de Oriente tras la lectura de Las mil y una noches, los sensuales relatos de la princesa Sherezade, que describían un mundo misterioso y mágico de harenes, bazares, caravanas y nómadas beduinos. Mujer culta y lectora voraz, no ignoraba lo temerario de su aventura. A comienzos del siglo XIX, viajar más allá de El Cairo o Estambul era una peligrosa aventura, y más para una dama cristiana como ella.
Tras varios matrimonios frustrados y sonados romances —incluido uno con el Monarca Luis I de Baviera—, encontraría el verdadero amor en un noble beduino del desierto. Abdul Medjuel, un culto y refinado jefe árabe de la tribu de los Mezrab, sería su cuarto y último esposo. Con él compartiría veinticinco años de feliz matrimonio y se adaptaría sin problemas a la dura vida beduina.

Alma beduina
Abdul Medjuel el-Mezrab, hermano menor del jefe de esta tribu de beduinos con fama de caballerosos, acompañó a lady Jane a visitar la ciudad de Palmira, en el corazón del desierto sirio, un viaje muy peligroso en aquel tiempo. Lady Jane contrajo matrimonio con Medjuel en la ciudad siria de Homs, según el rito musulmán, y fue oficiado por un funcionario turco. Desde el primer momento se adaptó a la dura vida beduina, vestía con largas túnicas, se tiñó el cabello de color azabache y se dejó dos largas trenzas que le llegaban hasta la cintura, se pintaba los ojos de «kohl», fumaba en narguile y montaba a lomos de camello con gran destreza. Poco a poco se fue ganando el respeto de los miembros de la tribu de su marido, quienes la llamaban afectuosamente Umm al-Laban, o «madre de leche», por el color blanco de su piel. Cuando, en el verano de 1881, lady Jane Digby murió a causa de la peste, los Mezrab, vestidos con sus vaporosas túnicas blancas, le dieron el último adiós en el cementerio protestante de Damasco como si se tratara de una auténtica Reina del desierto, la reencarnación de su admirada Zenobia.

H20

H20

Harold Russell, Shirley Temple y Claude Jarman, 1947

Harold Russell, Shirley Temple y Claude Jarman, 1947