Eduard Leve
Born in Trieste, Italy in 1911, de Mejo had degrees in both Law and Political Science. A believer in the occult and in particular the I Ching, he even chose his art dealer, Ken Nahan according to the I Ching’s advice.
De Mejo’s one constant obsession since boyhood had been painting. After World War II, he married the movie star Alida Valli and they came to the United States. After a stint as a jazz composer, Oscar finally returned to his first love - painting.
Oscar deMejo’s paintings are a mesmerizing mixture of the naive and the sophisticated, the literal and the outlandish. His witty, whimsical depictions of American life are immediately engaging, but upon closer observation their complexity becomes fully apparent, and his unique brand of surrealism is revealed. The myriad irrational and incongruous details that fill his works prod both the concious and unconcious mind.
Oscar de Mejo’s works have been featured in such publications as: American Heritage, Architectural Digest, Art Today, Sciences, Harpers, International Economy, Town and Country, MD Magazine, Vogue Magazine, Die Kunst (Germany), Oggi and Graza (Italy), Yale Literary Magazine, Penthouse, Travel & Leisure and the New York Times.
"The art of Oscar de Mejo is both ’sophisticated’ and ’primitive’. It is ’primitive’ in the sense of being direct, playful, brightly colored and precisely delineated. It is ’sophisticated’ in its choice of themes - and in the degree to which it is artfully influenced by the ’primitive.’ De Mejo has learned things about vision and subtle distortion by studying the work of such naive painters as Bombots and Rousseau, just as Tamayo learned how to disembody his peasants by studying Picasso, or Picasso in turn had gone to school to the African sorcerers - and with as much right."
Jesús Gerardo Rodríguez Flores | Sociedad Astronómica de la Laguna (México)
En la Luna, en el Mare Insularum y al sur de los Montes Carpatos se encuentra el cráter que lleva el nombre de Copérnico.
Cuando finalmente la sonda soviética Luna 9 obtuvo las primeras imágenes del lado oculto de la Luna, la tarea de nombrar los accidentes fue protagonizada, como era de esperarse, por los soviéticos. Ellos utilizando un criterio muy nacionalista decidieron bautizar uno de los "mares" como "Mar de Moscú" (Mare Moscoviense). Ciertamente dicha denominación se distanciaba del criterio establecido por Hevelius para bautizar los mares lunares, pero también era cierto que los mares del limbo lunar habían sido bautizados con nombres que nada tenían que ver con estados de animo o aspectos de la naturaleza ("Mar Limítrofe", "Mar Oriental" y "Mar Smyth").
El criterio para nombras los cráteres del lado oscuro fue más respetados. No solamente se encontraban nombres de filósofos sino de matemáticos y científicos de los últimos siglos (Pasteur, Leibintz, Oppenheimer, Szilard, Van De Graff, Fermi, Mach, Hertzsprung, Milikan, Von Newman); de precursores de la astronáutica (Tsiolkowsky, Korolev, Gagarin) e incluso hasta escritores de ciencia-ficción (Julio Verne, H.G. Wells, Campbell). Para México es muy importante mencionar que un cráter del hemisferio oculto de la Luna fue bautizado en honor del astrónomo Luis Enrique Erro.
Crónicas Marcianas.
La exploración espacial con naves robot ha permitido al hombre conocer con notable precisión los rasgos de los cuerpos celestes existentes a millones de kilómetros de distancia. Hoy a finales del siglo XX nos vemos en la necesidad de "bautizar" las nuevas lunas descubiertas alrededor de los planetas exteriores e incluso todos aquellos detalles de su superficie.
El planeta Marte, con su parecido relativo a nuestro mundo ha sido uno de los primeros en recibir denominaciones. Durante el siglo pasado y el presente, algunos astrónomos como Percival Lowell y Giovanni Schiaparelli creyeron ver en Marte los llamados "canali", esto es, franjas que con la influencia popular llegaron a ser considerados posibles canales construidos por una decadente civilización marciana. Los "canales" fueron bautizados en los mapas que se dibujaban de la superficie de Marte; de igual forma algunos sitios que durante el transcurso del año marciano parecían cambiar de color (y que en la imaginación de décadas atrás se creía que era por la presencia de vegetación marciana) también recibieron sus propias denominaciones. Sin embargo, la llegada de la fotografía y telescopios más potentes permitieron comprobar que dichos "canali" en realidad no existían. Y con ellos, los nombres que recibieron, también desaparecieron.
En la actualidad, Marte ha recibido la visita de diversas sondas espaciales tanto soviéticas como estadounidenses. Las imágenes que ha traído de la superficie de Marte han sido lo suficientemente detalladas como para empezar la labor de cartografía del planeta rojo. Los criterios para nombrar las formaciones marcianas tuvieron que ser determinados con mucho más cuidado que en el caso de la Luna.
De antemano muchos sitios de Marte conservaron las denominaciones que G. Schiaparelli y el griego E.M. Antoniadi habían establecido. Estos nombres estaban basados en personajes y lugares de la mitología clásica (Thot-Mepenthes, Hesperia, Utopia, Elysium, Atlantis, Lemuria, etc.). También en Marte fueron bautizados algunos "mares", los cuales a semejanza de los lunares, no tienen agua. Estos mares son Mare Acidalium (el Mar Acido), y Mare Boreum (Mar Boreal). Uno de los rasgos más interesantes de Marte es el llamado "Valle Marineris" el cual es un gigantesco cañón, varias veces más grande que el Gran Cañón del Colorado.
Marte posee gran cantidad de cráteres, estos cráteres recibieron los nombres de eminentes científicos (Alfred Russell Wallace, James Hutton, Christian Huygens, Cassini), exploradores (Burton, Darwin) y nuevamente autores de ciencia-ficción (Edgar Rice Burroughs, H.G. Wells, Stanley Weinbaum y John W. Campbell Jr.). Incluso existen dos cráteres denominados en honor de Antoniadi y Schiaparelli. Una nueva variante a la hora de nombrar a los "valles" fue proyectar las culturas y lenguas, predominantemente no europeas, a tener un valle con el nombre del dios de la guerra local, o como denomina a Marte (Al Qahira en árabe egipcio, Huo Hising en chino, Ma’adim en hebreo, Mangala en sánscrito, Kasei en japonés, entre otros).
Por otro lado, las montañas de Marte, recibieron el denominativo "Mons", el cual continua al nombre "personal" que recibe cada montaña. De esta forma en Marte encontramos Pavonis Mons, Elysium Mons, Aesia Mons y el más importante de todos el Olympus Mons: el "Monte Olimpo". Este último nombre quedó que ni mandado hacer, puesto que es la montaña más grande que se ha descubierto en el sistema solar. Su altura es de 24 000 metros (tres veces el tamaño del Monte Everest), además su base tiene 600 Km de diámetro y en su cráter podría alojarse la Ciudad de México.
En la nomenclatura planetaria también se utilizan, aparte del calificativo "Mons" para las montañas muy elevadas, otros términos de toponimia latina tales como "Chasma" para las depresiones, "Patera" para los posibles volcanes, "Planitia" para las planicies, "Tholus" para los montes, "Dorsa" para las escarpas, "Maria" para los mares, "Rupes" para las crestas, "Rille" para los valles estrechos y "Planum" o "Terra" para las mesetas.
Las sondas espaciales que exploraron a Marte también nos dieron las primeras fotografías de las dos lunas de Marte. Estas lunas son de tamaño reducido, y tal vez sean asteroides capturados. La más cercana es Fobos y la otra Deimos. Dichas lunitas fueron descubiertas en 1877 por el astrónomo Asaph Hall. Los nombres de Fobos y Deimos significan "Miedo" y "Terror" respectivamente, los corceles que tiran del carruaje del dios de la guerra. Con las imágenes de dichas lunas, se pudieron apreciar varios cráteres que fueron poco a poco bautizados. La mayoría de los accidentes recibieron nombres de personas relacionadas con su descubrimiento (en Fobos) o su mención en la literatura (en Deimos). Por ejemplo un cráter de Fobos fue bautizado Asaph y otro, el más grande del satélite, como Stickney, que era el apellido de soltera de la esposa de Asaph Hall, quien según la "leyenda" motivó a su marido a continuar la extenuante búsqueda de las lunas de Marte. En Deimos encontramos cráteres dedicados a Johnnatan Swift y Voltaire. Swift puesto que en sus "Viajes de Gulliver" menciona el descubrimiento de las dos lunitas ¡varios años antes de su descubrimiento oficial! Voltaire por su parte utiliza a las lunas de Marte en su obra "MicroOmegas".
¡Hagan sitio! ¡Hagan sitio!
Viajando hacia el interior del sistema solar encontramos a Venus. Su permanente cubierta de nubes de ácido sulfúrico impide que veamos la superficie del planeta. La única forma en que se ha podido obtener información acerca de su superficie ha sido por medio de radiotelescopios basados en tierra o sondas espaciales con equipo sofisticado que "mapeen" el planeta. Este último método ha motivado para que algunos notorios detalles de la superficie venusina reciban el nombre de aquellos individuos que investigaron el electromagnetismo y las ondas de radio. En Venus encontramos por ejemplo los Montes Maxwell y otros sitios con los apellidos de Hertz, Marconi, Franklin y Faraday. También predominan los nombres de mujeres y divinidades femeninas, tales como Isthar Terra, Aphrodite Terra, Rhea Mons, Diana Chasma, Artemis Chasma, Guinevere Planitia. También se encuentras cráteres y formaciones con apellidos de mujeres de ciencia como Stickney, Sklodowska (apellido de soltera de Marie Curie) y otras. En la actualidad contamos con mapas muy detallados de la superficie de venus gracias al radar de apertura sintética de la sonda Magallanes. Los nuevos cráteres y formaciones descubiertas recibirán predominantemente nombres de mujeres importantes en la ciencia y la cultura, según criterios de la Unión Astronómica Internacional. Incluso se comento la posibilidad de que un cráter de Venus probablemente lleve el nombre de la musa mexicana Sor Juana Inés de la Cruz.
En Mercurio, un planeta con mucha semejanza a nuestra Luna, abundan los cráteres en gran cantidad. Estos cráteres principalmente han recibido en nombre de artistas, músicos y poetas, más que de filósofos y científicos. Así encontramos cráteres denominados Valmik (escritor del Ramayama), Beethoven, Haydin, Raphael, Da Vinci, Shubert, Stravinski, Shakespeare, Tolstoi, entre otros. Hay un cráter en el meridiano 20 de Mercurio que recibió el nombre de "Hun Kal" que precisamente significa "veinte" en maya.
Pasando el cinturón de asteroides encontramos a Júpiter y sus dieciséis lunas. Las cuatro más grandes fueron descubiertos por Galileo Galilei, y en un homenaje a sus protectores, los Medici, les puso "satélites mediceanos". Sin embargo, honor a quien honor merece, y nosotros las conocemos como "Lunas Galileanas". Estas y demás lunas de Júpiter recibieron nombres de "amores ilícitos" que había tenido Júpiter-Zeus en la mitología. De esta forma Ío, Calisto y Europa, ninfas poseídas por el padre de los dioses fueron representadas en tres de las cuatro lunas galileanas. La luna más grande de Júpiter (y en realidad la más grande del sistema solar), recibió el nombre de Ganímedes. Este era un muchacho de quien Júpiter también "recibió favores", muy tradicional en la "bisexualidad" existente en la antigua Grecia. Y agregada al grupo de "amantes" de Zeus se encuentra Amaltea, una de las lunas más pequeñas e interiores del sistema joviano, la cual recibió su nombre de la cabra que proporcionara leche en su tierna infancia a Jupiter-Zeus. Cuando las sondas voyager llegaron a Júpiter obtuvieron estupendas fotografías de las lunas. Todos sus detalles más importantes también tuvieron que ser "bautizados".
Así por ejemplo en Ío, su gran cantidad de volcanes activos, que expulsan chorros de azufre incandescente a alturas de hasta 300 km, fueron bautizados con nombres semejantes a los más famosos volcanes terrestres o a divinidades del inframundo o relacionadas con el fuego. Entre los más destacados se encuentras "Loki Patera", "Pelé Patera", "Uta Patera", "Nina Patera", "Ra Patera", "Babbar Patera", "Dazhbog Patera", "Viracocha Patera", "Prometeo", "Marduk".
En la luna joviana "Europa" su helada superficie tiene una serie de estrías o líneas donde el hielo se ha fracturado, también hay zonas oscuras denominadas "manchas" (máculas). Estos sitios reciben nombre de sitios o personajes de la mitología griega tales como "Adonis linea", "Asteius linea", "Thasus linea", "Lybia linea", "Cadmus linea", "Minos linea", "Thera Mácula", "Tyre Mácula".
Ganimedes, la luna más grande ha recibido nombres para sus cráteres de la mitología tal como "Gilgamesh Isis", "Ashur" o "Anú". Y también sus corredores de hielo como "Tiamat Sulcus", "Aquarius Sulcus" y "Nun Sulcus". Sus "cuencas multianulares" producidas por impactos meteóricos han recibido el nombre de astrónomos, como "Galileo Regio" y "Barnard Regio". Por su parte este mismo tipo de cuencas multianulares en Calisto han recibido nombres relacionados con sitios históricos o míticos tales como "Asgard" y "Valhalla".
Lunas de Urano. Llevan nombres de protagonistas de obras de Shakespeare.
En órbita de Saturno existe una importante cantidad de lunas de hielo cuyos rasgos han sido cartografiados y bautizados. Así por ejemplo en Mimas, con sus 390 km de diámetro, encontramos un gigantesco cráter de impacto que ocupa casi un tercio del diámetro de la luna. El cráter ha recibido el nombre de Herschel, en honor al descubridor de Mimas. Los demás cráteres de dicha luna han recibido nombres relacionados con los mitos artúricos: "Arthur", "Uther", "Merlín", "Perceval", "Galahad", "Gwynevere", "Lancelot", "Morgan" o "Modred".
Mas allá de Saturno, el sistema solar era desconocido para la gente anterior al siglo XVIII. Los planetas hasta entonces conocidos habían recibido los nombres de la mitología griega, y no sería hasta la invención del telescopio cuando surgiría la posibilidad de descubrir nuevos mundos más allá de Saturno. Fue así como en 1781, es descubierto el planeta Urano. Su descubridor fue William Herschel, un músico de origen alemán y radicado en Inglaterra que tenía una tremenda afición por la astronomía y la fabricación de telescopios. De inicio creyó que había descubierto un nuevo cometa, pero posteriores observaciones confirmaron que era "el primer planeta descubierto en tiempos modernos". El descubrimiento afortunado de Herschel de dio fama y atrajo la atención del rey ingles Jorge III. El rey pensionó de por vida a Herschel para que continuara sus observaciones astronómicas y le dio recursos para construir el telescopio más grande de su tiempo. Para entonces, William Herschel propuso bautizar al nuevo planeta como "Georgium Sidus" (La Estrella de Jorge), en una clara alusión al rey ingles. Sin embargo, la comunidad astronómica de su tiempo no vio con buenos ojos que Herschel quisiera "hacerle la barba" a Jorge III y la idea no prospero. Finalmente se decidió seguir la tradición de bautizar al planeta con el nombre de una divinidad grecorromana: Urano.
Para entonces y posteriores fechas la astronomía se había convertido en una gran ciencia. Con las leyes de la gravitación de Newton la astronomía se convirtió en un favorable terreno para la matemática practica y la observación astronómica. Cuando el desplazamiento orbital de Urano hizo sospechar a los eruditos que un nuevo planeta podía existir más allá, dos eminentes matemáticos empezaron a trabajar sobre la ardua tarea de "pronosticar matemáticamente" la posición del planeta aún no descubierto. En forma casi simultanea, John Adams, en Inglaterra y Urbain Jean Joseph Le Verrier, en Francia, se dieron a la ardua tarea de calcular la órbita y posición del posible planeta. Para mala fortuna de Adams, las autoridades astronómicas inglesas no prestan suficiente atención a sus cálculos y la primicia del descubrimiento la tiene Johann Gottfried Galle, del Observatorio de Berlín, que gracias a los cálculos de Le Verrier logra descubrir el nuevo planeta 23 de septiembre de 1846. La competencia científica entre Francia e Inglaterra dan lugar a una encarnizada disputa sobre quien calculó con mayor exactitud y anticipación la posición del nuevo planeta. Los franceses le dan el crédito a Le Verrier, pues el concluyó su labor con el descubrimiento efectivo del planeta. Incluso los franceses empiezan a nombrar el planeta como "Planeta Le Verrier" y en una presunta condescendencia a los ingleses rebautizan a Urano como "Planeta Herschel". Sin embargo las demás instituciones astronómicas europeas rechazan la nueva nomenclatura. Por si fuera poco posteriormente se descubre que los cálculos de Adams eran mucho más precisos que los de Le Verrier. Aunque la disputa parecía no acabar, finalmente se les dio el crédito a los tres: Galle, Adams y Le Verrier. El planeta Urano conservó su nombre y el nuevo planeta recibió otro nombre de la mitología grecorromana: Neptuno.
El 18 de febrero de 1930, el astrónomo Clyde Tombaugh descubre otro planeta más distante desde un observatorio en Flagstaff, en Arizona. Dicho observatorio había sido construido por Percival Lowell para observar los alucinantes canales marcianos, y posteriormente para la búsqueda del noveno planeta. Cuando Tombaugh finalmente lo descubrió, la viuda de Percival Lowell quería que el planeta fuera nombrado "Lowell" en honor a su marido, después sugirió el nombre de su hija, "Constance". Sin embargo la cordura imperó y tras un concurso para seleccionar el nombre, una niña de Massachusetts sugirió el nombre de "Plutón". Plutón el mitológico dios del inframundo.
En el transcurso de estos descubrimientos y hasta nuestra fecha actual, también fueron ubicadas varias lunas alrededor de Urano y Neptuno. Las lunas de Urano han recibido nombres relacionados con personajes femeninos de las obras de William Shakespeare: Miranda, Ariel, Umbriel, Titania, Oberón, Puck, Julieta, Desdémona, entre otras. Aún así los personajes varones de las obras shakespearianas no han sido olvidados, pues los cráteres de la luna Oberón han sido bautizados como "Lear", "Hamlet", "Romeo", Caesar", "Anthony", "Othello", "Macbeth", entre otros. Pero seria absurdo que solamente las grandes civilizaciones del planeta tuvieran su cultura inmortalizada en el cosmos, también culturas poco conocidas tienen a sus personajes mitológicos y divinidades en diversos satélites y planetas del sistema solar. Por ejemplo en la luna Ariel encontramos "Leprechaun Vallis", "Kachina Chasma", "Kewpie Chasma" y "Kra Chasma"; y cráteres como "Laica", "Belana", "Uangoor", "Domovoy", "Gwyn", "Ataksak", "Oonagh" y varios más.
En 1977 desde el Observatorio Naval de Estados Unidos, el astrónomo James Christy descubrió que Plutón tiene una luna de un tamaño bastante considerable en relación con su planeta. Esta luna compañera recibió el muy adecuado nombre de Caronte: el barquero que transportaba a las almas por el río Estigia en dirección al inframundo.
A la caza del cometa.
La astronomía aficionada se ha convertido en un pilar muy importante para la moderna astronomía. Ésta es una ciencia en la cual siempre hay lugar para nuevas colaboraciones. El universo es en ocasiones tan infinito que hasta los aficionados pueden realizar observaciones, descubrimientos y contribuciones importantes a la astronomía. En la actualidad muchos aficionados han construido o adquirido muy buenos telescopios, y aunado a la llegada de la astronomía con dispositivos CCD, los aficionados están logrando observaciones muy interesantes y descubriendo nuevos cometas y asteroides. Si existen aficionados de forma casi accidental han descubierto cometas (pregúntele a Thomas Bopp), cuanto más podrá hacer alguien con los recursos más indispensables a la mano. La intención aquí no es proporcionar una estrategia para descubrir asteroides y cometas, sino simplemente estimular al aficionado con la mayor recompensa que puede obtener en un descubrimiento de ese tipo: bautizar con su apellido un cometa o asignarle a un asteroide el nombre que más le llene el corazón. Cuando un cometa o un asteroide se ha descubierto, el descubrimiento es reportado a la Oficina Central de Telegramas de la Unión Astronómica Internacional, donde confirmaran si nuestro "descubrimiento" es auténtico. En caso de serlo el objeto es catalogado para su monitoreo y registro según la nomenclatura existente.
Los asteroides reciben dos tipos principales de clasificación según la Unión Astronómica Internacional, la provisional y la definitiva.
La clasificación provisional para los asteroides es:
[Año] [Letra-mes] [Letra-Secuencia de hallazgo]
A cada quincena del año le corresponde una letra del alfabeto, y solamente se descarta la letra "I" la cual no es usada. De esta forma el asteroide 1989FC recibió esta clasificación por descubrirse en marzo de 1989 (a la 2ª quincena marzo correspondió "F"). Y al 1996JA1 por descubierto en mayo de 1996 (a la 1ª. quincena de mayo correspondió "J"). Cuando a un asteroide se le determina completamente su órbita de forma estable, esta en condiciones de recibir un "bautizo" de acuerdo al primer criterio. Así fue como el asteroide 1979SB paso a ser 2212 Hephaistos. Sin embargo algunos asteroides descubiertos se pierden de vista antes de poder calcular su órbita y terminan conservando su nomenclatura provisional hasta que nuevamente sean localizados.
Aquellos asteroides que presentan una órbita perfectamente determinada reciben el criterio:
[Nº de asteroide descubierto] [Nombre]
Por ejemplo: "1 Ceres" (por ser el primer asteroide descubierto, y el nombre con el cual fue bautizado por Giovanni Piazzi). Los nombres de los asteroides por lo regular pertenecen a la mitología griega o romana, pero no forzosamente. Un detalle interesante es que preferentemente los asteroides reciben nombres femeninos, pero aquellos que podemos clasificar como "asteroides indisciplinados" reciben por lo regular nombres masculinos. Al existir en la actualidad tantos asteroides, ya no es básico que reciban nombres mitológicos. Pueden tener nombres de personajes ilustres, siempre y cuando no sean lideres políticos o militares de los últimos doscientos años. Por ejemplo existen asteroides con los nombres de los Beatles, algunos técnicos exitosos de la NASA, científicos, escritores y personajes históricos. Incluso los astronautas del fatídico vuelo del transbordador Challenger tienen cada uno su asteroide, pero no existen asteroides bautizados como Napoleón, Stalin, DeGulle o Churchill.
A raíz del descubrimiento de que algunos asteroides pueden tener satélites, la Unión Astronómica Internacional usa como criterio provisional:
[Año] (Nº de asteroide) [Nº de satélite]
De esta forma el "1993 (243) 1" corresponde al asteroide-satelite "Dactyl" que descubriera la sonda Galileo en Agosto de 1993 orbitando al asteroide "243 Ida".
Los primeros que reportan un nuevo cometa a la Oficina Central de Telegramas de la Unión Astronómica Internacional automáticamente se le otorga al cometa su apellido. A lo mucho un cometa puede ser registrado con tres descubridores, como el cometa "Kobayashi-Berger-Milon". El orden de los apellidos en un cometa depende del orden en que sus descubridores lo reportan. Así por ejemplo aunque Thomas Bopp fue el primero en descubrir cierto cometa, tuvo muchos problemas para reportarlo a la Oficina Central de Telegramas, cuando lo hizo ya existía un reporte de Alan Hale quien lo había descubierto unas horas después. De esta forma el cometa se bautizó como cometa "Hale-Bopp". En ocasiones el descubrimiento de un cometa se debe a un equipo de investigadores (obviamente más de tres) por lo cual el cometa mejor recibe el nombre del grupo investigador, como los cometas descubiertos por los técnicos del satélite infrarrojo IRAS (ej. "IRAS-Araki-Alcock") o los descubiertos por el satélite SOHO. Muchos astrónomos aficionados son cazadores de cometas empedernidos, y tienen en su currículum el descubrimiento de varios cometas, por lo mismo puede que existan varios cometas con el mismo nombre, pero diferenciados por un numero de descubrimiento. Por ejemplo Yuyi Hyakutake fue un observador muy afortunado y a finales de 1995 descubrió un cometa al cual se bautizo como "Cometa Hyakutake", pero a inicios de 1996 descubrió un segundo cometa el cual se bautizo como "Cometa Hyakutake 2" el cual fue uno de los cometas más visibles y bellos de los últimos tiempos en su máximo acercamiento a la Tierra hacia finales de marzo de 1996. Otro caso sería el cometa "Shoemaker-Levy 9", el cual se estrelló con Júpiter a mediados de 1994. Dicho cometa era el noveno que descubrían los esposos Eugene y Carolyn Shoemaker en compañía de su amigo David Levy. Por otro lado también existen cometas que reciben nombres honorarios, tal es el caso del famosísimo "Cometa Halley", el cual ha sido observado desde hace mas de dos mil años. Es imposible saber que ser humano lo descubrió hace tanto tiempo en el cielo, pero fue Edmund Halley quien descubrió que era un cometa periódico que regresaba al sistema solar interior cada 76 años. Halley pronosticó su próximo paso, y aunque el falleció antes de la fecha postulada, el cometa volvió a aparecer como Edmund Halley lo anticipó; por ello a manera honorífica y póstuma, el visitante celestial recibió en nombre de "Cometa Halley", el más famoso de todos los cometas.
A la fecha, el albacea de nuestras culturas proyectadas en el cosmos viene siendo la Unión Astronómica Internacional. La única institución autorizada para asignar nombres a planetas, lunas, asteroides, cometas y diversos detalles geológicos en la superficie de los distintos mundos. De momento la astronomía planetaria y la exploración espacial está mas que ocupada en los cuerpos de nuestro sistema solar. Mas allá, en las estrellas, es un terreno aún no explorado. Muy apenas las antiguas civilizaciones sumerias y griegas plasmaron sus mitos en las estrellas como constelaciones. Claro hubo intentos de asignarle otras nomenclaturas a las estrellas; hubo un piadoso cristiano que sugirió poner en el cielo constelaciones con personajes bíblicos, y uno más que sugirió poner las heráldicas de la realeza europea en el cielo, por fortuna estas propuestas no progresaron. Muy apenas si hemos conservado los hermosos y en ocasiones poéticos nombres con los cuales los árabes bautizaron a algunas estrellas. Pero llegará un tiempo en que el ser humano tenga las capacidades tecnológicas de abandonar su sistema solar y viajar entre las estrellas, descubriendo nuevos mundos. Entonces, nuevamente, trataremos de inmortalizar nuestra riqueza cultural en las esferas cósmicas que vayamos descubriendo. Y que bueno, pues cada nombre asociado a una luna, o un cráter, es un recordatorio de los que hemos sido, de nuestra historia y de nuestras creaciones. Un recordatorio para el "hombre cósmico" de donde provienen sus orígenes que lo llevaron a las estrellas.
Bibliografía.
1. "El Cerebro de Roca". Carl Sagan. Colección Biología y Psicología Hoy nº 4. Editorial Grijalbo. México, 1984.
2. "Viaje extraordinario". Ron Miller y William K. Hartmann. Colección documento. Editorial Planeta. España, 1981.
3. "El Nuevo Sistema Solar". Recopiladores J. Kelly Beatty y Andrew Chaikin. Colección ciencia básica. Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. México, 1984.
Páginas web recomendadas.
· Designaciones y Nomenclaturas de Objetos Celestes de la Unión Astronómica Internacional. http://www.intastun.org/nomencla.html
· Lista de Nombres de Asteroides ordenados alfabeticamente. (Minor Planet Center). http://cfa-www.harvard.edu/iau/lists/MPNames.html
· Lista de Nombres de Cometas Periódicos. (Minor Planet Center). http://cfa-www.harvard.edu/iau/lists/PeriodicCodes1.html
· Selenografía. (Lunar Sections). http://www.evansville.net/~slk/sections.htm
Jesús Gerardo Rodríguez Flores.
jgerardo@coah1.telmex.net.mx
Sociedad Astronómica de la Laguna.
Gómez Palacio, Durango.
O mio babbino caro,
mi piace, è bello bello!
Vo’ andare in Porta Rossa
a comperar l’anello.
Sì, sì, ci voglio andare!
E se l’amassi indarno
andrei sul Ponte Vecchio...
ma per buttarmi in Arno!
Mi struggo e mi tormento!
O Dio, vorrei morir!
Babbo, pietà, pietà!
Babbo, pietà, pietà!
Lauretta
Oh, mi papaíto querido,
me gusta, ¡es tan apuesto!
Quiero ir a la Porta Rossa
a comprar el anillo.
¡Sí, sí, quiero ir!
Y si le amase en vano
iría al Ponte Vecchio...
¡pero a tirarme al Arno! *
¡Me consumo y me atormento!
¡Oh, Dios, quisiera morir!
Papá, piedad, ¡piedad!
Papá, piedad, ¡piedad!
* El río de Florencia. Sobre él, en el Ponte Vecchio, se encontraban (y aún existen) varios talleres de joyería.
FUNCIONARIO SOLTERO BUSCA MUJER. Modesto funcionario del Estado, soltero, católico, de 43 años, con derecho a pensión, quiere contraer matrimonio con una muchacha católica, que sepa cocinar.
Jesús Gerardo Rodríguez Flores | Sociedad Astronómica de la Laguna (México)
En 1978 en su libro "Cerebro de Broca", el astrónomo Carl Sagan nos introdujo al interesante tema de la catrografía y nomenclatura planetaria. Hoy, a veinte años de distancia, y en la ausencia del "maestro", esta es una modesta actualización de su monografía.
Todos buscan afanosamente un cometa para bautizarlo con su apellido, un asteroide para ponerle los nombres de nuestros ídolos y mártires. Los nombres de filósofos griegos y astrónomos se perpetúan en la Luna, mientras los escritores de ciencia-ficción lo hacen en Marte, y los artistas en Mercurio. Las obras de Shakespeare orbitan como lunitas a Urano y los más arcaicos mitos trazan formas familiares en las constelaciones.
Desde el primer mapa trazado en un hueso, hasta la nomenclatura de mundos en los más recónditos rincones del cosmos, los seres humanos en cada nombre impregnamos al universo de una porción de nuestra cultura y nuestra historia. Los nombres que ponemos a cráteres, lunas, cometas y asteroides, no son solo un recordatorio para la eternidad de lo que ocupa nuestras mentes, sino la circunstancia que ha dado lugar a más de una anecdótica disputa por inmortalizarnos como especie humana en el cosmos.
Los primeros hombres en la Luna.
Desde tiempos que se pueden remontar a nuestra prehistoria, el hombre siempre ha intentado llevar un registro de lo que le rodea. No solo de sus hazañas y fenómenos que ocurren a su alrededor, sino en registrar el entorno que le rodea para beneficio de otros como él o como un respaldo de su memoria. Los arqueólogos y antropólogos han encontrado registros de mapas tallados en marfil que se remontan a períodos neolíticos. También podemos enumerar la gran cantidad de grabados y mapas que en el transcurso de los años se han hecho para poder precisar la localización de sitios, así como las obras dedicadas a describir las características que los viajeros encontrarían en dichas ubicaciones. La exploración de la Tierra y su cartografiado avanzó a pasos agigantados gracias a la era espacial. Ahora los satélites espaciales de exploración permiten obtener mediciones de gran exactitud para elaborar mapas como nunca antes lo habíamos hecho. Y poco a poco la tecnología se está empleando para cartografiar los demás cuerpos del Sistema Solar.
Imagen de los planetas del sistema solar. Los planetas son denominados con nombres de divinidades grecorromanas.
Mucho antes de que tuviéramos una clara idea de nuestro planeta Tierra, el hombre tuvo la oportunidad de empezar la exploración óptica de la Luna, la cual empezó a cartografiarla. El honor cabe adjudicárselo a Galileo Galilei, quien en el siglo XVII, con su telescopio empezó a observar la Luna con una resolución como nunca antes nadie lo había hecho. Fue allí donde la antigua concepción de que nuestro satélite natural era un cuerpo uniforme y puro quedó erradicada. Galileo pudo observar los cráteres y formas "montañosas" de la Luna, así como de los "mares" que no resultaron ser tales, sino simples superficies oscuras de la Luna.
Pero el cartografiado de la Luna (conocido después como Selenografía) sería labor de Johannes Höwelcke, mejor conocido por el latinizado nombre de Hevelius. Hevelius dedicó mucho tiempo a cartografiar la Luna, y en 1647 publicó su obra titulada "Selenographia" en la cual hacia una detallada descripción gráfica de los rasgos de la Luna, adjudicándole a cada uno de ellos un nombre. Hevelius bautizó los "mares" y montes lunares de acuerdo a los criterios siguientes:
· Los montes lunares recibirían el nombre de sus similares terrestres, por ello en la Luna encontramos los montes lunares Apeninos, Pirineos, Cáucaso, Jura y Atlas.
· Los "mares" fueron bautizados con nombres de estados de animo o condiciones de la naturaleza. Por ejemplo: Mar Frigoris (Mar del Frió), Lacus Somniorum (Lago de los Sueños), Mare Tranquilitatis (Mar de la Tranquilidad), sinus Iridum (Babia del Arco Iris), Oceanus Porcellarum (Océano de las Tempestades).
Hacia 1651 aparece la obra "Almagestua Novum" de Giovanni Battista Riccioli en donde muy a gusto personal fue seleccionando los nombres para los cráteres de la Luna. Algunos cráteres que le tocó bautizar a Riccioli fueron los cráteres Clavius, Ptolomeo, Tycho, Kepler y Copérnico. Posteriormente más astrónomos con nuevos telescopios fueron observando detalles más pequeños que fueron poco a poco bautizando según sus preferencias. Por ejemplo el propio Riccioli y su discípulo Grimaldi fueron posteriormente honrados bautizando a dos cráteres lunares con sus nombres. Pero no solamente los cráteres fueron bautizados con nombres de científicos y filósofos. También hay reyes como Alfonso X de Castilla (s.XIII) en cuyo honor un cráter fue nombrado Alphonsus, y demás personajes como Julio Cesar y el Káiser Guillermo I. Algunos cráteres menores en ocasiones reciben "subdenominaciones" dependiendo de los cráteres mayores que se encuentren cerca o la agrupación de pequeños cráteres vecinos. Tal es el caso de los cráteres Mösting A, Mösting B y Mösting C; o Messier A y Messier B. Irónicamente el gran precursor de la obsecración lunar, Galileo Galilei fue tardíamente recompensado con la asignación de un cráter lunar, el cual es demasiado pequeño para las grandes aportaciones que hizo para el nacimiento de la astronomía moderna.
En tiempos de la exploración espacial, algunos cráteres pequeños recibieron nombres que estaban muy de moda. Por ejemplo, en el Mar de la Tranquilidad, donde descendiera el Módulo Lunar "Aguila" en 1969 existen tres pequeños cráteres bautizados en honor de la tripulación del Apollo XI: Armstrong, Aldrin y Collins.
En el cementerio parisino de Pere Lachaise se halla esta tumba, la de Victor Noir, periodista francés asesinado en 1870. Y por lo visto, la tumba y la estatua que la cubre, célebre por su generosa entrepierna, han quedado hoy reabiertas al público.
Hasta aquí bien. Pero ¿por qué ha sido reabierta al público? ¿Por qué ha tenido que ser protegida con vallas durante meses? Pues para "protegerla de las mujeres que adjudican a sus atributos poderes fertilizantes".
Dice el teletipo que "mujeres deseosas de quedar embarazadas acostumbran a ir a la tumba para acariciar o frotarse sobre la parte más llamativa de la estatua o bien sobre la punta de sus botas".
Hace unas semanas, en respuesta a las quejas de algunos visitantes del cementerio parisino de Pere Lachaise, la Alcaldía ordenó el vallado de la tumba, con el siguiente cartel: "Toda degradación por medio de grafiti, tocamientos indecentes u otros medios puede ser perseguida".
Las vallas han sido retiradas hoy por orden del teniente de alcalde de París: "No deseo que caigamos en los defectos estadounidenses de una pudibundez exagerada" - ha dicho.
Handsome Glenn Corbett got his start as a physique model for Bob Mizer’s Athletic Model Guild, most often appearing on the pages of AMG’s Physique Pictorial under the moniker Glenn Robinson. But by the end of the 1950s, Corbett had begun making films and ended his association with Mizer’s studio. One of Corbett’s earliest performances was in the Ed Wood-penned 1956 low-budget shocker The Violent Years. Also look for him in the William Castle film Homicidal (1961; with Patricia Breslin and Joan Marshall), which is an interesting version of Alfred Hitchcock’s Psycho. He was more successful in television, starring in series such as Route 66, The Road West, and on the TV soap The Doctors. He’s also the star of the made-for-TV movie The Stranger (1973), which aired on Mystery Science Theater 3000 as episode #305: Stranded in Space. Sadly, Corbett passed away in 1993 at the age of 58 from lung cancer.
MARÍA SAINZ (elmundo.es)
MADRID.- Se definía como "el hombre más feliz del mundo", gracias a que hace dos décadas logró apagar el último de los 100 cigarrillos que consumía a diario. Allen Carr, autor de ’Es fácil dejar de fumar si sabes cómo’, el libro de autoayuda para abandonar el tabaco más vendido del mundo, falleció el 29 de noviembre mientras dormía en su casa de Marbella (Málaga). En julio le habían diagnosticado un cáncer de pulmón terminal. Tenía 72 años.
Nacido el 2 de septiembre de 1934 en Putney, al oeste de Londres, Carr provenía de una familia obrera y destacó por su buen rendimiento académico. La muerte de su padre, a causa de un cáncer de pulmón similar al que él ha padecido, le hizo replantarse las cosas. Carr tenía 30 años, estaba cansado de su trabajo como consultor y se había prometido dejar el tabaco.
La muerte de su hermana Marion, años después, por un cáncer de mama, fue el último revulsivo. Carr logró abandonar su adicción sin sufrimiento en 1983 y decidió ayudar a todo el que deseara ganar la batalla al cigarrillo.
Comenzó contando su experiencia a grupos de fumadores reunidos en el salón de su casa londinense. Su método desmiente las falsas creencias que hacen que un usuario mantenga este hábito tóxico.
En 1987 escribió el libro de autoayuda que le trajo la fama y desde ese momento su carrera ha seguido una progresión ascendente e imparable. Las librerías de 45 países venden su ’bestseller’ —lleva más de 10 millones de ejemplares vendidos— y 30 naciones cuentan con una clínica en la que se imparte su método, el ’Easyway’.
Un caso paradigmático a la par que paradójico
El suyo es un caso ejemplar pero también paradójico. Logró servir de referente a millones de fumadores que querían dejar el tabaco. Pero la muerte de Carr también simboliza el tremendo poder de una enfermedad tan ligada al tabaco como es el cáncer de pulmón. Por el momento, sus médicos no han aclarado si su tumor se relacionó con el férreo consumo que mantuvo hasta la madurez y/o con su exposición pasiva al tabaco de sus pacientes.
Aunque sólo logro vivir cuatro de los nueve meses que los médicos estimaron que le restaban de vida, Carr no frenó su vida. No temía la enfermedad pero sí el dolor. Por eso, en una entrevista concedida al diario ’Daily Mail’, aseguró que si su cáncer se tornaba doloroso se marcharía a Holanda para que le aplicaran la eutanasia.
Cuando los médicos le confesaron que no podían hacer más por su enfermedad, Carr no entristeció. Llegó a declarar que le merecía la pena si lo comparaba con los 10 millones de fumadores que habían logrado dejar el tabaco gracias a su método.
En sus momentos finales, mientras recibía quimioterapia, este consultor de profesión escribió un último libro, que se suma a la larga lista de títulos ya presentes en el mercado (la mayoría guías de autoayuda para, desde perder peso hasta superar el miedo a volar). ’Escándalo’, ese último volumen, quizás sea el más revolucionario. En él, Carr arremete contra los departamentos de salud y la industria farmacéutica.
Su legado lo seguirá uno de sus mejores amigos, Robin Healey. Él será la cabeza visible de una organización compuesta en gran medida por fumadores que lograron abandonar el tabaco con el método de Carr.
El coraje que demostró durante su enfermedad simboliza todo lo que él ha querido transmitir. Se puede tener fuerzas sin depender de ayudas irreales e innecesarias como el tabaco. Carr deja una esposa, cuatro hijos, dos hijastros, 11 nietos y un bisnieto.
"Los médicos no entienden mi método porque requiere seis horas y ellos han sido entrenados para despachar al fumador en 10 minutos dándole nicotina para combatir su adicción a la nicotina. Hicieron falta 200 años para que la Iglesia admitiera que la Tierra gira alrededor del Sol. Estoy en la misma posición que Galileo", declaraba en una entrevista concedida a ’Crónica’ de EL MUNDO a principios de 2005.
Sam Jones made a big splash when he was cast in the title role in the 1980 feaure Flash Gordon. Since then, he’s made a vast number of films and has several TV series to his credit. Jones is still very active in Hollywood.
Con motivo de la boda del Rey Alfonso XIII, en mayo de 1906 llegan a Madrid soberanos, príncipes y nobles de todo el mundo: al gran duque Wladimiro de Rusia, el archiduque de Austria, los príncipes de Gales... y un fascinante personaje de "La mil y una noches": el maharajá de Kapurtala, quien expresa sus deseos de echar una canita al aire y asiste al espectáculo del "Central Kursaal", donde -Junto a Pastora Imperio, La Argentina y otros nombres de bandera- bailan por sevillanas unas hermanitas guapísimas: "Las Camelias". Una de ellas, sobre todo, Anita, es una luminaria de belleza, a la que el maharajá, apenas verla, empieza a tirarle los tejos. La oferta es clara: una fortuna a cambio de llevársela a su harén; pero Anita es una malagueña la má de desente, y lo que dice la madre: "Tanto dinero es una tentasión, ¿pero y la honra de mi casa?"...
Un grupo de escritores torna cartas en el asunto, al mando de Valle-inclán, que lo hace puntillo de honor: "Que Anita se case con el maharajá es para nosotros una cuestión de patriotismo". Hasta que el príncipe oriental entra por el aro, y, como no hay otro remedio, se casa con la andaluza. ’Anita -escribe Ricardo Baroja-era alta, morena, muy clara, de pelo negrísimo, ojos enormes, adormilados. Sus faccionies, todavía no definidas. Prometían
que, al florecer su juventud, iban a alcanzar el clásico modelado de una Venus griega " ’ .. Y así fue cómo la Venus griega de Málaga llegó a ser princesa de Kapurtala