Mona Lisa Simpson
Out on the wiley, possess windy moors, we’d roll and fall in green
You had a temper like my jealousy, too hot, too gready
How could you leave me, when I needed to you
I hated you, I loved you too
Bad dreams in the night
You told me I was going to lose the fight
Leave behind my
Wuthering, Wuthering, Wuthering Heights
Heathcliff, it’s me, I’m Cathy, I’ve come home
I’m - so cold, let me in your window
Heathcliff, it’s me, I’m Cathy, I’ve come home
I’m - so cold, let me in your window
Ooh, it gets dark, it gets lonely
On the other side from you
I pine a lot, I find the lot falls through without you
I’m coming back love, cruel Heathcliff
My one dream, my only master
Too long I roam in the night
I’m coming back to his side to put it right
I’m coming home to
Wuthering, Wuthering, Wuthering Heights
Heathcliff, it’s me, I’m Cathy, I’ve come home
I’m - so cold, let me in your window
Heathcliff, it’s me, I’m Cathy, I’ve come home
I’m - so cold, let me in your window
Ooh, let me have it, let me grab your soul away
Ooh, let me have it, let me grab your soul away
You know it’s me, Cathy
Heathcliff, it’s me, I’m Cathy, I’ve come home
I’m - so cold, let me in your window
Heathcliff, it’s me, I’m Cathy, I’ve come home
I’m - so cold, let me in your window
Heathcliff, it’s me, I’m Cathy, I’ve come home
So cold
Ser secundaria es ya, de por sí, una falta de reconocimiento, pero ser una secundaria poco reconocida es el colmo, y tantas veces hicieron papeles que a priori alguien puede no recordar como posiblemente sus personajes hicieron más por ellas como actrices, que grandes actrices pudieran ser.
A algunas no las nominaron a los oscars por esos personajes, a veces a nada por toda su carrera, pero se quedaron, para el poco rato que salían en pantalla, un poco más atrás de la retina, formando parte del belén, sin llegar nunca a ser parte del portal, ampliando el tono general y subiendo la categoría de la película.
Esto no suele ocurrir en teatro, es caro llevarse a un actor de gira para decir una sola frase , aunque el teatro siempre jugó mejor sus cartas a la hora de que una intérprete pudiese hacer más de un papel resultando creíble. Pero el teatro es cosa aparte.
Aparecen y desaparecen como el Guadiana, a veces tardan años, lo cual no significa -¿o sí?-, que hayan dejado de trabajar; y de repente nos suenan,recordamos que les vimos en otra película, tal vez haciendo un papel similar. Muy pocos tienen la suerte de poder hacer un protagonista. Y si logran hacerlo, cosa que puede ocurrir por ejemplo en España pero es casi un milagro en EEUU, es porque van a convertirse en antiheroinas de un guión.
En España, hasta ahora, los actores han tenido la suerte de no poseer un star system en firme: se podía pasar de extra a terciario*, de ahí a secundario con frase, a secundario y a protagónico, como dicen allende. O de extra a principal. O de secundario a principal. Incluso los actores y actrices españoles pueden desempeñar de una película a otra un protagonista o un secundario sin rebajar su status profesional.
Decía Pilar Bardem en una entrevista que cada vez que le llegaba un guión, cruzaba los dedos y suplicaba que fuera bueno, porque si era malo también iba a tener que hacerlo.
Verónica Forqué pudo estar el mismo año nominada a la categoría de mejor actriz y de mejor actriz de reparto en los premios de la Academia del Cine Español, y ganar ambos. Imaginen a cualquier actor español reconocido como protagonista o principal y verán como tarde o temprano ha realizado un secundario. Es cierto que el caso de la Forqué se dio en los Premios de la Academia de Hollywood, en 1944, cuando Barry Fitzgerald (¿se acuerda alguien de él?) consiguió doble nominación como actor y actor de reparto por Siguiendo mi camino. ¿Qué ocurrió? Se cambiaron las normas para que nunca más pudiera pasar, y a Fitzgerald le dieron el que les pareció más justo para su categoría ¿adivinan cual?
En EEUU los actores secundarios están mál definidos, la línea que hace que uno pase a ser de actor a estrella está más delimitada que en ningún sitio. Algo han aprendido de los europeos, era inimaginable hace años, en su época dorada, que, por ejemplo Gary Cooper, hiciese un aparición especial en una película, y aunque hay ejemplos de antecedentes como Marlene Dietrich en Sed de mal o La vuelta al mundo en ochenta días, o por poner otros casos que ya analizaremos en su capítulo correspondiente, Buster Keaton- por otros motivos que la Dietrich- en la misma adaptación de Julio Verne o en El crepúsculo de los dioses, los actores europeos han sabido apreciar un buen papel, aunque fuera pequeño, Silvana Mangano sin ir más lejos en Muerte en Venecia y conseguir atraer a actores estadounidenses a hacer papeles a la vieja Europa, caso de Sterling Hayden en Novecento, claro está, siempre analizando el porqué de cada uno.
Actualmente Jack Nicholson puede cobrar doble de sueldo que el protagonista por hacer de secundario en Batman, o también pueda ocurrir que los agentes de Tom Cruise cruzaran los dedos para que no ganase el oscar por su nominación en Magnolia; si hubiese ganado, su caché hubiese descendido, por mucho que se tratase de una película coral. Tampoco se entiende que tras lanzarse a un estrellato instantáneo con Mulholland Drive, la exitosa Naomi Watts, anunciara su insípida colaboración en El asesinato de Richard Nixon, tal vez, en ese caso estuviera comprometida de antemano, la agenda de los actores de Hollywood a veces llevan un periplo de años hasta que tienen vacaciones o puedan escoger un proyecto, pero no siempre ocurre así, en el caso de la actriz australiana aparte de bajar enteros en la bolsa que es el star system, lo que estaría haciendo es robar un papel para una debutante.
Cuando dije que los actores secundarios están mal definidos en EEUU es justamente en el momento en el que quieren reconocerlos por un trabajo. Hay tortas entre las productoras a la hora de decidirse si tal actor tienen más posibilidades de una nominación a algún gran premio como principal o como secundario. Cosa que nosotros en muchos casos ni siquiera pensamos cuando vimos la película, luego vienen los Golden Globes y los Oscars para liarnos:
Emily Blunt secundaria y Meryl Streep protagonista en El diablo se viste de Prada.
Leonardo DiCaprio protagonista y Nicholson en Infiltrados, o vamos más para atrás:
Mary Tyler Moore protagonista y Thimoty Hutton secundario en Gente corriente.
Renée Zellweger protagonista y Catherine Zeta Jones secundaria en Chicago.
Se podrían citar muchos ejemplos de la fijación de las majors por delimitar para hacer sus tácticas con vistas a ganar un premio, a veces se contradicen entre las propias asociaciones o academias, como en el caso de Kristin Scott Thomas protagonista y Juliette Binoche secundaria en El paciente inglés para Oscars y Golden Globes. Ambas secundarias para la National Board of Review de USA , o la Binoche principal para el Festival de Cine de Berlín o la Academia de Cine Europeo.
Nadie se planteó que Thelma saliese más o menos tiempo que Louise, menos mal.
¿Quién acude al cine con cronómetro en mano?
Trinidad Olga Ramos Sanguino nace en Badajoz. Su padre, un guapísimo teniente de mucho porte y exiguo jornal; su madre una voluntariosa mujer con una voz de ángel y tristemente desaprovechada por los tabúes de entonces. Afortunadamente, sus genes los hereda la pequeña Olga, que ya cantaba en el vientre de su madre. Cuando quiere ser artista, su padre (el militar de los bigotes retorcidos) le impone la condición de aprender música y comienza sus estudios de violín en el conservatorio de Badajoz con D. Joaquín Macedo. Al llegar a la Villa y Corte, continua su carrera musical, esta vez con D. Enrique Iniesta y D. José Bordas, obteniendo el Primer Premio de Música de Cámara en el Real Conservatorio de Madrid. Olga Ramos no es sólo una exquisita cantante si no una insigne violinista por lo que, en cierta ocasión, el maestro Sorozabal comenta: “esta mujer debiera dedicarse al violín...” En los años 40 y 50 recorre, como figura imprescindible, los cafés-concierto más importantes de España y el periodista Emilio Romero la califica como “la peregrina de los viejos cafés con música” En el Café Universal, mediados ls años cincuenta, conoce a Enrique Ramírez de Gamboa “El Cipri” que la conquista a golpe de verso y con el que se casa en 1.947, formando desde entonces una de las parejas musicales más reconocidas. Tras una brillante trayectoria, Olga Ramos se encarga en el año 1.968, de la dirección musical del restaurante romántico “las noches del cuplé”. Allí realiza una labor personal y se convierte en reina del género y el público descubre una forma única de interpretarlo. Autodidacta, crea escuela y rescata del olvido cuplés que no habían vuelto a escucharse desde los años treinta. En México cosecha un triunfo resonante, rueda la película “¡Púm!” y queda en el recuerdo de todos con esta definición: “Olga Ramos le puso voz al cuplé".
Etimología
Palabra que viene del francés couplet y a su vez del provenzal cobla. Cobla significa pareja de versos. Según el lingüista Littré, la palabra couplet en el siglo XIX significó en la jerga teatral, parlamento o parte hablada. La ortografía couplet se mantuvo en España durante todo el primer cuarto del siglo XX, hasta que se adoptó la hispanización de cuplé.
Historia del Cuplé en España
Desde el siglo XVII fueron muy célebres en los escenarios españoles los monólogos cantados por mujeres. Así encontramos, en primer lugar, la jácara y, ya en el XVIII, la tonadilla. Ambas piezas se cantaron tanto dentro de obras de más extensión como por separado, y es aquí donde hemos de buscar el origen del cuplé. A finales del siglo XIX, por la influencia de los espectáculos franceses, se produce una evolución en las tonadillas tradicionales, y así nace el cuplé. Se dice que el primero, La Pulga, una traducción de una canción francesa, fue estrenada por Aurora Bergès en 1893.
Las primeras obras fueron de tono picante, sicalíptico, como se dijo entonces, si bien, ya en 1911, la aparición en escena de La Goya provocó un cambio en este tipo de obras, que se volvieron más decentes, convirtiéndose entonces en un espectáculo para todos los públicos, no como antes, durante el periódo 1893-1911 -en que se denominó a este tipo de teatro "Género Ínfimo"-, cuando las representaciones eran, normalmente, sólo para hombres. Con La Goya, como decimos, los "Géneros Ínfimos" pasaron a convertirse en "Teatro de Variedades".
Con el paso del tiempo los cuplés comenzaron a pasar de moda, y nacieron otras formas de espectáculo de variedades, como es la Revista, que empezará a triunfar en los años treinta, con títulos de tanta relevancia como Las Leandras, en 1931. Terminada la Guerra Civil, el nuevo orden político prohibirá el cuplé como espectáculo, pero éste sabrá defenderse de la quema y el tiroteo, escondido bajo dichas representaciones de varietés a lo largo de todo el franquismo. Hoy día muchas de sus letras han sido injustamente olvidadas, pero algunas aún son recordadas por los mayores, que las consideran parte de su lírica tradicional, e incluso por los más jóvenes, que las oyeron cantar a las abuelas.
[editar] El cuplé político en España
En el año 1868 nace en España otro género musical de teatro: la revista. Se trata de representaciones en que se ponen de manifiesto una serie de acontecimientos sucedidos en el año en curso. En la representación estaban intercalados unos números musicales cuyo tema tiene que ver con el tema de dicha representación y que por lo general son críticas de la vida política acontecida. Nace de esta forma el cuplé político. Son canciones sarcásticas que proceden del sector liberal y en las que sus oponentes los conservadores son un blanco muy atractivo. Se hacen enseguida muy populares.
Una de las obras más famosas fue la titulada La Marsellesa con libreto de Miguel Ramos Carrión (autor de la popular zarzuela española Agua, azucarillos y aguardiente) y música de Caballero, estrenada en diciembre de 1876. En uno de sus cuplés se dice:
Yo quiero ver cien nobles
colgados de un farol
racimo que en un día
vendimie la Nación…
También en ciertas zarzuelas como La Gran Vía hay canciones-cuplés cuya letra y música obtienen rápidamente un gran éxito y que son difundidas por el público. El coro de calles y plazas dice:
Van a la calle de Peligros
los que oprimen al país
y a la del sordo va el Gobierno
que no quiere oír.
Este cuplé político es una importación de Francia donde fue muy popular desde 1770 y después durante la Revolución.
Intérpretes
Tradicionalmente han sido siempre mujeres, aunque en la época actual (siglo XXI) pueden estar interpretados también los cuplés por hombres y sobre todo por travestis. Suelen ser actrices con voz de tiple, añadiendo una buena figura y rodeadas de una fama de vida desordenada, de lujos y de aventuras. En un principio tenían el nombre de tonadillera, apelativo que subsistió hasta el siglo XX junto con el de cupletista.
Cupletistas españolas
A finales del siglo XIX, con la llegada del music-hall y otros salones, los empresarios montaron nuevos espectáculos con artistas españolas. El empresario Eduardo Montesinos tradujo del italiano un cuplé titulado La pulga que estrenó la cupletista Pilar Cohen con un éxito arrollador y que más tarde interpretarían otras artistas famosas también. El recuerdo de este cuplé duró hasta finales del siglo XX.
Otra cupletista famosa sobre todo durante los años de la Primera Guerra Mundial fue La Chelito, también intérprete del citado cuplé. Después de la Primera Guerra Mundial, las intérpretes del cuplé eligieron temas menos pícaros y más románticos. Es el momento en que convive el término de cupletista con canzonetista y tonadillera. La mejor intérprete de este momento es Raquel Meller que empezó a actuar en 1908. No sólo en salas y cabarés sino en los mejores escenarios del mundo. Desde 1920 hasta 1936 fue la artista más famosa y con mejor sueldo del momento, se dice que por encima de Maurice Chevalier y de Carlos Gardel. Las crónicas de la época cuentan que era tal su importancia que se llegó a despejar la vía del tren cuando ella viajaba en este medio, que llevaba tres cocineros en su séquito y un equipaje de cientos de baúles. Era invitada y huésped de reyes. Sus éxitos más famosos fueron El relicario y La violetera.
Pastora Imperio fue otra intérprete española de gran fama, rival de Raquel Meller. Era andaluza. En su estilo y en sus canciones se adivina ya el género de la copla.
El cuplé en Madrid
Hacia los últimos años del siglo XIX en Madrid, el teatro musical está en pleno auge. Existen en ese momento once salas que se dedican a este género, entre ellas Apolo, Zarzuela y Eslava. Zarzuelas y sainetes hacen las delicias del público madrileño. Pasados algunos años, estos géneros van decayendo y son sustituidos por los cuplés y las variedades. En las variedades están incluidos los números de cuplés interpretados por artistas que llegaron a tener mucha fama en Madrid y en provincias y algunas en diversos puntos del extranjero.
En la plaza del Carmen de Madrid había por entonces un frontón que su dueño trasformó en local de variedades, llamándolo Gran Kursaal. Allí acudía la bohemia de aquellos tiempos formada por escritores, pintores, trasnochadores, etc. Las artistas del local eran la Fornarina, la Argentina, Pastora Imperio y Mata-Hari. También había una muchachita joven que por entonces actuaba de simple telonera, llamada Anita Delgado. Esta muchacha llegaría a ser la maharaní de Kapurtala.
Aquellos cuplés cantados en aquellos locales de variedades eran muy atrevidos para la moral de la época, calificados como sicalípticos es decir la "pornografía" del momento, siempre teniendo en cuenta la moral y las costumbres de entonces. También empezó a llamarse género ínfimo a este tipo de espectáculos. Junto con el Kursaal se abrieron el Salón de Madrid y el Trianón Palace. En uno de estos locales fue donde se dio a conocer el cuplé de Retana y Yust titulado Un paseo en auto, interpretado por la Chelito, una de cuyas estrofas era coreada y memorizada por el público madrileño:
Tanto sufría yo
al mirar que el ahogo
no lograba que aquello marchara,
que por fin me arriesgué
y al muchacho ayudé
para que su motor funcionara.