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Iconos femeninos

ANITA DELGADO

Con motivo de la boda del Rey Alfonso XIII, en mayo de 1906 llegan a Madrid soberanos, príncipes y nobles de todo el mundo: al gran duque Wladimiro de Rusia, el archiduque de Austria, los príncipes de Gales... y un fascinante personaje de "La mil y una noches": el maharajá de Kapurtala, quien expresa sus deseos de echar una canita al aire y asiste al espectáculo del "Central Kursaal", donde -Junto a Pastora Imperio, La Argentina y otros nombres de bandera- bailan por sevillanas unas hermanitas guapísimas: "Las Camelias". Una de ellas, sobre todo, Anita, es una luminaria de belleza, a la que el maharajá, apenas verla, empieza a tirarle los tejos. La oferta es clara: una fortuna a cambio de llevársela a su harén; pero Anita es una malagueña la má de desente, y lo que dice la madre: "Tanto dinero es una tentasión, ¿pero y la honra de mi casa?"...
Un grupo de escritores torna cartas en el asunto, al mando de Valle-inclán, que lo hace puntillo de honor: "Que Anita se case con el maharajá es para nosotros una cuestión de patriotismo". Hasta que el príncipe oriental entra por el aro, y, como no hay otro remedio, se casa con la andaluza. ’Anita -escribe Ricardo Baroja-era alta, morena, muy clara, de pelo negrísimo, ojos enormes, adormilados. Sus faccionies, todavía no definidas. Prometían
que, al florecer su juventud, iban a alcanzar el clásico modelado de una Venus griega " ’ .. Y así fue cómo la Venus griega de Málaga llegó a ser princesa de Kapurtala

(Martir) Whitney Huston

(Martir) Whitney Huston

Tórtola de Valencia

Tórtola de Valencia La musa del “jabón” que enamoró a los poetas


Tórtola Valencia se hizo popular gracias a su imagen en productos de cosmética, pero fue musa de artistas y poetas en los primeros años del siglo XX, entre ellos Pío Baroja y Valle-Inclán. Su biografía, como cuenta en este artículo María Pilar Queralt del Hierro, autora de un libro sobre la bailarina sevillana, está llena de secretos, como su homosexualidad.

Tórtola Valencia había iniciado su carrera en Londres como una componente más de la inmensa pléyade de artistas que, en la Europa fin de siècle, militaba en las filas de las varietés. No obstante, su talante refinado y culto y su voluntad por hacerse con un estilo propio, pronto la apartaron de otras profesionales como la Bella Otero o Cléo de Merode y su nombre, convertido en fuente de inspiración de pintores y poetas, se unió al de sus más ilustres coetáneas y colegas: Isadora Duncan y Ana Pavlova.

Bautizada por Rubén Darío como la "bailarina de los pies desnudos", su carrera se desarrolló entre 1908 y 1930, cuando el mundo de la danza se rendía ante el genio de Isadora Duncan y la magia única de los Ballets Russes de Serguei Diáguilev. Sería imposible entender sus pretendidas danzas exóticas o los movimientos rítmicos y sensuales de sus pies descalzos sin aquella Europa colorista, artificiosa y decadente de las primeras décadas del siglo XX.

Contradictoria, enigmática y libre, Carmen Tórtola Valencia nunca reveló demasiados datos sobre sus orígenes o su intimidad. Se sabe que nació en el sevillano barrio de Triana el 12 de junio de 1885 del matrimonio formado por Lorenzo Tórtola y Georgina Valencia, una pareja humilde de origen catalán. Lo cierto es que su nacimiento está lleno de incógnitas a las que ella misma contribuyó con continuas fantasías que tan pronto la convertían en una humilde gitana, como en la hija ilegítima de un sacerdote o de un grande de España. A los 3 años viajó con sus padres a Londres, posiblemente huyendo del cólera que se cernía sobre la Península y cuando, en 1889, éstos emigraron a Oaxaca (México), ella permaneció en la capital británica con una familia de la alta burguesía londinense que le procuraró una completa formación. Aprendió seis lenguas así como música, danza, y dibujo.

La muerte de su tutor en 1906 la dejó en la más absoluta ruina. Tórtola contempló sus posibilidades y decidió que, puesto que la opción de contraer un matrimonio de interés coartaba su libertad, no le quedaba más remedio que vivir de lo único que sabía hacer: bailar. Poco después, en 1908, debutó en el Gaiety Theater de Londres con el musical Havana, donde se presentó como la Bella Valencia. Por entonces, era una jovencita de cara redonda y formas opulentas, que no dudaba en explotar sus orígenes españoles en números falsamente folclóricos.

No tardó en destacar y, un año después, llevó a cabo su primera gira europea, que se inició en Viena y concluyó en el Folies Bergère de París. Su paso por la capital francesa fue definitivo. Allí tuvo ocasión de asistir a la actuación de Loïe Fuller e Isadora Duncan, y ello cambió definitivamente su forma de hacer sobre el escenario. Poco a poco comenzó a crear sus propias coreografías que pintaba con tintes orientalistas y adornaba de pinceladas costumbristas. Una excelente combinación que la llevó a convertirse en la artista sensual y mística, exótica e innovadora, que cautivó al universo intelectual europeo y americano entre 1910 y 1930.

Sus triunfales tournées en los escenarios europeos llamaron la atención de los empresarios españoles y el 2 de diciembre de 1911 debutó en el teatro Romea de Madrid. No era ni el lugar ni el momento adecuado. Allí se vio obligada a compartir cartel con otros artistas de variedades asiduos del local que ya contaban con un público fiel y poco amante de innovaciones. El fracaso fue estrepitoso y Tórtola decidió poner tierra de por medio. Por entonces ya se relacionaba con los círculos intelectuales y artísticos de la capital y fueron ellos quienes, decididos a no hurtar al público español una artista de su categoría, insistieron hasta conseguir que dos años después se presentara en el Ateneo de Madrid —apoyada por nombres tan ilustres como Valle Inclán, Pío Baroja, Rubén Darío o Ignacio Zuloaga—, donde su éxito fue rotundo.

Desde entonces, Tórtola Valencia se erigió en musa indiscutible de intelectuales y artistas mientras conseguía el favor de un público cada vez más amplio. Las giras se sucedían y su popularidad llegó a cotas muy altas cuando, en 1915, hizo una corta incursión en el cine como protagonista de Pasionaria y Pacto de lágrimas. Es más, consiguió entrar en la mayoría de hogares españoles cuando prestó su imagen para la popular Maja que preside los envases de la línea homónima de la casa Myrurgia. Sólo la Gran Guerra pudo desplazarla de los escenarios europeos. Pero su nombre empezaba a ser conocido en Latinoamérica donde, con el tiempo, llegaría a ser un auténtico ídolo de masas. Tórtola Valencia vivió un largo idilio con los países del Cono Sur y allí, precisamente, conoció a quien iba a ser el gran amor de su vida.

Ambigua. Conocer la verdad sobre el mundo afectivo de Tórtola Valencia es prácticamente imposible. En este ámbito es donde queda más patente la dualidad entre Carmen y Tórtola, entre la mujer y el personaje público. Supo, como nadie, envolverse en un torbellino sofisticado y exquisito hecho de seda, diamantes y champagne que la convertía en un ser casi inaccesible. Se unía a ello un físico excepcional: esbelta, de piel muy blanca y cabello oscuro, facciones correctas y ojos de un inverosímil color verde oscuro, jugó a ser una mujer distante a medio camino entre la femme fatale y la mujer libre e independiente que auguraba el recién estrenado siglo XX.

Se rumoreó que había gozado de la admiración de diversos personajes de la aristocracia o el mundo intelectual entre los que se barajaron los nombres de D’Annunzio, el príncipe de Gales y Alfonso XIII, pero lo cierto es que sólo dos hombres se vinculan oficialmente a su biografía amorosa: Ignacio Zuloaga —quien pintó su más conocido retrato en 1912— y el marqués de Vinent. Al primero le conoció en 1911 en Madrid y es posible que entre ambos surgiera una historia de amor, pero el artista vasco estaba casado y no hay más testimonio de su relación que la de una larga y profunda amistad. Con Antonio de Hoyos , marqués de Vinent, los rumores fueron más allá y, en 1927, se publicó la noticia de un posible matrimonio entre ambos.

Se habían conocido en 1912 con ocasión de su debut en el Ateneo de Madrid y en su compañía había hecho varios viajes a España y al extranjero. Inteligente, esnob, libre y bien relacionado, era, sin duda, el compañero ideal para Tórtola pero, al año del anuncio de boda, llegó el desmentido. La razón de la ruptura la conocía todo Madrid: Antonio de Hoyos y Vinent era homosexual. La relación con Tórtola era una magnífica tapadera en unos tiempos que no se caracterizaban por el respeto a la condición sexual de los individuos.

Lo que se desconocía era que había otro motivo. Y se llamaba Ángeles Vila-Magret. Tenía 14 años menos que la bailarina y, desde que las presentó un amigo común, entre ambas se estableció una relación profunda e íntima en la que Ángeles se convirtió en la organizadora del mundo cotidiano de la diva y en la guardiana perfecta de su memoria.

Posiblemente para cubrir las apariencias, en 1942, Tórtola la adoptó legalmente como hija y a ella encomendó que, a su muerte, su legado fuera depositado, como así se hizo, en el Museo del Teatro, actual Institut del Teatre, de Barcelona. En 1928, poco después de conocerse, Tórtola escribió en la primera página de un álbum de autógrafos que regaló a su amiga: "Angelita: Para recoger sólo firmas de personas que valen la pena recorriendo mundo a mi lado". Y, realmente, así fue. Recorrieron el mundo, compartieron un verdadero hogar y, desde entonces, no se separaron jamás. En sus brazos y a causa de una insuficiencia cardíaca, murió Tórtola el 13 de marzo de 1955.

Llevaba 25 años retirada en su casa del barrio barcelonés de Sarriá, sin más aparición pública que una puntual entrevista radiofónica en 1943 que también recogió la prensa. Para justificar su retirada en pleno triunfo, aseguró que el motivo no era otro que una promesa cuando Ángeles enfermó gravemente en 1930. La realidad era muy distinta. Tórtola Valencia fue lo suficientemente inteligente como para retirarse a tiempo. La eclosión del Art-déco, el cine sonoro o las nuevas bailarinas que alejaban sus danzas de los gustos del público. Cierto que contaba con seguidores incondicionales, pero era consciente de que su arte era el de la curva sinuosa, el barroquismo en los tejidos, los brillos, los oropeles… Una estética que, definitivamente, había periclitado.

Refugiada en su casa de Barcelona, vivió su época más serena dedicada a la pintura y al coleccionismo, entre antigüedades, cuadros y álbumes de sellos, y el recuerdo omnipresente de su triunfo escénico. Culta, refinada, libre y ególatra. Prodigiosa en el escenario y celosa de su intimidad. Ésa fue Tórtola Valencia. Una de las mujeres más fascinantes de su tiempo.

* María Pilar Queralt del Hierro (Barcelona, 1951) es licenciada en Historia Moderna y Contemporánea y autora de numerosos libros.

Cuatro poesías inspiradas en sus movimientos


Iba en un paso rítmico y felino / a avances dulces, ágiles o rudos, / con algo de animal y de felino... / La bailarina de los pies desnudos / Su falda era la falda de las rosas, / en sus pechos había dos escudos... / constelada de casos y de cosas... / La bailarina de los pies desnudos. / Bajaban mil deleites de los senos / hacia la perla hundida del ombligo, / e iniciaban propósitos obscenos / azúcar de fresa y miel de higo. / A un lado de la silla gestatoria / estaban mis bufones y mis mudos... / ¡Y era toda Selene y Anactoria / la bailarina de los pies desnudos!

Ruben Darío, 1912

Las manos de Tórtola / Tus manos son cual dos palomas blancas / de tu hermosura en el radiante cielo / porque el poder de tus miradas francas / las detuvo en su vuelo. / Senderos son de gloria / tus dos brazos / y son tus manos / mágicas y bellas, / de esas dos cintas de sutiles lazos / dos broches de estrellas. / Son terribles, sagradas y piadosas: / con tus uñas clavadas en mi cuello / moriría, creyendo que dos rosas / con sus espinas fieras y celosas / señalaban mi muerte con el sello / de las muertes gloriosas.

Pío Baroja, 1914

Tiene al andar la gracia del felino, / es toda llena de profundos ecos, / anuncian sus corales y sus flecos / un sueño oriental de lo divino. / Los ojos negros, cálidos, astutos, / triste de ciencia antigua la sonrisa, / y la falda de flores una brisa / de índicos y sagrados institutos. / Cortó su mano en un jardín de Oriente / una manzana del árbol prohibido / y enroscada a sus senos la serpiente / devora la lujuria de un sentido sagrado / Mientras, en la tiniebla transparente / de sus ojos, la luz pone un silbido.

R. M. del Valle-Inclán, 1922

Un fuego de rubíes todo tu cuerpo inflama / diríase que sangre te corre por sudor... / La pasión de tus ojos ha encendido su llama / y toda tú te abrazas en un fuego de amor... / Si Salomé volviese de los infiernos rojos / (donde es flor de las llamas su ardiente corazón) al sentir en sus ojos el fuego de tus ojos / diría que el infierno está en tu corazón. / Y luego, cuando viese tu danza de los velos / sentiría el tormento del fuego de los celos / y en vez de la sangrienta cabeza de Johanan / ¡Pediría tu alma al Tetrarca Satán!

R. Gómez de la Serna, 1925

Purita Campos

Purita Campos Purita Campos nació en Sarriá (Barcelona). Estudió en un colegio de monjas y cosa curiosa es que solía tener malas notas en dibujo, pero en casa copiaba ilustraciones de Emilio Freixas, su ídolo.

A los 13 años estudió en una sucursal de lonja. Aunque le faltaba un año para poder ingresar, asistió al curso sin matricularse. Estudió allí 7 años.

Trabajó algunos años creando modelos y colaboró en revistas como “Carnet Elegante” y “Dames de France”.

Unos años después al conocer a Manuel Vázquez un afamado dibujante español, le presentó a la editorial Bruguera, sus dibujos fueron conocidos por editoriales inglesas y empezó a dibujar algunas ilustraciones de la misma temática, chico y chica se enamoran, pelea y reconciliación.

Aprovechando un contrato una agencia de publicidad en Bruselas, trabajó en ese campo. Seguidamente se trasladó a Inglaterra haciendo ilustraciones de la temática de siempre.

Tiempo después conoció a Philip Douglas, uno de los mejores guionistas ingleses y ella empezó a ilustrar Patty’s World (Esther y su mundo). Purita se sintió inmediatamente identificada con el personaje, le recordaba a ella misma en su niñez.

Este personaje resultó un gran éxito, y se publicó más de 10 años en toda Europa. A raíz de este personaje la revista holandesa Tina le encargó el personaje estelar (Historia de una modelo con ese nombre), el guión esta a cargo de Andreis Brandt. Ilustró otros personajes: Gina con guión de Frank Elliot, también la revista Jana, Heidi, Cenicienta con tacones altos, Tulipanes de Broadway, Jeff (publicado en la revista inglesa Valentina).

(santa) Frances Farmer

(santa) Frances Farmer

Jane Rusell

Jane Rusell

Nellie Oleson

Nellie Oleson

Clara

Clara

ANNA DE NOAILLES

ANNA DE NOAILLES Anna-Elizabeth de Brancovan, condesa de Noailles, escritora y reina intelectual de los salones de París hasta la llegada de la Gran Guerra europea, nació en la capital francesa en 1876, en una familia de antiguos linajes griegos y rumanos. Crece en un ambiente de preocupación artística y formación literaria y poética; lectora asidua y apasionada sobre todo de poesía y novela. Condesa por su matrimonio con Mathieu de Noailles, se interesó también por la política de una f orma comprometida y valiente. Tuvo un largo romance con el ideólogo Maurice Barrès. Fue admirada como mujer y como escritora por muchos intelectuales de la época, como Daudet, Paul Valéry, Jean Cocteau, François Mauriac, Pierre Lotti, Francis Jammes, Enrique Larreta; conoció y trató a escritores como D’Annunzio, Rilke, Rostand, Tagore, Marcel Proust... A su muerte, acaecida en 1937, había recibido los máximos honores públicos de Francia y era miembro de la Real Academia Belga, siguió escribiendo hasta el último día.

Florence Foster Jenkins

Florence Foster Jenkins Florence Foster Jenkins (1868–November 26, 1944) was an American soprano who became famous for her complete lack of singing ability.

Biography

Born Florence Foster in 1868 in Wilkes-Barre, Pennsylvania, Jenkins received music lessons as a child, and expressed a desire to go abroad to study music. Her wealthy father refused to pay the bill, so she eloped to Philadelphia with Frank Thornton Jenkins, a medical doctor, who became her husband (the two divorced in 1902). She earned a living there as a teacher and pianist. Upon her father’s death in 1909, Jenkins inherited a sum of money which allowed her to take up the singing career that had been discouraged by her parents and former husband. She became involved in the musical life of Philadelphia, founding and funding the Verdi Club, took singing lessons, and began to give recitals, her first in 1912. Her mother’s death in 1928 when Florence was 60 gave her additional freedom and resources to pursue singing.

From her recordings, it is apparent that Jenkins had little sense of pitch and rhythm and was barely capable of sustaining a note. Her accompanist can be heard making adjustments to compensate for her tempo variations and rhythmic mistakes. Nonetheless, she became tremendously popular in her unconventional way. Her audiences apparently loved her for the amusement she provided rather than her musical ability. Critics often described her work in a backhanded way that may have served to pique public curiosity.

Despite her patent lack of ability, Jenkins was firmly convinced of her greatness. She compared herself favourably to the renowned sopranos Frieda Hempel and Luisa Tetrazzini, and dismissed the laughter which often came from the audience during her performances as coming from her rivals consumed by "professional jealousy." She was aware of her critics, however, saying "People may say I can’t sing, but no one can ever say I didn’t sing."

The music Jenkins tackled in her recitals was a mixture of the standard operatic repertoire by the likes of Wolfgang Amadeus Mozart, Giuseppe Verdi and Richard Strauss (all of them well beyond her technical ability), Lieder (including works by Johannes Brahms and Joaquín Valverde’s "Clavelitos," a favourite encore), and songs composed by herself or her accompanist, Mr. Cosmé McMoon (who was in reality the famous and talented accompanist Edwin McArthur). Jenkins often wore elaborate costumes that she designed herself, sometimes appearing in wings and tinsel, and, for "Clavelitos," throwing flowers into the audience while fluttering a fan and sporting more flowers in her hair.

After a taxicab crash in 1943 she found she could sing "a higher F than ever before." Instead of a lawsuit against the taxicab company, she sent the driver a box of expensive cigars.

In spite of public demand for more appearances, Jenkins restricted her rare performances to a few favorite venues, and her annual recital at the Ritz-Carlton ballroom in New York City. Attendance of her recitals was always limited to her loyal clubwomen and a select few others - she handled distribution of the coveted tickets herself. At the age of 76, Jenkins finally yielded to public demand and performed at Carnegie Hall on October 25, 1944. So anticipated was the performance that tickets for the event sold out weeks in advance. Jenkins died a month later.

There have been claims that Jenkins’s entire 32-year career was an elaborate joke on the public, which seems to be in contradiction with another claim that her death after the Carnegie Hall performance was a result of derision by her critics. However, there is little evidence for either claim. All indications are that Florence Foster Jenkins died with the same happy, confident sense of fulfillment that pervaded her entire artistic life.

Jenkins recorded nine arias on five 78-rpm records, which have been reissued on three CDs. The Muse Surmounted: Florence Foster Jenkins and Eleven of Her Rivals (Homophone Records) contains only one Jenkins’ performance, Valse Caressante, for voice, flute & piano, but it includes an interview with the composer, who was also her accompanist, Mr. Cosmé McMoon. The Glory (????) of the Human Voice (RCA Victor) contains the other 8 arias, all accompanied by Mr. McMoon. Murder on the High C’s (Naxos) contains all 9 arias plus performances by others, but it lacks the interview with McMoon. In 2001, a play about Jenkins by Chris Ballance had a run at the Edinburgh Fringe. Another play about Jenkins’ life, Souvenir, opened on Broadway in November 2005, and starred Judy Kaye as Jenkins. Meanwhile, a new play about Jenkins, Glorious by Peter Quilter, opened in September 2005 in England. It has been said to provide a wonderful vehicle for Maureen Lipman who in the words of the New York Times reviewer "ably supported by William Oxborrow, Janie Booth et al, provides a thoroughly entertaining evening complete with much double entendre, theatrical in jokes to say nothing of some terrible singing! Lipman, as always, knows exactly how to create a character both funny and sad and vulnerable at the same time."

Cecilia

Cecilia Evangelina Sobredo Galanes, "Cecilia", (Madrid , 11 de octubre de 1948 - Benavente, 2 de agosto de 1976), cantautora española.

Como hija de diplomáticos españoles tuvo una infancia itinerante (Inglaterra, EE.UU., Portugal, Jordania) y una educación cosmopolita: aprendió a hablar en inglés antes que en castellano. Por ello sus primeras letras fueron tanto en inglés como en español. Finalmente se decantó por este último idioma. Se educó con una monja americana que la animaba a tocar la guitarra y a cantar en todas las fiestas de fin de curso. De regreso a España, tras licenciarse en Derecho, decidió dedicarse en serio a la música y a componer sus propias letras, que poseen una calidad poética y literaria notable, muy por encima de lo habitual en su tiempo, y se adscriben a corrientes existencialistas y a la canción de protesta feminista.

Junto a Nacho Saez de Tejada (Nuestro Pequeño Mundo) y Julio Seijas ("La Compañía"), Cecilia grabó en 1970 un sencillo, Expresión, cantado en inglés, y con aire bluessy-folk, y, aunque Seijas siguió siendo colaborador, el grupo se disolvió. Un año después, Cecilia grabó su primer sencillo en solitario: Mañana/Reuníos, dos temas hasta el momento inéditos en cd; el segundo es como un ruego para que se reunieran los entonces disueltos The Beatles. Aunque no supuso un gran éxito, el disco representó entonces una novedad en un panorama dominado por cantautores de influencia francesa como Mari Trini, Joan Manuel Serrat o Luis Eduardo Aute.

En 1972, la multinacional "CBS", hoy "Sony", la contrató y grabó su primer LP, por título Cecilia, en homenaje a la canción homónima de Simon y Garfunkel. Una canción social de este disco, "Dama, Dama", fue un exitazo, así como las existenciales "Nada de nada", "Mi gata Luna", "Fui" o "Señor y dueño" (que según sus propias palabras, era su canción favorita).

Al año siguiente, 1973, apareció su segundo LP, titulado Cecilia 2" con una característica foto de Ontañón en la portada; en este álbum hay recuerdos ("Cuando yo era pequeña", "Mi ciudad"), prospecciones al futuro ("Me quedaré soltera", tema fuerte para la época, y "Si no fuera porque..."), pasado colectivo ("Un millón de sueños", alusión a la Guerra Civil) y un amor existencial, elegíaco y triste muy característico de Cecila ("Canción de amor", "Me iré de aquí"). Solo "Andar", tema de apertura del disco, escapa de esa tristeza y aparece lleno de ganas de vivir. Fue también un éxito, aunque no tan resonante como el anterior, habida cuenta de que los elepés eran por entonces mucho más caros que los sencillos y todavía se estaba generalizando su uso.

Su tercer álbum fue el mayor éxito de su corta y fulminante carrera, Un ramito de violetas, por la canción que tuvo más éxito del LP y por la que se le suele recordar injustamente, ya que muchos de sus otros éxitos son también notables. Según su hermana Teresa, antes de ser canción fue un cuento. Junto a esta pieza destacan canciones como "Mi querida España", "Decir adiós" o "Sevilla".

En 1975, Televisión Española decidió que representara a España en el Festival de la OTI, y la artista aceptó a regañadientes, puesto que no le gustaban los festivales, con la canción "Amor de medianoche", compuesta por ella misma y Juan Carlos Calderón; el tema consiguió el segundo puesto. Grabó entonces un LP recopilatorio con el título de esa canción, que fue su último trabajo antes de perder la vida en un accidente de tráfico contra una carreta de bueyes, incidente que dejó desolado a todo el país, pues la cantante poseía un carisma insólito y una popularidad increíble. Sin embargo, aún llegó a editar un single en vida en 1976 con "Tu y yo" y en la segunda cara el tema "Una guerra", alusión a la Guerra Civil que aparece en otras letras suyas. "Tu y yo" nunca se reeditó en las innumerables recopilaciones posteriores. Cuando murió trabajaba en un proyecto sobre textos de Ramón María del Valle-Inclán. Está enterrada en el cementerio de La Almudena, en Madrid.

En septiembre de 1976, un mes tras su fallecimiento, salió el single póstumo que llevaba por título en la cara A "El viaje" y en la cara B, "Lluvia". A los siete años de su óbito su casa de discos editó un álbum con 12 canciones inéditas recopiladas desde maquetas y arregladas por Juan Carlos Calderón. En 1991 la llegada del sonido digital posibilitó la remasterización de una recopilación y en 1996 se editó un doble álbum con dúos de Cecilia con cantantes como Mercedes Corisco que apenas había nacido cuando murió, con Miguel Bosé, Ana Belén, Manolo Tena, Julio Iglesias etc... Además se logró recuperar "Desde que tu te has ido", una canción que dio título a esta colección de dúos y que fue reconstruida y digitalizada desde una maqueta que grabó Cecilia como prueba sólo con su voz y guitarra; se debe la reconstrucción al músico Juan Carlos Calderón.

Como intérprete usó unas veces de una voz frágil de una niña pequeña y otras de una voz firme e indomesticable. En sus versos refleja, con una gran tensión lírica e ironía, una España gris que empezaba a dejar de ser la España negra y rural del Franquismo.

Murió con 27 años en un accidente de tráfico tras chocar contra una carreta de bueyes.

Raffaella Carrá

Raffaella Carrá Raffaella Roberta Pelloni (born in Bellaria on 18 June 1943), better known by her artistic name Raffaella Carrà, is an Italian TV hostess, singer and actress. She is especially popular in her native country and in Spain and Latin America where during the past decades she has conducted numerous popular TV shows, mainly in the Italian (RAI) and Spanish (TVE) national TV channels.

She had a big hit song with Tuca Tuca written by her long-time collaborator and boyfriend, Gianni Boncompagni. She had another long relationship with Sergio Japino.

She starred in the motion picture Von Ryan’s Express (1965) with Frank Sinatra, Edward Mulhare, and Trevor Howard. Her greatest international hit single was "A far l’amore comincia tu".